Cómo el hidrógeno verde puede transformar el paradigma energético en España

El mundo ha entrado en una década crucial para mitigar la crisis climática. Un panorama que obliga a todas las organizaciones, grandes y pequeñas, a acometer un proceso de descarbonización sin vuelta atrás. Y, como parte de este proceso, el esfuerzo ha de ser conjunto si queremos ser capaces de alcanzar los Objetivos del acuerdo de París que aspiran a un futuro neutro en carbono.

Los combustibles fósiles tradicionales están siendo reemplazados progresivamente por nuevos vectores energéticos de origen renovable o con una huella de carbono muy baja, vectores basados en tecnologías cada vez más evolucionadas, como la electricidad de las energías renovables, los biocombustibles o el hidrógeno.

De todos ellos, el hidrógeno verde es el que tiene el potencial de convertirse en estratégico para nuestro país ya que al producirse mediante la electrólisis del agua utilizando energía eléctrica renovable permite aprovechar el enorme recurso solar y eólico disponible, transformándolo en un vector energético con aplicaciones que van más allá de la electrificación y que hasta ahora estaban reservadas a derivados del petróleo o al gas natural.

El hidrógeno verde es, por tanto, un vector energético 100% renovable, que no genera emisiones de dióxido de carbono (CO2) a lo largo de todo su proceso de fabricación ni durante la combustión, emitiendo exclusivamente vapor de agua.

Energía local

El valor estratégico del hidrógeno verde radica en el hecho de que se trata de una fuente de energía local, es decir, no se importa, sino que se produce a partir de energía renovable generada localmente. Y esto es algo especialmente relevante en un país como España que importa más de dos terceras partes de la energía que consume, con las implicaciones estratégicas y económicas que ello conlleva.

La principal aplicación del hidrógeno verde a corto plazo consistirá en sustituir los procesos actuales de producción de hidrógeno gris, en los que actualmente se utiliza gas natural como materia prima, para así evitar las emisiones asociadas de CO2. Poco a poco se irá introduciendo, además, como alternativa en otros procesos industriales de difícil descarbonización y en aplicaciones de movilidad media y pesada.

Hub de energía en Castellón

Gracias a estos usos, el hidrógeno verde juega un papel protagonista en la ruta de descarbonización que bp está siguiendo en España, donde se está transformando la actual refinería de Castellón en un hub integrado de energía. El hidrógeno verde que se producirá aquí permitirá reducir las emisiones de CO2 no solo de bp, sino también de otros sectores económicos de la región con los que estamos colaborando estrechamente con el mismo objetivo.

Para hacer todo esto posible, las administraciones públicas y las empresas deben coordinar objetivos, esfuerzos y recursos, estableciendo marcos regulatorios que incentiven la transformación y la inversión. El principal aliciente es la lucha contra el cambio climático, pero también debemos tener presente la oportunidad única que se nos presenta de que España juegue un papel de liderazgo tecnológico en esta transición energética.

La regulación debe ser capaz de aunar estos objetivos atrayendo y asegurando inversión privada para el desarrollo de la industria. Medidas que permitan complementar los fondos derivados del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. La agilidad con la que lo hagamos definirá nuestro éxito, porque en esta tarea no estamos solos, otros muchos países en Europa ya están trabajando también en esa misma dirección.