Comer y dejarse ver en ‘Casa Ozama’, el nuevo espacio ‘gourmet’ de Sevilla

Con una terraza envolvente y unas vistas privilegiadas, ‘Casa Ozama’ se estrena con aire de clçasico en el ocio sevillano. Y con la gastronomía del chef Manuel Pabón.

Ochocientos metros cuadrados de jardín salpicados de palmeras centenarias, jazmines, rosales, buganvillas, limoneros y olivos. Preside el enclave una fuente inspirada en los patios del barrio de Santa Cruz. En este entorno, ubicado en el sevillano barrio del Porvenir junto al parque de María Luisa, acaba de abrir sus puertas Casa Ozama. Fue hace apenas mes y medio y ya se ha convertido en el restaurante de moda de la capital andaluza. Claro que no se trata de un local común, sino de un inmenso espacio gastronómico donde disfrutar de su carta de lujo, pero también de tapeos, tardeos y copeos en sus diferentes salones.

El proyecto de Ovejas negras -Juanma García y Genoveva Torres- y María Trifulca -Rafael Cebolla y Óscar Vega- recupera la que fuera una bella residencia modernista construida entre 1912 y 1916 para la familia Crespo. Villa Ozama -cuyo nombre se debe al río homónimo de la República Dominicana- integra numerosos e interesantes elementos arquitectónicos (forja, cerámicas, azulejos, ventanales y balcones) entre los que destaca la fachada y la escalera interior.

El edificio se estructura en cuatro plantas que albergan diferentes ambientes (todos ellos bautizados con los nombres de afluentes del Ozama), desde las barras y los bares más canallas -incluido un speakeasy-, hasta elegantes salones destinados a la restauración gourmet. No faltan tampoco comedores informales ni rincones íntimos con vistas al parque de María Luisa, donde tomarse una copa o alguno de los cócteles de la casa. El jardín trasero, perfecto para las noches de verano, cuenta con su propia cocina.

La decoración, firmada por Persevera Producciones, realza los detalles originales del edificio combinándolos con piezas y recursos estéticos contemporáneos. Tejidos opulentos, estampados florales, papeles pintados, piezas de anticuario o regios sofás de cuero se mezclan con la solera modernista. Ciertas referencias coloniales, como esculturas de elefantes y otros animales, otorgan al espacio humor y originalidad.

La gastronomía, bajo la dirección del chef Manuel Pabón y los jefes de cocina Jaime Guzmán y Jorge Bustos, apuesta por la calidad y la tradición con platos a la parrilla (atún, rodaballo, corvina, bacalao o solomillo de vaca vieja) y los arroces (de ibéricos, del señorito, fideuá negra de chocos de Isla Cristina). Al igual que el tapeo, centrado en los clásicos: ensaladilla rusa de langostinos, croquetas de cecina, tomate con sardina ahumada, albóndigas de choco o anchoas de Santoña. El toque de sofisticación llega con las ostras de la Bretaña francesa o los minibrioches de cóctel de gamba blanca.

Cuenta con una extensa carta de cócteles y una surtida selección de vinos en los que no faltan los del marco Jerez, los nuevos valores andaluces y un amplio abanico de las mejores D.O. españolas.