Toledo,
La reina del Tajo

La ciudad de las tres culturas: la imperial, la de las leyendas y la de las gestas... Toledo tiene tantos adjetivos como historias por contar. Una ciudad tan monumental como apasionante
que siempre ofrece algo nuevo por descubrir. Y desde hace poco menos de un año, El sueño de Toledo de ‘Puy du Fou’
hace disfrutar aún más de las noches toledanas

Toledo es uno de esos pocos sitios en el mundo que consigue poner de acuerdo a todo el que pasa por allí: es una ciudad que atrapa, que enamora. O al menos gusta tanto que quien va una vez, suele intentar repetir. Hay a quien incluso le desboca la pasión simplemente al verla reinando sobre su alto rodeada del Tajo, con la panorámica del Alcázar. No es solo amor de los bolos¸ es que Toledo se presta a disfrutarla un día, o dos, o tres... o cuantos sean necesarios. Con sus noches, toledanas, por supuesto.

Dar un paseo por Toledo es recorrer un libro de Historia que habla de una ciudad en la que durante siglos convivieron con más o menos tranquilidad cristianos, judíos y musulmanes. Sin olvidarnos de los visigodos, responsables de una de las épocas que más hicieron brillar a la ciudad.

De iglesias...

Y a las historias de unos y otros se suma el arte, como el que derrocha por todos sus costados la catedral de Santa María, Primada de España, y uno de los mejores ejemplos de lo espectacular que puede ser el Gótico. Solo ella merecería un capítulo aparte para intentar abordar todo el legado tanto del exterior -con esas cinco puertas en las que cada centímetro significa algo- como del interior. El claustro, la Sala Capitular, el Coro, los retablos, todas y cada una de sus ocho capillas dejan con la boca abierta, sin más.

Otra de las iglesias por la que hay que pasar sí o sí es la de Santo Tomé. No tanto por el edificio en sí, sino porque como en todo lo bueno de la vida, la belleza está en el interior. ¡Y qué belleza! Nada menos que la de El entierro del Conde de Orgaz, una de las obras más emblemáticas de Doménikos Theotokópoulos, El Greco.

De él se dijo: “Creta le dio la vida, y los pinceles / Toledo mejor patria, donde empieza / a lograr con la muerte eternidades”. Y así fue. El artista griego se enamoró- no es de extrañar- de Toledo y en la ciudad dejó una gran parte de sus obras, que se pueden encontrar aquí y allá, pero sobre todo en el museo que lleva su nombre, a 10 minutos andando de la iglesia de Santo Tomé.

...A sinagogas y mezquitas

Pasear por la Judería de Toledo es otro de esos regalos que se quedan en la retina para siempre, porque aun se conserva el trazado antiguo. Así, de repente, se llega a la sinagoga del Tránsito o de Samuel ha-Leví. Lo primero que hay que hacer al entrar, en la que se considera la sinagoga medieval más bonita del mundo, es mirar hacia arriba. El artesonado de madera y la yesería mudéjar de los arcos dejan sin palabras y probablemente, sea la obra maestra del museo Sefardí ubicado en la misma sinagoga. Más sencilla, pero también resultona, es la otra sinagoga que ha llegado a nuestros días, la de Santa María la Blanca. Y es allí donde, quizás, mejor se palpe lo de las tres culturas: una sinagoga que, por su diseño, más bien parece una mezquita y que terminó siendo una iglesia.

Lo mismo ocurre en la ermita del Cristo de la Luz. Se construyó en el siglo X como mezquita Bab al- Mardum y dos siglos más tarde se reconvirtió en templo católico. Eso sí, respetando los arcos mudéjares que se entremezclan con las pinturas románicas. Asimismo, en el claustro del monasterio de San Juan de los Reyes también convive el gótico más sobresaliente de la época de los Reyes Católicos con elementos mudéjares. Es lo bonito de Toledo, durante siglos se construyó piedra sobre piedra de otras civilizaciones, pero respetando las influencias de origen. El resultado no puede ser más brillante.

El Alcázar imbatible

Y como suele ocurrir en muchas ocasiones, los edificios que se construyeron para un fin terminan utilizándose para otro con el paso del tiempo. Es lo que ocurrió con el antiguo Hospital de Santa Cruz. Fue mandado construir por el cardenal Mendoza y en su época, pionero en cuanto a higiene y cuidados de los pacientes, en su mayoría, niños huérfanos. Hoy en día se puede -y se debe- visitar, ya que donde antes había enfermos, ahora hay obras de arte desde los tiempos romanos a las vanguardias actuales, pasando por los visigodos y la cultura musulmana.

Enfrente se encuentra otro de los símbolos de Toledo: el Alcázar. Situado en la parte más alta de la ciudad, sale en toda buena panorámica que se precie. Y aunque se vea bastante robusto, es el monumento toledano que más veces se ha tenido que renovar desde sus orígenes romanos. Parte de su grandeza es que resiste a pesar de todos los asedios por los que ha pasado. Actualmente alberga el museo del Ejército y una de las fotos más bonitas de la ciudad se consiguen desde la cafetería de la Biblioteca de Castilla La Mancha, situada en la última planta del Alcázar de la Ciudad Imperial y de acceso gratuito.

Para fotos clásicas con Alcázar, catedral y el río Tajo rodeando Toledo hay que ir hacia los miradores fuera del casco histórico, atravesando el puente de San Martín y el de Alcántara, para llegar hasta el Mirador del Valle. No habrá Instagram que se resista a lo que se ve desde allí.

Como el casco histórico no es apto ni para tacones ni para coches, se puede llegar hasta ese punto o a los principales atractivos de la ciudad con el tren turístico que sale al lado de la plaza de Zocodover, la plaza por donde todo pasa. El recorrido -también se puede hacer en autobús- permite dar un descanso a los pies mientras se disfruta de unas vistas excepcionales.

‘Puy du fou’

Dicen que Toledo es una de las ciudades mejor iluminadas de Europa, por lo que merece la pena no ir con prisas y vivir la noche toledana. Además, así se tiene la oportunidad de conocer el último hit de la capital llegado directamente desde Francia: Puy du Fou. El 31 de agosto del año pasado se plantaba la semilla del primer parque de espectáculos -que no de atracciones- de España, con el show nocturno El sueño de Toledo. Más de 2.000 personajes representados por 185 actores, jinetes y acróbatas en un escenario de cinco hectáreas, daban forma a un viaje en el tiempo a través de la historia de España. Se espera que en el año 2021 el proyecto de Puy du Fou crezca hasta llegar a cuatro grandes espectáculos al día, tres pueblos históricos y 30 hectáreas de naturaleza.

Para quienes no puedan esperar el próximo 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la Semana Santa, comienza la segunda temporada -que se extenderá hasta el 24 de octubre- de El sueño de Toledo. En esta ocasión, los espectadores tendrán la oportunidad de ver en vivo y en directo el Palacio de Cristal de Al- Mamún y efectos especiales nuevos. Ojo porque solo va a haber 65 representaciones y ya se ha vendido más del 20% de las entradas, alrededor de 50.000. No es de extrañar, al fin y al cabo, Toledo en sí ya es una alhaja de espectáculo.