Oncología de precisión

En España, el cáncer es la primera causa de muerte en varones desde el año 2000, la segunda causa de carga de enfermedad y la primera causa de años de vida perdidos. Pero, tal vez como nunca antes, asistimos a un momento en el que nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas nos permiten ayudar más a nuestros pacientes.

Entre ellas destaca la denominada oncología de precisión, que busca identificar el tratamiento adecuado para el paciente adecuado en el momento adecuado. Para poder aplicar un tratamiento dirigido necesitamos disponer del resultado de un biomarcador predictivo, es decir de un estudio que se realiza en la biopsia tumoral, o en algunos casos en la sangre del paciente, que nos permite determinar si un tratamiento dirigido es su mejor alternativa. En otras palabras, estudiar si un tumor concreto en un paciente concreto tiene en su interior una cerradura determinada en la que encaje la llave que sería el tratamiento personalizado.

Entre los tumores mas frecuentes y también más letales, hay algunos de los que más se benefician del uso de biomarcadores predictivos. Es el caso del cáncer de pulmón de células no pequeñas, en el que conocemos que hay un porcentaje creciente de pacientes que se benefician de un tratamiento diferente basado en el resultado de un biomarcador. Por lo tanto, es fundamental diseñar la estrategia diagnóstica adecuada para que todos los pacientes que lo requieran tengan acceso al diagnóstico de precisión y, por tanto, al tratamiento dirigido del que se van a beneficiar, y no de otro.

Esta manera de tomar decisiones individualizadas es muy buena para el paciente, pero también para el sistema de salud en su conjunto. Para el paciente, porque evita el uso de medicamentos que podrían no ser útiles y podrían generar efectos adversos no deseados. Además, no debemos olvidar que cada vez que un paciente accede a un tratamiento menos adecuado, en la práctica se está retrasando su acceso al más indicado, que será más eficaz y menos tóxico.

Pero también es muy positivo para el sistema de salud, ya que la oncología de precisión contribuye a un uso racional de los recursos sanitarios y favorece la sostenibilidad del sistema. En tiempos donde el coste de la sanidad nos preocupa a todos, no parece adecuado limitar- o hacer muy complejo y por tanto inoperante-, el acceso de los pacientes con cáncer a unas técnicas diagnósticas que permitirían evitar un gasto en medicamentos que no son los adecuados para ese paciente en ese momento.

Hoy en día, se estima que dos de cada tres pacientes con cáncer requieren de al menos un biomarcador predictor de respuesta para una adecuada decisión terapéutica, y que esto puede beneficiar a más de un 70% de los pacientes con cáncer en España. Por tanto, es esencial incluir la determinación de biomarcadores predictivos de eficacia en la cartera común del Sistema Nacional de Salud para que sea una garantía de acceso a todos pacientes con independencia de su capacidad de pago o lugar de atención.

También es esencial disponer de una red de centros de diagnóstico molecular coordinada en cada autonomía y a nivel nacional, de forma que se asegure la calidad del procedimiento, la rapidez en el proceso diagnóstico y la equidad en el acceso de todos los pacientes que se puedan beneficiar.

No estamos hablando del futuro, la oncología de precisión es el presente, al menos en otros países de nuestro entorno en los que el modelo de medicina de precisión y su financiación están definidos desde hace años. En España, recientemente Comunidades Autónomas como Cantabria y Cataluña han hecho pública su estrategia de biomarcadores y medicina de precisión en cáncer. Sin embargo, esta no es la situación en otras muchas aún.

No tiene mucho sentido que se estén autorizando medicamentos dirigidos a grupos específicos de pacientes, porque han demostrado ser la mejor alternativa para esos pacientes, pero que no se regule la financiación y disponibilidad del biomarcador, ni se organice el circuito diagnóstico que permita identificar a los pacientes beneficiarios del tratamiento que se aprueba.

En este sentido, llama la atención que en la reciente actualización de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud se recoja explícitamente la necesidad de establecer canales de diagnóstico rápido entre el nivel de atención primaria y hospitalaria, y se defina que el tiempo desde la primera visita en el nivel de atención hospitalaria hasta el diagnóstico patológico completo no deba ser mayor de cuatro semanas, cuando es algo imposible de cumplir en toda la geografía española si no se articula una red que facilite el acceso a los biomarcadores.

Por ello, es necesario establecer un marco común de actuación en el que se defina de qué manera se realizará el proceso de evaluación, autorización y financiación de los biomarcadores simultáneo al de los medicamentos asociados a los mismos. Y al que todos los pacientes, se encuentren donde se encuentren, tengan acceso.

No hay duda de que estamos ante un reto importante, pero la oncología de precisión es una oportunidad y también un derecho. El sistema de salud en su conjunto lo necesita, los pacientes con cáncer lo merecen.