‘Business angels’: una alternativa de inversión para el futuro

Si está buscando opciones para invertir, pero no le satisfacen las tradicionales, puede convertirse en un ‘business angel’ e invertir en empresas que acaben de lanzar un proyecto pormetedor.

Seguro que ha oído hablar de ellos, los business angels. No es nada místico, sino profesionales con capacidad de inversión que deciden apostar por un proyecto e invertir su propio capital para impulsar estas startups. Carlos Blanco es uno de los inversores ángeles más conocidos en España. Pero hay muchos más. ¿Qué son? Pueden definirse como personas físicas con un amplio conocimiento de determinados sectores y con capacidad de inversión, que impulsan el desarrollo de proyectos empresariales con alto potencial de crecimiento en sus primeras etapas de vida, aportando capital y valor añadido a la gestión.

Gracias a su actividad, los business angels ayudan a cubrir la falta de financiación con que se encuentran los emprendedores en las etapas iniciales de su aventura empresarial, que se asocian a elevados niveles de riesgo y falta de liquidez; se diferencian de los inversores tradicionales y del capital riesgo en su implicación en la gestión de la empresa.

Valor añadido

La principal diferencia entre estos inversores y un fondo de capital privado es que pueden aportar valor añadido al proyecto que apoyan, principalmente por su experiencia profesional en los sectores en los que invierten además de su capacidad de gestión y su red de contactos, casi más importante que el capital que puedan aportar a los proyectos que dan sus primeros pasos. Y eso lo ofrecen a cambio de una rentabilidad a medio plazo.

Si tiene inquietud por convertirse en un inversor ángel, debe saber que la forma jurídica más habitual para hacerlo es la sociedad limitada. Además, lo más habitual es que se organicen formando redes. Algunas escuelas profesionales, como Esade, cuenta con su propia red de business angels y canalizan la inversión hacia los proyectos de sus propios alumnos. En esas redes puede encontrar opciones interesantes para invertir.

Lo que debe saber es que este tipo de inversores invierten su propio capital, y lo hacen en las primeras etapas de un proyecto empresarial. Sus decisiones de inversión no siempre se centran en la rentabilidad, hay otras motivaciones, como la satisfacción profesional. Son inversiones locales, cercanas a su lugar de residencia o trabajo y en cada operación invierten cantidades más pequeñas que las que harían los fondos de capital privado.

Y un apunte importante, estas inversiones alternativas ofrecen rentabilidades más altas que la media actual del mercado de inversión tradicional en fondos o seguros de vida ahorro, pero también disparan el riesgo, por lo que si su perfil es más bien conservador, olvídese, ser un ángel inversor no está hecho para usted.

Perfil del ‘business angel’

Si a pesar de todo quiere seguir adelante, debe saber qué tipo de inversor puede ser, la Asociación Española de Business Angels (Aeban) explica que se dividen en cuatro tipos:

Los Empresariales. Son aquellos que además de invertir capital -entre 50.000 y 150.000 euros- se involucran de forma activa en la gestión del proyecto. Por su parte, los business angels trabajadores aportan capital -entre 50.000 y 90.000 euros- y su propia experiencia laboral al proyecto trabajando en él.

Un tercer tipo sería los business angels financieros, que buscan esencialmente la rentabilidad financiera de la inversión, sin involucrarse en la gestión del proyecto. Invierten entre 150.000 y 300.000 euros. Por último, los business angels consultores invierten entre 25.000 y 50.000 euros y aportan su extensa experiencia y su red de contactos para el desarrollo del proyecto empresarial por el que apuestan.

De acuerdo con los datos del Informe Business Angels 2019 de la Aeban, el perfil del inversor ángel nacional es el de un hombre mayor de 45 años y con gran experiencia profesional. De acuerdo con el estudio, cada año aumenta el número de profesionales que deciden apostar por proyectos emergentes a través de este tipo de inversiones.

Aún no se ha podido cuantificar el impacto que el parón por la pandemia ha tenido en esta actividad, aunque las inversiones en sectores innovadores, como el insurtech, se han disparado en los últimos meses.

Sea como sea el inversor ángel, su papel ha sido fundamental en el desarrollo de empresas que hoy son gigantes como Amazon, Skype o Google. O proyectos no tecnológicos, como The Body Shop. Todos ellos tienen en común que, al principio, un business angel apostó por la idea e invirtió parte de su capital y de su tiempo y experiencias personales en sacarlo adelante.