El ferrocarril es clave para la descarbonización del transporte

Llevo casi 10 años trabajando en Comunicación Corporativa y todos ellos he escuchado, aprendido e implementado los siguientes mantras de la profesión: “Si no comunicas no existes” y “ los comunicadores debemos influir en los que influyen”. Desde hace ya tres años los aplico en Transfesa Logistics y me gustaría compartir la siguiente reflexión sobre el sector ferroviario, tan apasionante pero también tan lleno de retos.

El ferrocarril es clave para la descarbonización del transporte. Todos en nuestro sector lo tenemos claro, pero no puede quedarse “entre nosotros”. Debemos conseguir que esto sea una revolución, que haya un movimiento social de traslado de carga al ferrocarril convirtiéndolo en la columna vertebral de las cadenas logísticas de las principales empresas que disponen de cadena de suministro en nuestro país.

El ferrocarril emite 9 veces menos de CO2, tiene 12 veces menos costes externos para la sociedad que la carretera, consume 6 veces menos energía, es 8 veces mejor en términos de contaminación del aire y causa 85 veces menos daños humanos. Los datos no pueden ser más evidentes. Aun así en España solo un 4 % de las mercancías se transportan por tren. Vuelvo a mis mantras donde bajo mi humilde opinión considero que está la respuesta a este dato... Porque no lo estamos contando bien y lo que no se cuenta no existe y porque no estamos siendo influyentes.

Estamos en 2021, año europeo del ferrocarril, el año perfecto para hacer ruido, el momento clave para influir. Debemos ser palanca de cambio pero no “entre nosotros”, porque en el sector ya lo sabemos. Salgamos al mundo, busquemos aliados influyentes, empresas que pongan en valor al ferrocarril como aliado estratégico para transportar sus productos e instituciones y figuras públicas que integren este discurso. Que no sea algo de las empresas ferroviarias, que sea algo de “todos”. Porque solo así se producirá el cambio. S

según el último informe del Observatorio del Transporte y la Logística, en España, el 27,5% de las emisiones nacaionales totales de CO2 corresonden al sector transporte. Desde el ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana se han puesto el reto de aumentar la cuota al 10 % en 2030. No quiero ser escéptica, ¡Ojalá!, pero para llegar hasta ahí hay que empujar mucho. Solo nos quedan 9 años. Si algo sé es que cuando el mensaje es fuerte y claro funciona. Hagamos que llegue a todo el mundo, evangelicemos sobre las bondades del ferrocarril.

Todo sea dicho, ya se empieza a ver un movimiento empresarial e institucional que está poniendo en valor este tipo de transporte. Empieza ya a haber empresas que marcan en sus productos que han sido transportados por ferrocarril, que anuncian a bombo y platillo que cada vez transportan más por tren, Incluso se empiezan a ver decisiones positivas en las instituciones públicas, pero hay que ir más allá. Repito que solo quedan 9 años.

Cada vez más empresas cuentan con un área de comunicación estratégica por su visión 360 grados de la compañía, por su conocimiento de la reputación, de cómo impulsar el negocio a través de la Comunicación, tanto interna como externamente, porque su función es clave y porque sabe de mensajes, de storytelling, de contar historias. Es importante que el sector ferroviario haga una apuesta fuerte por la comunicación. Desde luego la historia la tenemos... ¡Y vaya historia!

Nadie pone ya en duda que la lucha contra el cambio climático es fundamental, que tenemos una cuenta atrás para salvar el planeta. Si todos lo tenemos tan claro ¿qué está ocurriendo con el ferrocarril? Si todos sabemos que la descarbonización del sector del transporte es clave para esta lucha... ¿por qué no se está hablando de esto constantemente?

Los medios tienen también una función esencial en esta revolución. En su techo está el que se hable del ferrocarril, que se ponga el discurso sobre la mesa, que se analice, que se pregunte, que se profundice... Esa labor periodística que tan importante es para nuestra sociedad y que tanto puede ayudar a que de verdad lleguemos a ese 10 % de cuota en 2030.

Hay que despertar mentes y hacer el clic con el mensaje adecuado para que aquellos que toman las decisiones tanto en el sector empresarial como en el institucional den ese paso y ayuden a empujar el tren de la sostenibilidad. Muchas veces escucho que el debate sobre el transporte de mercancías por ferrocarril no se lleva a cabo porque las cajas móviles y los contenedores no votan en las elecciones. Me resisto a esto, que no nos mueva solo eso. Tenemos una gran solución delante de nosotros al gran problema que pone en juego nuestras vidas y el futuro de nuestros hijos. Necesitamos al ferrocarril, es el aliado estratégico perfecto para una economía sostenible. Un sistema intermodal fuerte con un corazón con forma de locomotora.

Y ahora vamos a soñar despiertos. Imaginemos una cadena de suministro 0 emisiones. Qué consigamos llevar mercancías de un punto a otro punto y que ese transporte no contamine absolutamente nada... Así a priori suena complejo pero ¿y si les digo que en no más de 5 años va a ser posible?

Vayamos a un ejemplo concreto: si las frutas de la huerta de Murcia son transportadas desde su punto de origen hasta la estación de tren por camión eléctrico, estas son subidas a un tren impulsado por una locomotora eléctrica y al llegar a destino el” puerta a puerta “ se hace con un camión eléctrico, tenemos un transporte 0 emisiones.

Esta posibilidad está ya ahí. Los fabricantes ya están lanzando prototipos de camiones eléctricos que en breve estarán circulando por las carreteras, las empresas ferroviarias disponen de multitud de locomotoras eléctricas. Lo tenemos ahí, lo único que nos falta es ¡Contarlo!