El turismo nacional como amortiguador de la pandemia

España recibió 83,7 millones de euros en 2019, marcando su récord histórico. Gastaron 92.278 millones de euros. En los tres primeros meses, casi 10,6 millones de extranjeros visitaron nuestro país. Son 3,6 millones menos que un año antes. Su gasto se limitó 11.708 millones, lo que implica 3.820 millones menos. Una pérdida concentrada en el mes de marzo -principalmente en la segunda mitad cuando se declaró el estado de alarma y se restringieron las frontera-. Abril, con la Semana Santa ya perdida, y mayo serán aún peores. Las fronteras terrestres permanecen cerradas y los vuelos turísticos tampoco están permitidos. El horizonte sobre su reapertura es incierto. El Gobierno maneja como tentativa para ello el mes de octubre, pero todo dependerá de la evolución de la pandemia por el Covid-19, no solo en España, sino en el resto del mundo.

En este escenario, la industria turística de España se agarra al turista nacional para amortiguar un golpe que será -lo está siendo ya- de proporciones desconocidas. En 2019, los españoles realizaron 173,7 millones de viajes por España, con un gasto de 32.014 millones de euros. Es decir, casi la tercera parte que los extranjeros -más de 60.000 millones de diferencia). En los próximos meses, los españoles apenas podrán viajar fuera de España, presumiblemente. En 2019, hicieron casi 20 millones de desplazamientos más allá de nuestras fronteras.

Con esta fotografía, las perspectivas para el turismo son catastróficas. Exceltur estima que se perderán entre 92.000 y 124.000 millones de euros. Todo dependerá de la apertura de las fronteras, por un lado, y de la reacción de los turistas españoles, por otro, en un contexto en el que el miedo a la enfermedad destroza cualquier previsión. Es por ello necesario que España, desde sus instituciones y sus empresas articulen los mecanismos para garantizar la seguridad sanitaria. Una premisa para recuperar la confianza, primero de los turistas nacionales, y después de los internacionales. Para ello, son múltiples las voces que claman, más allá de los protocolos ya aprobados, la realización de test masivos.

Solo en un marco de confianza el sector turístico podrá superar esta crisis a largo plazo. Porque minorar el impacto este año es una prioridad, pero ha de serlo también afrontar la coyuntura desde una mirada más amplia, con medidas adecuadas para que España recupere en los próximos años su liderazgo en el mundo como destino turístico y, si cabe, lo haga aún con mayores fortalezas.

El turismo pesa más del 12% en la economía española -cerca del 35% indirecto- y emplea a 2,3 millones de personas. España no tiene alternativas para perder una industria que fue el principal pulmón para la recuperación en crisis pasadas. Urgen medidas de impacto para la supervivencia de su tejido empresarial sobre el que se sustentar, con una estrategia renovada, el futuro del turismo.