Flexibilidad en Vueling: volar con todas las garantías en tiempos de Covid-19

Volar con tranquilidad en tiempos de incertidumbre es la hoja de ruta que Vueling ha diseñado poniendo el foco en los conceptos de flexibilidad y adaptabilidad. Un elemento, el cambio, que ha venido -paradójicamente- para quedarse.

Con el inicio de una pandemia que se desplegaba a sus anchas por todo el mundo, la compañía inició un proceso de adaptación que aceleraba, al mismo tiempo, un rasgo que la ha definido desde siempre: ser flexible en los momentos que, precisamente, más flexibilidad requieren. Otra forma de volar no solo es posible, sino que para Vueling es absolutamente necesaria.

Desde hace meses, las necesidades de movilidad de los usuarios se han transformado. Lejos de desaparecer, se han hecho más acuciantes que nunca. No solo es necesario volar, sino que es urgente hacerlo de forma que el cliente pueda tomar las mejores decisiones sobre su viaje en función de sus necesidades. Cancelar, cambiar o posponer un vuelo es hoy una de las prestaciones que Vueling ofrece a sus clientes en una nueva normalidad en la que volar puede y debe ser normal. Un nuevo abanico de servicios que se adapta a un nuevo escenario de movilidad en el que lo imprevisto ya forma parte de cualquier previsión.

Bajo el paraguas que la compañía ha denominado Flex & Care, la compañía ha analizado los escenarios más habituales en los que se han encontrado los usuarios en los últimos meses. Situaciones comunes que precisan de procesos altamente flexibles con soluciones que se adapten a sus necesidades. El más común: cambiar la fecha del viaje. Con FLEXFLY, Vueling facilita un cambio de vuelo gratis con cada reserva, mientras que, si el usuario ya ha comprado su billete con la tarifa TIMEFLEX, la compañía permite cambiar de vuelo tantas veces como necesite.

Entre los trámites habituales que muchos pasajeros han tenido que enfrentar en tiempos de pandemia, la cancelación ha sido otro de los más comunes y tediosos. Muchas personas han tenido que cancelar sus vuelos, una eventualidad que Vueling cubre gratuitamente hasta 48 horas antes de la salida del vuelo. Con esta cancelación, la compañía pone a disposición del cliente un crédito de vuelo que podrá utilizar más adelante, compatible con cualquier destino, fecha e, incluso, nuevo pasajero.

Otro de los escenarios previstos es el reembolso a través del seguro de cancelación de viaje, un seguro adicional que permite solicitar el reembolso íntegro de la reserva si el pasajero ha enfermado. También el cambio de hora el mismo día de vuelo, una opción fácilmente gestionable a través de la app o en los aeropuertos que disponen de oficinas de venta de Vueling en el que solo se debe abonar la diferencia de tarifa, en el caso que la hubiera. Con la tarifa TIMEFLEX, de hecho, el abanico de opciones se amplía, pudiendo adelantar o retrasar el vuelo el mismo día sin cargo.

Por último, Vueling facilita el cambio de nombre de forma gratuita durante las 24 horas posteriores a la compra. Aquellos viajeros que deseen un cambio de nombre pero que hayan vencido ese plazo, pueden cancelar el vuelo y recibir el crédito de vuelo que podrá usar más adelante a nombre de otro pasajero (siempre que no se superen las 48 horas antes de la salida). Nuevos espacios de flexibilidad, en definitiva, que permiten al viajero volar y tener siempre el control de su vuelo ante cualquier imprevisto o circunstancia.

Junto con la flexibilidad, la seguridad sanitaria es el otro de los ejes sobre los que Vueling ha articulado y extremado sus medidas de protección frente al Covid-19. Una estrategia apoyada en estudios independientes que demuestran, de hecho, que el riesgo de contagio en un avión es “casi inexistente”, tal y como revelan diversos estudios, entre los que destacan los realizados por la IATA (International Air Transport Association), la Escuela de Salud Pública de Harvard o el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

En concreto, este último estudio cuantifica que el riesgo de contagiarse de Covid-19 durante un vuelo es del 0,003%, lo que equivale que para recibir una dosis infecciosa un pasajero tendría volar como mínimo 54 horas continuas en un avión con una persona infectada a bordo. Mientras que los científicos de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard afirman que con las precauciones adecuadas, “el riesgo de transmisión de Covid-19 durante un vuelo es aún menor que el riesgo asociado a ir al supermercado”.

De hecho, con un caso por cada 27.300.000 pasajeros, IATA ha certificado solo 44 casos registrados asociados a transmisión en seis meses, poniendo de relieve que, lejos de favorecer el contagio, el avión es uno de los espacios más y mejor protegidos frente al Covid-19 gracias a las cinco capas de protección que conviven en su interior.

Sin duda, son datos que ayudan a transmitir tranquilidad y seguridad para todos, pasajeros y tripulantes.