Adina Valean, comisaria Europea de Transporte: “Los aviones de emisión cero propulsados por hidrógeno pueden ser una realidad en 2035”

La Comisaria Europea de Transporte, Adina Valean, considera imprescindible el aprovechar lo aprendido durante la pandemia y adoptar una estrategia global sobre movilidad sostenible e inteligente para ayudar al transporte, y potenciar el uso de energías alternativas, más limpias, como puede ser el hidrógeno.

La pandemia ha puesto sobre la mesa la importancia que tiene una coordinación entre los diferentes Estados miembros de la Unión Europea. La Comisaria Europea de Transporte, Adina Valean, hace hincapié en ese aspecto, señalando que “cuando los países cerraron sus fronteras y empezaron los confinamientos, quedó muy claro que, sin coordinación, nos enfrentaríamos a una grave crisis de las cadenas de suministro, pues nuestras economías están tan interconectadas que no podrían hacer frente a una desconexión tan repentina. Por esta razón la primera medida que adopté, ya en marzo de 2020, fue un ejercicio de solidaridad y coordinación: la creación de los corredores verdes para que los transportistas profesionales no dedicaran más de 15 minutos a los trámites del cruce de fronteras y para que el personal del sector del transporte pudiera trabajar con seguridad y sin restricciones o exigencias adicionales. Los países hicieron suya esta propuesta, aplicándola muy rápidamente. Así pudimos evitar que la crisis fuera más devastadora.

¿Qué medidas adoptaron desde el primer momento que facilitaron el flujo del transporte, al menos el de mercancías?

La Comisión ha hecho grandes esfuerzos en todos los frentes para mantener el flujo del transporte y coordinar, en caso necesario, las restricciones de viaje impuestas por los Estados miembros. Hemos ajustado los marcos legislativos y emitido directrices y recomendaciones negociadas, como la relativa a los corredores verdes, que funcionaron tan bien que se han aplicado a otros modos de transporte. También intensificamos nuestro diálogo con los Estados miembros y favorecimos el diálogo entre ellos, al tiempo que coordinamos el desarrollo de plataformas de información, como la aplicación Galileo Green Lanes y el portal Re-open.eu. Y más recientemente se ha presentado el certificado verde digital como instrumento para facilitar la movilidad dentro y fuera de la UE.

La Comisión ha apostado muy fuerte por esa movilidad con la Red Transeuropea de Transporte.

Completar la red RTE-T sigue siendo una prioridad absoluta para la Comisión Europea. Desde 2014, la Comisión ha apoyado la inversión en el transporte en nueve corredores de la red básica en Europa de manera muy sistemática, con el objetivo de que la red básica cumpla las normas acordadas de la RTE-T para 2030.

El Corredor Mediterráneo es especialmente sensible para España.

El Gobierno español está modernizando de forma continua y progresiva su red de transporte. La Comisión Europea cofinancia 115 proyectos del MCE con más de 840 millones de euros. Muchos de ellos se encuentran a lo largo del Corredor Mediterráneo. La conclusión de estos proyectos favorecerá una transferencia modal hacia el ferrocarril, aunque sea necesaria una inversión continua para garantizar el cumplimiento de las normas de la RTE-T, la adaptación al ancho UIC, el sistema ERTMS y la electrificación. Las inversiones avanzan a un ritmo especialmente satisfactorio en el tramo Barcelona-Tarragona-Valencia-Murcia, donde se está trabajando para la adaptación al ancho UIC. Serán necesarias nuevas inversiones en los tramos Algeciras-Bobadilla, Almería-Bobadilla y Almería- Murcia. Todos ellos podrán optar a cofinanciación europea en el período 2021-2027.

Este año ha sido declarado Año Europeo del Ferrocarril, con el fin de potenciar esta forma de transporte más sostenible, ¿no llega un poco tarde?

2021 es, de hecho, el primer año completo de aplicación de nuestro cuarto paquete ferroviario y también coinciden este año varios aniversarios relacionados con el ferrocarril. Sin embargo, la decisión de declarar 2021 Año Europeo del Ferrocarril se produjo de manera natural, tras el Pacto Verde Europeo en 2019 y la adopción de nuestra Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente en diciembre del año pasado. Me alegro de que hayamos recibido el apoyo necesario para hacer realidad este Año Europeo.

Esta declaración coincide con la entrada en vigor de la liberalización ferroviaria del transporte de pasajeros. España ya ha dado el primer paso, pero parece que hay otros Estados que ponen trabas.

Los avances en España son realmente muy prometedores y esperamos aprender de su aplicación y sus resultados. El marco regulador de la UE permite una amplia gama de iniciativas de apoyo al transporte ferroviario de viajeros, tanto por parte de los operadores que buscan oportunidades comerciales como de las autoridades públicas en lo que respecta a las condiciones generales favorables. Dado que las principales características del espacio ferroviario europeo único se han completado recientemente, esperamos que en los próximos años se produzcan avances interesantes en toda Europa. Actualmente estamos llevando a cabo un estudio sobre los obstáculos que siguen existiendo a los servicios de viajeros de larga distancia. Este estudio constituirá la base de un plan de acción para impulsar el transporte de viajeros por ferrocarril que presentaremos a finales de este año.

Hay un tema genérico en el transporte europeo, la búsqueda de energías alternativas, como por ejemplo el hidrógeno.

El hidrógeno limpio desempeñará un papel clave en nuestra transición hacia un sistema de transporte sostenible e inteligente. Su uso es especialmente pertinente en las circunstancias en las que la electrificación directa no es posible o es demasiado compleja, incluido el transporte de larga distancia por carretera, el transporte marítimo y la aviación. En el transporte ferroviario, aunque la electrificación sigue siendo el objetivo de las principales líneas ferroviarias de la UE, los sistemas de propulsión con bajas emisiones de carbono -incluidos los trenes híbridos de hidrógeno y los trenes alimentados por baterías- son una buena alternativa a los trenes diésel, en los que la electrificación es problemática.

¿Y en el caso del transporte aéreo, lo ve factible?

En Europa se están desarrollando, con perspectivas muy prometedoras, ambiciosos proyectos industriales para lograr un transporte aéreo más ecológico en las próximas décadas. Los grandes aviones de emisión cero impulsados por hidrógeno podrían convertirse en una realidad en 2035 o antes, al menos para los vuelos de corta distancia. Mientras se alcanza este objetivo, debemos garantizar que todos los modos de transporte dispongan de alternativas viables para descarbonizar las operaciones y hacer el mejor uso posible de todas las tecnologías disponibles. Para 2050 veremos la implantación generalizada de combustibles alternativos y opciones limpias para automóviles, aviones, barcos y trenes, así como una mayor eficiencia operativa. La eficiencia energética ha de ser un criterio fundamental para dar prioridad a la futura elección de las tecnologías adecuadas.

Hablando del transporte aéreo, en Europa hay numerosos proyectos en marcha, sobre todo el Cielo Único Europeo.

La Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de la UE nos asigna la tarea de hacer que el sistema europeo de transporte sea sostenible, inteligente y resiliente. La Estrategia establece un plan de acción con medidas políticas e hitos concretos, con fechas en las que deberán realizarse. Avanzar en la descarbonización y la digitalización requiere una cesta de medidas y estamos trabajando en todos los frentes para lograrlo. Una gestión más eficiente del tráfico a través del Cielo Único Europeo puede aportar importantes beneficios medioambientales. La próxima iniciativa ReFuelEU Aviation impulsará la producción y uso de combustibles de aviación sostenibles y propondremos, además, medidas para hacer que nuestros aeropuertos sean limpios, alimentando, por ejemplo, a las aeronaves estacionadas con energía renovable en lugar de con energía fósil, de la misma manera que lo haremos con los buques en los puertos.

¿Qué le parece la ayuda que han concedido a las compañías aéreas diferentes Gobiernos europeos, entre ellos el español?

Necesitamos que las compañías aéreas sobrevivan a la crisis actual para que puedan realizar las inversiones necesarias para llegar a ser climáticamente neutras. Desde el inicio de la pandemia, hemos trabajado codo con codo con las autoridades gubernamentales para ayudar y apoyar económicamente al sector de la aviación: el aplazamiento de las tasas proporcionó un alivio inmediato a las compañías aéreas, una línea marco de crédito permitió a los proveedores de servicios de navegación aérea colmar sus lagunas de financiación, y hemos sido flexibles en cuanto al uso de franjas horarias en los aeropuertos y en la asistencia en tierra. Hemos establecido un marco temporal para las ayudas estatales que los Estados miembros pueden utilizar para garantizar la liquidez y el acceso a la financiación, lo que ha permitido a los Estados miembros conceder ayudas a los operadores de aviación afectados por la crisis. La Comisión ha aprobado hasta la fecha más de 40 medidas de ayudas estatales en favor del sector. También hemos propuesto un paquete europeo de recuperación económica sin precedentes, que podrá destinarse a apoyar proyectos de aviación, como los que impulsan la producción o el uso de combustibles de aviación sostenibles o la ecologización de terminales y equipos aeroportuarios.

El incidente del Canal de Suez ha puesto de manifiesto la importancia que para Europa tienen sus puertos. ¿Cuál es la política de la Comisión sobre estas infraestructuras?

La UE dispone de una política portuaria bien definida desde 2013, desarrollada junto con los Estados miembros y las partes interesadas. En el marco del Foro Europeo de Puertos celebramos debates periódicos para debatir los nuevos retos y novedades que se plantean al sector portuario. Nuestra política portuaria abarca muchos temas, como el rendimiento del mercado, para los que un Reglamento específico sobre la prestación de servicios portuarios ha definido condiciones de competencia equitativas. El Reglamento incluye también nuestros esfuerzos para completar la red RTE-T (ayudando a los puertos a desarrollarse como nodos logísticos multimodales y mejorando los vínculos con el interior), así como los esfuerzos para acelerar la descarbonización y la digitalización. Es cierto que estos últimos 17 meses nos han demostrado cuánto dependemos de nuestros puertos para satisfacer nuestras necesidades diarias básicas. He de decir que he quedado impresionada por la agilidad de nuestros puertos a la hora de hacer frente a una combinación de perturbaciones sin precedentes (Covid, el bloqueo del Canal de Suez e incluso, para algunos de ellos, el Brexit,) sin dejar de cumplir sus funciones esenciales.

Y en lo que se refiere al transporte por carretera, que en el caso de las mercancías es mayoritario frente a otros medios, ¿qué se puede hacer?

Nuestro objetivo es que, en 2050, casi todos los vehículos pesados nuevos sean de cero emisiones. Para ello vamos, por ejemplo, a revisar las normas de CO2 y acelerar el despliegue de infraestructuras de recarga y repostaje para vehículos con emisiones bajas o nulas: nuestro objetivo es construir 500 estaciones de hidrógeno y un millón de puntos de recarga pública de aquí a 2030. Queremos que para el año 2050, el tráfico de mercancías por ferrocarril se duplique en toda Europa.