Picasso y Julio González desmaterializan la escultura en Fundación Mapfre

El próximo 8 de abril de 2023 se cumple el cincuenta aniversario del fallecimiento de Pablo Picasso. Tal acontecimiento marcará la celebración de su obra y su herencia artística en España, Francia y el resto del mundo. Picasso, creador universal, le llevó a experimentar con todas las disciplinas artísticas.

Con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la muerte del artista, Fundación Mapfre acoge en Madrid la exposición Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura. La muestra aborda uno de los grandes hitos del arte del siglo XX: la colaboración entre ambos artistas como parte del contexto en el que nació la nueva escultura. Incluye algunas de las obras claves de la escultura moderna como la primera versión de Femme au jardin de Picasso y González a cuatro manos.

La nueva escultura del siglo XX

El concepto de nueva escultura se traduce en la incorporación de técnicas y materiales inéditos —el hierro y la soldadura— y la tendencia hacia la desmaterialización mediante planos, líneas y vacíos. Tal corriente se desarrolla en París, a partir de la segunda mitad de la década de los 20. Se trata de un rechazo abierto a la tradicional concepción de la escultura de bulto redondo. Las obras que Picasso y González desarrollaron de manera conjunta participan de este espíritu de ruptura. Una década más tarde, el artista catalán lleva a su máxima consecución esta tendencia con lo que él mismo denominó “dibujar en el espacio”.

Cómo dar forma a la nada

Picasso conocía a González desde finales del siglo XIX. Y fue en él en quien pensó el malagueño cuando le encargaron un monumento en homenaje a Guillaume Apollinaire tras su fallecimiento en 1918. Sabía que el artesano y artista había estado investigando sobre la escultura metálica como la evolución natural de su oficio de orfebre. Así no tardó en contactar con su viejo amigo.

Amigos desde muy jóvenes, ambos vivieron en la Barcelona modernista de principios de siglo XX, trabajaron en París durante las tres primeras décadas y mantuvieron un vínculo que solo rompería la muerte de González en 1942. La historiografía del arte ha considerado esta colaboración entre Picasso y González como el momento en el que se produce la invención de la escultura abstracta en hierro.

La exposición explora la tendencia hacia la desmaterialización de la escultura y el nacimiento de la escultura en hierro como un largo proceso que se inició con la práctica escultórica cubista. Al mismo tiempo aborda el impacto individual que el trabajo conjunto de Picasso y González supuso para cada uno de ellos.

El discurso expositivo permite rastrear la trascendencia que tuvo su colaboración para la escultura moderna.