‘Mindfulness’ o el arte de calmar la mente

La práctica habitual de la meditación tiene numerosos beneficios. Desde la reducción del estrés, al control de las emociones, entre otras ventajas

No hace mucho que el mindfulness se ha puesto de moda en el mundo occidental. A veces por postureo, otras por verdadera necesidad, lo cierto es que esta práctica milenaria cuyas raíces se hunden en el budismo y el hinduismo comenzó a popularizarse en Occidente gracias al programa de reducción del estrés diseñado por Jon Kabat-Zinn. El médico neoyorkino nacido en 1944 ha enfocado siempre sus investigaciones hacia el análisis de las interacciones cuerpo-mente y su aplicación clínica para trastornos relacionados con el estrés y el dolor. Eran los años 80.

Qué es el ‘mindfulness’

El actual ritmo de vida nos obliga a correr desbocados, a rumiar mucho y pensar poco, a vivir más en el estar que en el ser, lo que nos aleja de nuestro mundo interior, la atención y la serenidad. Es entonces cuando la práctica de la meditación entra en el juego. Porque el mindfulness consiste precisamente en reconducir nuestra mente hacia la senda de la concentración y la conciencia plena.

De acuerdo con su traducción literal, mindfulness significa “atención plena”, es decir la capacidad -que tenemos todos, por muy escondida que se encuentre bajo el manto de la preocupación- de concentrarnos exclusivamente en el momento presente, en donde estamos y atentos sólo a lo que estamos haciendo en ese instante preciso. Nada más. Se trata de alcanzar una especie de ensimismamiento tan beneficioso para nuestro cuerpo como para nuestra mente. Para ello resulta imprescindible rechazar, durante la práctica, cualquier emoción o pensamiento negativo o positivo que nos aparte del ahora.

Beneficios

Desde tiempos ancestrales, los yoguis, hinduistas y budistas han sabido de los beneficios de la meditación entre ellos, algunos tan importantes como el fortalecimiento del sistema inmunitario -tan en boga hoy en día a causa del coronavirus-, la reducción del estrés o el control de las emociones negativas. Además, la práctica habitual facilita la concentración, desarrolla la creatividad y favorece el autocontrol. Eso sí, para obtener resultados es necesaria la práctica habitual. Eso de meditar un día y cinco semanas no, no sirve.

Cómo practicar la meditación

Aunque pueda parecer una actividad extraña, casi mágica, sólo para seres de luz, no es así. Todas las personas pueden aprovechar la experiencia. Antes de lanzarse a ello, es necesario saber que no se trata de dejar la mente en blanco y casi levitar, sino de situarse en el presente sin pensar en el pasado ni en el futuro.

Para reducir el ruido mental existen numerosas técnicas. Una de las que mejor funciona para los principiantes consiste en centrarse en la respiración: el susurro de cada inhalación y exhalación provoca idéntica serenidad que el rumor de las olas de mar. Es imprescindible no juzgarse, rechazar los pensamientos con amabilidad, como el que sopla una flor de diente de león.

Namasté.