Una recuperación necesaria en la que será imprescindible la iniciativa privada

Plantear una estrategia a largo plazo para no solo recuperar los niveles económicos previos al estallido de la crisis del coronavirus, sino también para transformar la “foto” de la Comunidad Valenciana, demuestra que no se puede acusar al presidente valenciano Ximo Puig de falta de ambición o de valentía. Incluso habrá quien lo vea temerario si se tiene en cuenta cómo la segunda ola del virus está obligando a tomar medidas más drásticas en otras Comunidades.

Lo cierto es que planificar el futuro inmediato a corto y largo plazo tras un tsunami como el que ha supuesto esta pandemia y cuyos efectos aún son completamente visibles es un ejercicio obligatorio de responsabilidad. En unos momentos muy complicados como los actuales no hay que perder de vista donde se quiere llegar. Además, el líder socialista ha intentado hacer algo más que presentar unas meras ideas y ha puesto nombre, apellidos y, sobre todo, números, a buena parte de esas medidas concretas.

La Estrategia Valenciana de Recuperación reconoce una realidad obvia, pero que a veces sigue discutiéndose, incluso en el seno del propio Gobierno de coalición del Botànic con los socios de Compromís y Podemos. Salvar la economía y el empleo pasa por salvar y mantener las empresas, como dejó bien claro el propio Puig ante las Cortes.

Por eso además de un aluvión de inversiones como las detallada por la Generalitat para los próximos siete años, también sería necesario dejar claro que un proyecto de tales dimensiones no puede acometerse sin ir de la mano de la propia iniciativa privada que ha capeado hasta ahora el pulso de la emergencia sanitaria. Entre otras cuestiones, porque lograr los más de 21.000 millones que pretende movilizar este plan únicamente con recursos públicos se antoja muy optimista. Especialmente con la experiencia previa del lastre de una infrafinanciación autonómica que cinco años después de la llegada al Palau de la Generalitat sigue aplazada. Por eso no hubiera estado de más que una de las ideas que Puig más repite en sus encuentros con los empresarios, la colaboración público-privada, se hubiera plasmado de forma más detallada.

Con sus palabras y algunos hechos, como la creación de bonos de ayuda directa para la demanda del sector turístico, el presidente ha marcado distancia con el resto de partidos del Consell que, por ejemplo, siguen reclamando la tasa turística. Puig ha sabido juntar a casi todo el espectro político para llegar a acuerdos sobre la respuesta al covid. Y en este escenario también se ha producido un acercamiento de Puig con el líder regional de Ciudadanos, Toni Cantó, a imagen del de Pedro Sánchez e Inés Arrimadas, que puede cambiar el tira y afloja para negociar los presupuestos autonómicos del próximo año.