La ciencia pide no retrasar la segunda dosis de AstraZeneca

La EMA, un informe del NHS inglés, varias sociedades científicas y algunos expertos de Salud Pública piden no seguir retrasando la administración de la vacuna.

Casi dos millones de españoles no saben qué va a pasar con su dosis de recuerdo. Son profesionales esenciales, muchos de ellos sanitarios en lucha constante contra el coronavirus. Fueron inoculados con AstraZeneca entre principios de febrero y finales de marzo y, según la ficha técnica del producto, deberían recibir el segundo pinchazo entre las 4 y las 12 semanas, es decir, en un plazo máximo de tres meses.

La polémica que ha rodeado al antígeno británico ha emborronado todo. A principios de abril la Agencia Europea del Medicamento informó sobre un estudio realizado en el que se buscaban vinculaciones entre la administración del suero y unos casos de trombos que comenzaron a aparecer con cuentagotas en los países europeos. En síntesis, la Agencia estimó que había vinculación entre el efecto secundario y la inoculación de la primera dosis de la vacuna, pero concluyó que los beneficios de vacunarse eran muy superiores al riesgo. Desde el punto de vista estadístico, lo cifró en un caso de trombosis por cada cien mil vacunaciones, un porcentaje que iguala la posibilidad a ganar el Gordo de la Navidad. A partir de ahí, y mezclado junto a los incumplimientos de contrato de la farmacéutica con la Unión Europea, comienzan a producirse decisiones dispares en los diferentes países de la Unión Europea. En España se había permitido el suero para menores de 55 años porque se decía que no había solidez de ensayos clínicos en personas de mayor edad. Sin embargo, tras los casos de trombosis, se cambió la decisión y, primero, se indicó para personas entre 60 y 65 años para terminar ampliándose hasta los 69 años.

El Ministerio de Sanidad es reacio a volver a vacunar a las personas que recibieron el primer pinchazo en los meses de febrero y marzo, y aquí es donde comienza la polémica. Varias comunidades autónomas han implorado que se permite, aunque sea de manera voluntaria, recibir la segunda dosis a esas personas. Sin embargo, el departamento que dirige Carolina Darias ya ha tomado otra dirección: dar una segunda dosis de otra farmacéutica, Pfizer.

Para apoyar la decisión, han comenzado un ensayo clínico que ya tiene críticas de algunas sociedades científicas. La primera crítica fue que los primeros resultados no se conocerán hasta bien entrado julio. Ante eso, el ministerio de Sanidad tomó a finales de abril una decisión que, a día de hoy, no está avalada por la ficha técnica de la vacuna de AstraZeneca ni por ningún ensayo clínico: espaciar el pinchazo desde las 12 semanas a las 16. Una forma de ganar tiempo y darle la posibilidad al ensayo clínico a verter sus primeras conclusiones. Pero aun así, los científicos también explican que, si bien parece evidente que se observará un plus de anticuerpos, no queda clara la memoria celular y que eso será imposible de determinar porque no habrá pasado el tiempo suficiente. La EMA no está por la labor de dejar pasar el tiempo tampoco. Ya avisó a España cuando estuvo a punto de espaciar las dosis de Pfizer y Moderna de que esa decisión contravenía la ficha técnica del producto, como también pasa con AstraZeneca. Entonces, Sanidad decidió no dar forma a la petición que también salió de algunas comunidades autónomas, pero con AstraZeneca no hizo el mismo caso.

Un alto cargo autonómico también llama a poner el foco en el estudio realizado por el National Health Service, el sistema sanitario del Reino Unido. En él se han analizado las inoculaciones de 20 millones de dosis de AstraZeneca, 15 de ellas primeras dosis y 5 de recuerdo. Según explica, no se observa que el riesgo de trombo sea mayor con la segunda dosis. En concreto, de 209 casos tras la primera dosis se pasan a cuatro en la segunda, estableciendo un porcentaje menor a un caso por millón. El Comité de Farmacovigilancia europeo (PRAC), también fue claro en su declaración del 23 de abril: “El Comité recomendó continuar administrando una segunda dosis de Vaxzevria entre 4 y 12 semanas después de administrar la primera, de acuerdo con la información del producto”, decía. Además, tomaba esa decisión después de haber considerado “las recomendaciones de administrar la segunda dosis de Vaxzevria después de un intervalo más largo que las 4-12 semanas recomendadas, no administrar una segunda dosis en absoluto o administrar una vacuna de ARNm como segunda dosis”, decían.

Aquí en España hay disparidad. El ministerio de Sanidad escudó su decisión de aumentar el espacio de segundas dosis en el apoyo de Facme, la federación de sociedades cientifico-médicas. Sin embargo, según ha podido saber elEconomista, no sólo no fue una decisión fácil, si no incluso polémica dentro del seno de algunas sociedades. Un ejemplo es Xosé Bustelo, ex presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer. También lo es Federico Martinón, coordinador de la unidad de investigación en vacunas y ensayos clínicos pediátricos en el Hospital de Santiago de Compostela. También los hace el exsecretario general de Sanidad por el PSOE, José Martínez Olmos. “La segunda dosis a quienes están vacunados con AstraZeneca debiera hacerse con AstraZeneca. Hay aval técnico de la EMA para ello”, dice.

Con todo, también es cierto que existe un informe en The Lancet que indica que la efectividad de la protección con AstraZeneca no solo no variaría por espaciar más de 12 semanas, sino que podría aumentar.