AVE, de 470 kilómetros a 4.000 en 30 años con 464 millones de viajeros

La alta velocidad ferroviaria española cumple 30 años, multiplicando su presencia en el país para dar un servicio de transporte más rápido y ecológico a las principales capitales regionales, y con un desarrollo que no se ha detenido y que continuará incorporando nuevos destinos en el futuro

Fue un 21 de abril de 1992, cuando el primer tren Alstom de la serie 100 inaugurada con su operación comercial la primera línea de alta velocidad española con la conexión entre Madrid y Andalucía, con paradas en Ciudad Real, Puertollano, Córdoba y Sevilla. Eran 470,5 kilómetros de nueva infraestructura de ancho europeo, 1,43 metros (hay que recordar que el ancho convencional español es de 1,65 metros), por los que la nueva unidad ferroviaria podía circular a 300 kilómetros por hora, velocidad que se tomaba, fundamentalmente, en la zona toledana de la recta de Mora. Con ello se unía la capital con la localidad hispalense en menos de 2,30 horas.

Pero desde entonces hasta ahora han pasado 30 años y muchas actuaciones que han llegado a consolidad a la alta velocidad española como la segunda del mundo, tan sólo por detrás del gigante chino, e incluso por encima del gran iniciador de este tipo de transporte ferroviario, Japón.

Han sido 30 años de logros y de avances tecnológicos, así como de fuertes inversiones que han permitido que de aquellos 470,5 kilómetros de vías, se haya pasado a 3.728 kilómetros, y que se haya anunciado desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA), y desde el ente gestor de infraestructuras ferroviarias ADIF, que a finales del 2022 se podrá hablar de tener operativos 4.000 kilómetros de vía de alta velocidad.

El éxito técnico y comercial que se registró con la puesta en funcionamiento de esa primera línea de alta velocidad, impulsó el desarrollo de más líneas, y tal como se apunta desde ADIF, “consolidó los atributos que definen actualmente la alta velocidad y perfilan al ferrocarril como el transporte del futuro y el eje de una movilidad sostenible, segura, integradora e inteligente”

Año tras año se han ido abriendo nuevos corredores, con Barcelona, dando servicio, por ejemplo, a Zaragoza, Tarragona y la Frontera Francesa; la llegada a Málaga; el corredor de Levante, con Valencia y Alicante; corredor hacia el norte y noroeste, con Valladolid, Palencia, Zamora, Galicia; la variante hacia Granada..., y las nuevas conexiones que se espera tener listas en el futuro, como por ejemplo con Extremadura.

La realidad es que en estos 30 años, la red se ha multiplicado por ocho, con inversiones que superan los 57.200 millones de euros, a los que se van a sumar otros 12.000 millones de euros hasta el año 2025 destinados a corredores y estaciones. Esta apuesta, que ya a finales de 2022 será refrendada con el aumento de hasta 4.000 kilómetros de infraestructura de alta velocidad, será reforzada a través de los fondos del Plan de Transformación, Recuperación y Resiliencia del Gobierno, dentro del mecanismo de financiación Next Generation de la Unión Europea.

En estas tres décadas el Ave ha movido a más de 464 millones de pasajeros en todos sus corredores, y ha aumentado su circulación, pasando de aquellos inicialmente 12 operativos en 1992, a los 365 trenes diarios de la actualidad, dando servicio a 25 capitales provinciales.

Lo que llega con el futuro

Pero el AVE no se queda en celebrar esos treinta años, sino que la infraestructura de alta velocidad española continúa su marcha hacia delante. Y así, a la entrada en operaciones de las conexiones entre Madrid y Galicia, ya se vislumbran en el horizonte las de Murcia y Burgos, así como la primera fase de la línea a Extremadura, de Plasencia a Badajoz, y la futura llegada a Lisboa.

Asimismo, son de carácter prioritario las actuaciones que se están llevando a cabo en la denominada Variante de Pajares, en la línea que atraviesa este puerto entre León y Asturias, y que se calcula que podrá entrar en régimen de pruebas a principios del año 2023. O la deseada conexión de la alta velocidad con el aeropuerto madrileño Adolfo Suárez Madrid Barajas. Y las obras necesarias en los corredores prioritarios del proyecto de la UE de Conectar Europa, y que en España tiene dos retos, el Corredor Atlántico, y sobre todo el Corredor Mediterráneo, adaptándolo tanto para viajeros como para mercancías.

También hay que destacar, otras infraestructuras, como la conexión de las tres capitales vascas en la llamada “Y” vasca; el ramal desde Zaragoza hacia Pamplona, o la mejora del trayecto de Palencia a Santander. También es preciso destacar el nuevo túnel entre las estaciones ferroviarias madrileñas de Atocha y Chamartín con el que mejorar la eficacia de los trenes, permitiendo que se conecten todos los corredores de alta velocidad, conformando una red única y transversal entre las principales poblaciones del país.

Pero uno de los cambios más importantes que se han registrado en estos 30 años, donde se ha visto la puesta en funcionamiento de nuevos modelos de trenes, Siemens, Alstom, Talgo...tanto para operar en alta velocidad, como en el hermano menor, velocidad alta, es sin lugar a dudas el más reciente, y que supone el gran reto del futuro. La liberalización del transporte de pasajeros, con la llegada de operadores diferentes a Renfe y el establecimiento del bajo coste por parte de los mismos

El año pasado la francesa OUIGO rompió el monopolio de Renfe con la entrada en servicio de sus trenes Alstom de dos pisos en la conexión entre Madrid y Barcelona, con precios de billetes low cost, y en anuncio de que este año va a operar también en el corredor levantino. A ello se unió un tercer competidor, Ilsa con su tren IRYO, que quiere iniciar operaciones en los tres principales corredores, Andalucía, Levante y Noroeste. Y por si fuera poco, la respuesta de Renfe fue determinante al disponer de un modelo de tren también de bajos coste, AVLO, con el que compite en el corredor del Noroeste y desde hace unos meses en el de Levante.

La alta velocidad española está viva, y aún quedan surcos que ofrecer a nuevos competidores, y localidades que unir con ese tipo de transporte que permite desplazarse a través de la Piel de Toro con menor gasto de tiempo, seguridad y fiabilidad.