Internacionalice su empresa: ¿por qué ahora?

La internacionalización habitualmente ha generado una mezcla de miedo y respeto, pero este quizás sea un buen momento para afrontar una operación que ofrece muchas oportunidades de negocio y puede resultar muy rentable.

La idea de internacionalizarse impone a muchas compañías: la magnitud del proyecto, el incremento de personal, el desconocimiento de otros países y mercados, las diferencias que establece la distancia en cuanto a costumbres y metodología de trabajo, las barreras idiomáticas, el temor a cómo se resolverían escenarios difíciles en el aspecto financiero como recesión o inflación...

El coronavirus y la crisis económica que ha generado parecen dibujar un escenario todavía más complejo; pero eso no arredra a compañías como la consultora BlueCaribu o escuelas de negocios como IEBS, que ofrecen argumentos de peso para afirmar que sí, que este puede ser un buen momento para que una firma afronte su expansión internacional. Y los motivos son varios.

La consultora defiende que la crisis obligará más a que los negocios que dependen del consumo interno incrementen su exposición en el extranjero. Además la internacionalización abre muchas oportunidades de negocio (muchas de las cuales pasan por la transformación tecnológica) y propicia el conocimiento, reconocimiento y apoyo de empresas sólidas y prestigiosas.

La escuela de negocios argumenta a su vez que la internalización permite ampliar la cartera de clientes e incrementar las ventas, así como mejorar la gestión de los recursos, acelerar en el proceso de innovación y agilizar la capacidad y rapidez industrial, lo que incide directamente en la mejora de la competitividad.

Sin embargo, dar el paso para internacionalizarse requiere de bastante trabajo y una buena estrategia empresarial, para lo que es esencial la elaboración de una guía. Hay que tener capacidad para identificar las barreras y riesgos de la operación realizando un análisis interno, evaluar las oportunidades del producto o servicio que se ofrece a nivel internacional, procurar que lo que se ofrece supere a lo que brinda la competencia y tener en cuenta la inversión a realizar contando con un margen suficiente para tener capacidad de maniobra ante problemas previstos o imprevistos.

Por último, hay que tener en cuenta los aspectos legales, desde las normas que regulan el comercio internacional -derecho arancelario, IVA, bienes y exportaciones- hasta los medios de cobro en las transacciones con el extranjero o la fiscalidad de los países donde se quiere expandir el negocio. Otra buena práctica a realizar es acudir a eventos y encuentros con gente del sector para realizar networking y conocer las potenciales oportunidades en el extranjero.