Los nuevos rivales aprietan los precios en los ferris con Baleares

El transporte marítimo entre los grandes puertos de la Península y las islas vive un momento convulso por el aumento de la oferta tras el desembarco de los italianos Grimaldi y GNV que se suman a Baleària. Una dura competencia que contrarresta la subida de costes como el combustible en las tarifas

Oferta desmedida. Así es como define Adolfo Utor, el presidente y dueño del principal operador marítimo de ferris en Baleares, la naviera alicantina Baleària, la situación del transporte de carga en las rutas marítimas con las islas. La llegada de dos nuevos rivales el año pasado, los gigantes italianos Grimaldi y Grandi Navi Veloci (GNV) -filial del grupo italosuizo MSC-, ha trastocado el panorama en un mercado que además ha visto como apenas escampaba la tormenta por el coronavirus se ha levantado un temporal por el incremento de costes, especialmente en su caso en los combustibles.

Según las cifras que desveló el propio Utor en la presentación de resultados de la compañía, en las conexiones de las Baleares con la Península se ha pasado de operar entre 9 y 10 barcos en 2019 a unos 15 ferris actualmente, un aumento de la capacidad de carga muy superior al posible crecimiento del mercado en este periodo. “Repercutir el aumento de costes en los precios en Baleares es complicado. Los marca el mercado y hay una oferta desmedida”, señaló Utor.

Como para cualquier empresa de transporte, el combustible es uno de los mayores costes estructurales que afecta directamente a la cuenta de beneficios. Unas dificultades que ahora se suman a la mayor competencia. La fulminante subida de los precios de la energía ya llevó a Baleària a tener que renunciar a utilizar gas como combustible en parte de su flota el año pasado, al ser mucho más caro que el diésel. El presidente de Baleária reconoció que en los presupuestos para este año plantearon dos escenarios, uno con el megavatio (MW) de energía a 40 euros y otro a 50 euros. “Tenemos un consumo de 2,5 millones de MW al año que suponía unos 125 millones de euros. Con los precios a entre 70 y 75 euros por el MW ahora representa un incremento de 82,5 millones de euros”, apuntó.

Tras casi una década en que en las líneas principales solo operaban Baleària y su rival histórico, la antigua naviera estatal Trasmediterránea, el verano pasado y a pesar de la pandemia desembarcaron los nuevos rivales. Por un lado Grimaldi compró el negocio de Armas-Trasmediterráneo entre la Península y Baleares. La naviera ya tenía presencia en los puertos de Barcelona y Valencia en rutas de estos puertos con Italia. También es un importante operador en el transporte de vehículos nuevos y gestiona la terminal para Ford en los muelles valencianos.

Con la compra de los activos de Armas, que ha rebautizado como Trasmed, además de 5 buques ha asumido sus terminales en Valencia y las islas. El nuevo dueño ha previsto inversiones por 30 millones en estos ferris, además de reforzar con otros dos barcos propios las líneas que opera su nueva filial en España.

Por su parte GNV, que ya operaba entre Barcelona e Italia, decidió dar el salto a Valencia (donde su dueño MSC es el mayor cliente del puerto) y las islas. Aunque inicialmente puso en marcha sus líneas con dos barcos, ya está operando con cuatro barcos entre Valencia y Barcelona y varios puertos de las islas. Los planes son que dentro de dos meses uno de esos barcos sea sustituido por el GNV Spirit, que actualmente se encuentra en los astilleros por tareas de mantenimiento, con lo que aumentará su capacidad.

La naviera mantiene su proyecto para consolidar este negocio en España y hace unas semanas inauguró sus nuevas oficinas en Valencia, en las que trabajarán 14 personas. Además está trabajando para ofrecer servicio de transporte y logística puerta a puerta a sus clientes de mercancías, lo que supone un paso más en la competencia por la carga entre Península y Baleares. Además, ha llegado a un acuerdo con el operador local Formentera Cargo, de forma que su servicio de carga desde Valencia y Barcelona también llegará a esa isla.

Pese a esa mayor oferta, en lo que sí coinciden todos los operadores son en las buenas expectativas para el tráfico de pasajeros este verano por la buena marcha de las reservas.

En el caso de Baleària además, la naviera espera que la apertura de las rutas con Marruecos tras dos años cerradas le permitan crecer y optimizar su flota para capear el temporal de los costes. Con la recuperación de la Operación Estrecho aspira a superar este año los 500 millones de euros.