Los gigantes del helado valenciano dominan la fabricación en España

La industria valenciana concentra buena parte del sector del helado, con tres de los cuatro mayores fabricantes españoles. Ice Cream Factory, Grupo Alacant y Helados Estiu suman un negocio de más de 400 millones de euros, después de haber más que doblado su tamaño en la última década.

La vinculación del helado con la Comunitat Valenciana es tan innegable que aún hoy en día es fácil encontrar su rastro en poblaciones de toda España. Durante décadas los artesanos heladeros de Ibi y Jijona, los dos núcleos originarios del helado en Alicante, se extendieron por toda la geografía y con ellos lo hicieron sus heladerías. Unos establecimientos que en muchos casos utilizaban el gentilicio de esos pueblos, dando nombre a cadenas como La Jijonenca o La Ibense. En otros casos en esas heladerías han quedado denominaciones más genéricas, como Los valencianos, una marca que en muchas plazas competía con otro de los rivales clásicos en este negocio: Los italianos.

Pero más allá del éxodo de esos artesanos pioneros que emigraron buscando fortuna con sus recetas, la Comunitat Valenciana sigue siendo hoy el mayor núcleo del helado español. Una realidad que ha sido posible gracias a la transformación del sector en una industria cada vez menos dependiente del verano, y más vinculada al canal de la distribución alimentaria y del consumo en el hogar.

Durante las últimas dos décadas, tres grandes compañías de la región se han consolidado como referentes en este segmento alimentario. Hoy Ice Cream Factory, Grupo Alacant y Helados Estiu forman parte de tres de las cuatro mayores fabricantes españoles. El único de los cuatro grandes que se ubica fuera de la región es Froneri Ibérica, una sociedad de Nestle y el grupo británico Froneri, que produce y comercializa las marcas del gigante suizo y es la dueña de la factoría de la antiguo Miko en Álava.

Las tres empresas valencianas alcanzaron en 2021 un volumen de negocio conjunto de 410 millones de euros. Una cifra que supone más de dos terceras partes del mercado nacional, según los datos del Panel de Consumo Alimentario que elabora el Ministerio de Agricultura que cifra en 568,5 millones de euros las ventas de helados en España en 2021, un 4,8% más.

Pero además de representar el grueso del negocio del helado en el mercado domésticos, los tres referentes valencianos han protagonizado un fuerte crecimiento en la última década. En conjunto han logrado más que duplicar sus ventas respecto a 2011, cuando sumaban 195 millones de euros. Las tres empresas emplean ya a más de 1.600 trabajadores Una evolución en la que ha tenido mucho que ver la apuesta por consolidarse en el consumo en el hogar y los lineales del canal de distribución o retail.

Según los propios datos del Ministerio, el año pasado el consumo per cápita de helados en los hogares españoles fue de 3,22 litros, frente a los 0,8 litros de consumo fuera del hogar. Una muestra de hasta que punto han cambiado los hábitos de consumo en el sector y a pesar de que esas cifras están marcadas por el efecto del confinamiento del covid del año anterior, que disparó la demanda doméstica y redujo el gasto en hostelería. Unas estadísticas que certifican el fuerte desarrollo del consumo de helado en casa, ya que en 2001 rondaba los 2 litros per cápita y en 2011 los 2,4 litros.

En el caso de Ice Cream Factory Comaker (ICFC), la antigua Avidesa ubicada en Alzira (Valencia), adaptarse a estas nuevas tendencias supuso en su día dar un volantazo y transformar su producción para sobrevivir. En 2003 su entonces director general, Guillermo Lamsfus, decidió dar un paso al frente y asumir la propiedad ante la decisión de Nestlé, que había adquirido la histórica empresa a la familia Suñer. Con el adiós a las grandes marcas de Nestlé, la factoría optó por especializarse en fabricar para terceros, fundamentalmente para marcas de distribución y marcas de otros grupos alimentarios.

Una apuesta arriesgada que permitió consolidar la actividad de la histórica fábrica, todo un referente en Alzira por el papel que tuvo Luis Suñer. ICFC ha pasado de facturar algo menos de 70 millones en 2011 a superar los 162,5 millones en su ejercicio acabado en agosto de 2021, fabricando más de un millar de referencias distintas para cadenas de distribución de toda Europa. En ese periodo la empresa valenciana incluso ha adquirido una fábrica en Italia y recuperó la marca Camy tras una batalla legal con Nestlé. Un éxito que llevó precisamente a una multinacional italiana, el grupo Ferrero, fabricante de Nutella y de Kinder, a entrar en la compañía en 2019 y tomar el 100% a finales del año pasado. Un paso más en los planes del fabricante italiano de chocolate de posicionarse con sus marcas también en el segmento de los helados a través de su filial valenciana, cuya gestión sigue en manos de la familia Lamsfus, en concreto de Guillermo Lamsfus Bravo como CEO.

Por su parte, Helados Alacant es la empresa que mejor representa la transición del negocio tradicional artesanal al industrial. Nacida en 1972 precisamente a partir de la unión de 35 heladeros alicantinos que decidieron aportar sus recetas a la fábrica que crearon para abrir nuevas vías de crecimiento. Hoy la empresa sigue estando en manos de 250 accionistas, en su mayoría heladeros, aunque con un enfoque distinto al original. “Primero el crecimiento era con comercializadoras en la distribución especializada, fundamentalmente heladerías. El gran salto de la compañía en la década de 1990, cuando nos convertimos en proveedores de Mercadona. Ese fue un gran hito para el crecimiento de la compañía”, explica el director general del grupo alicantino, Joaquín Lancis.

Hoy en día el 70% de sus ventas corresponden al canal de la distribución, aunque no exclusivamente Mercadona. Otro 10% de sus ventas son helados para otros clientes marquistas. Por ejemplo, dos de sus fábricas están homologadas para producir los productos del coloso multinacional Unilever, uno de los líderes del mercado nacional con Frigo, pero que no tiene fábricas en España. El canal tradicional de hostelería representa cerca del 20% restante.

Para Lancis otro gran hito en los últimos años fue el cambio de estrategia de la cadena de supermercados, con el que decidieron diversificar tanto su cartera de clientes, como sus mercados geográficos y potenciar los productos sin leche. Dentro de ese giro, el año pasado el grupo compró otra heladera española, Crestas La Galeta. Tras su integración, este año Alacant se acercará a los 100 millones de litros de helados vendidos, con un volumen de negocio de alrededor de 176 millones de euros. La compra también le permitirá destinar la factoría de La Galeta en Leganés a producir únicamente helados veganos, uno de los nichos de crecimiento del mercado, a partir de finales del próximo año.

La historia del tercer fabricante valenciano por tamaño, Estiu, también está muy vinculada a Mercadona. La pequeña empresa creada en 1983 experimentó un vuelco después de ser adquirida en 1997 por dos familias, los Félix y los Pons, con una amplia experiencia en otros segmentos de la alimentación, en el sector avícola y en los frutos secos con Importaco, respectivamente. “En el año 2002 Helados Estiu pasó a ser interproveedor de Mercadona y esta relación ha sido clave en el desarrollo de nuestra empresa”, reconoce su consejera delegada, María José Félix. A través de su marca y de sus tiendas ha lanzado éxitos como sus populares mochis y ha disparado el negocio consolidado del grupo hasta los 97,95 millones de euros en 2021, con 33 millones de litros de helados vendidos.

Un crecimiento basado en fuertes inversiones, como su nueva planta en Cheste inaugurada el año pasado con un desembolso de 31 millones de euros, o su nueva línea vegana Vawaii.