El aeropuerto de Castellón pone rumbo a la industria y la logística

El aeródromo de la Generalitat Valenciana ha aprovechado la pandemia y la caída del tráfico comercial para impulsar su actividad vinculada a los servicios de mantenimiento de aviones y la formación de tripulaciones. Ahora quiere sumar la carga aérea a su cartera de actividades

La crisis del Covid dejó la flota mundial de aviones en tierra. Una situación que paradójicamente ha servido para impulsar el desarrollo de la diversificación del aeropuerto de Castellón y a desarrollar nuevas inversiones que han supuesto más de 6 millones de euros en el último año. Una parte de ellas ha procedido de las compañías que han instalado sus actividades junto a su pista. Así, la británica eCube, especializada en los trabajos de desmantelamiento y recuperación de componentes de aeronaves, amplió la zona de estacionamiento de aviones en 20.000 metros cuadrados a principios de año. Por su parte, Brok-Air, que ofrece servicios de mantenimiento ha levantado un nuevo hangar de 2.500 metros cuadrados de superficie construida para ampliar su centro de mantenimiento. Y la propia Aerocas ha construido una nueva plataforma de 30.000 metros cuadrados destinada a que se ubiquen en ella otras industrias vinculadas a la aeronáutica.

Pero los planes de la Generalitat Valenciana para el aeródromo castellonense con la diversificación industrial van mucho más allá. La joya de la corona es el desarrollo de una nueva Zona de Actividades Complementarias (ZAC), que contempla destinar 2,5 millones de metros cuadrados muy cercanos a la pista para desarrollar un polo industrial vinculado al sector.

“Actualmente se encuentra en fase de tramitación urbanística y el objetivo es licitar el próximo año el proyecto de urbanización”, explica la directora general de Aerocas. A la vez, la instalación está trabajando para poder poner en marcha el próximo año la actividad logística ligada a la carga de mercancía aérea. “Este verano ya hemos obtenido el certificado como agente acreditado de carga de Aesa, para aplicar los controles y seguridad para actividad de carga” añade Marín, que apunta a que ahora una de sus prioridades es impulsar la llegada de operadores de carga para desarrollar ese negocio. Una actividad para la que buscan sinergias con otras inversiones en marcha en la zona, como la nueva plataforma logística de Amazon en Onda.

Formación Profesional

Una de las teclas básicas que Aerocas quiere ofrecer para atraer a las empresas a la vez que diversificar la actividad en el recinto es la de la formación. “Hace tres años empezamos a acoger una escuela de vuelo, Panamedia, y a otras empresas formativas. Nos posicionó como uno de los aeropuertos con más operaciones en 2020, y entre los únicos dos que incrementamos operaciones por la actividad de estas escuelas de vuelo”, señala Marín.

Esa apuesta crecerá con el inicio de cursos de Formación Profesional ligada al sector aeronáutico. Este curso arrancará un primer ciclo de FP de mantenimiento del sector aéreo, pero la intención es ir mucho más allá. “Queremos reforzarlo con más ciclos superiores de FP ligados al sector industrial y planeamos implantar al menos cinco ciclos de grado medio y superior que esperamos que sumen unos 300 alumnos anuales cuando estén en marcha”.

Pese a esta estrategia de diversificación, que se ha visto reforzada por el Covid, Aerocas tiene claro que su futuro sigue pasando por el tráfico comercial para cumplir uno de los objetivos por los que se creó el polémico aeropuerto: servir de puerta de entrada al turismo a la provincia de Castellón, la única del Mediterráneo que no tenía un aeródromo. “Apostamos por un modelo mixto de aviación comercial e industrial”, asevera Marín, que reconoce que la cuenta de explotación es deficitaria. “El punto de equilibrio comercial está en torno a 800.000 pasajeros -en 2019 recibió algo más de 125.000-. Los ingresos de explotación vendrán fundamentalmente de los pasajeros, pero tanto la actividad industrial como logística deben permitirnos acortar los plazos para conseguirlo”, añade.