Destinos de sol y playa: lo de siempre, pero mejor

Para gustos, las playas españolas. Casi tantas como ocasiones y circunstancias, con una apuesta decidida por la renovación y la calidad.

Guste más o menos el concepto, por su situación y climatología, España es un país de sol y playa. Allá por los años 60, las playas españolas fueron el motor del boom turístico no solo de nuestro país, sino también de toda Europa. Aquella época dorada -y también la de las suecas de José Luis López Vázquez y compañía- puso los cimientos de nuestra industria turística y fue el trampolín que catapultó a nuestro país al punto de mira de millones de turistas internacionales.

Aunque desde aquellas suecas -y, sobre todo, alemanas- de vuelta y vuelta en la arena, han cambiado muchas cosas. Con ese punto de experiencia que tiene ser maduro, el sol y playa lleva años de reinvención, apostando más que por la cantidad, por la calidad. Con hoteles en el top de la vanguardia de productos y servicios a nivel mundial, infraestructuras y conexiones que lo ponen todo mucho más fácil y con el plus de un alto valor de oferta agregada, tanto a nivel cultural como gastronómico. Sin olvidar que el concepto de segunda casa en la playa y irrumpió fuerte en los años -recuérdese que el premio más valorado del mítico 1,2,3 era un apartamento en Torrevieja- por lo que “de siempre” ha sido el destino por excelencia de miles de españoles para descansar en vacaciones. Y el de la imagen más tópica y típica de la operación salida: familias enteras cargando coches con sombrillas, toallas y neveras. Con tanto donde elegir es complicado seleccionar algún destino de playa, porque probablemente forman parte de los recuerdos de todos y la objetividad se pierde entre veranos compartidos con familia y amigos. La suerte es poder contar con tantas playas para casi cualquier ocasión y gusto. Desde playas kilométricas, y atardeceres para enmarcar, como las de Cádiz y Huelva; calas escondidas como las de Menorca, Murcia y la Costa Brava hasta una playa en Lugo en la que las rocas dibujaron una “catedral”. También las de arena volcánica de Canarias, las de aguas caribeñas de Formentera y Mallorca o las que aparecen entre acantilados de Asturias y Cantabria. Las hay que son ideales para esperar el amanecer como las de Ibiza y la Costa del Sol o una buena paella cualquiera de las de la costa valenciana. Sin olvidar las playas que dan ese punto diferente a ciudades como San Sebastián, Vigo o La Coruña.