Neurociberseguridad contra los ‘hackers’

Los delitos cibernéticos no sólo se combaten con tecnología, también se afrontan teniéndo en cuenta el factor humano, la formación de las posibles víctimas y su actitud psicológica y emocional ante esta amenaza

Cuando se habla de uno de los temas estrella en el entorno digital en los últimos años, la ciberseguridad, siempre se apunta como clave protegernos de los delitos electrónicos a través de la tecnología: programas antivirus, passwords y un largo etcétera. Pero rara vez se repara en otro aspecto tan importante o más como es el factor humano. Nos referimos a la fortaleza o fragilidad de las personas a la hora de exponerse a un posible ataque cibernético, su formación y conocimientos en materia de ciberseguridad y su disposición psicológica y emocional ante este tipo de amenazas, que le pueden convertir en una víctima propiciatoria o en un hueso duro de roer por los ciberdelincuentes.

La responsabilidad individual ante esta amenaza se descuida habitualmente a la hora de referirnos a las buenas prácticas que evitan la posibilidad de un ataque cibernético o por lo menos los minimizan, gestionan y solucionan de la manera menos lesiva. Por eso resulta positivo que empresas como la startup TechHeroX sitúen en el tablero un concepto tan importante como el de la neurociberseguridad, analizando tanto la amenaza como su respuesta en clave humana.

Y lo cierto es que las empresas están siendo capaces de rascarse el bolsillo en los últimos años para invertir millones de euros en herramientas de encriptación y de monitorización que ayudan a sus equipos a detectar peligros y a combatirlos; pero en muchas ocasiones descuidan que el elemento humano entra en juego, y que los delincuentes usan la psicología para manipular y engañar a sus posibles víctimas.

La formación personal en ciberseguridad es por lo tanto clave no sólo para detectar los engaños sencillos -enlaces maliciosos, peticiones de transferencias o datos personales con fines poco fiables, señuelos con motivos inciertos, falsas campañas solidarias, etc.- sino otros más complejos y difíciles de percibir o combatir. Para protegernos es importante que nuestro cerebro esté prevenido para desarrollar estrategias efectivas, anticipándose a los acontecimientos o percibiendo el riesgo de una operación antes de realizarla. Un solo clic puede ser la puerta de entrada a graves problemas tanto personales como empresariales, y poner en riesgo tanto la salud mental de los afectados como la estabilidad económica de un proyecto.

En definitiva, es relevante nuestra actitud y esfuerzo por estar alerta, dejando atrás el desconocimiento y el exceso de confianza para aprender a diferenciar entre los falsos escenarios que los hackers construyen con el fin de llevar a cabo el ataque y la cruda realidad.