Un sondeo detecta covid persistente hasta en un 20% de los infectados

Una serie de recién nacidas asociaciones de pacientes han unido fuerzas con la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia para dar a conocer la covid persistente, un problema que según esta sociedad científica puede afectar al 10-20% de las personas infectadas por el nuevo coronavirus.

La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y el colectivo Long Covid ACTS se han dado la mano para que se reconozca y conceda la importancia que merece a la covid persistente. Uno de sus primeros logros fue, tras reuniones con representantes del Ministerio de Sanidad, la inclusión de esta condición en el documento oficial de información científico-técnica sobre coronavirus. No son secuelas de la infección, sino una enfermedad persistente. Con una estimación a la baja, la SEMG indica que en España el colectivo de personas con covid persistente lo formarían al menos 100.000 personas. De momento.

Con los datos disponibles hoy, el perfil de afectados por covid persistente es mayoritariamente el de personas jóvenes -con una edad media de 43 años- que se contagiaron en la primera oleada, pero que siguen experimentando síntomas. Algunos les impiden llevar a cabo con normalidad tareas cotidianas. Los síntomas documentados incluyen cansancio, fiebre, debilidad, sofocos, sudoración o exacerbación de los síntomas tras realizar esfuerzos. Incluyen alteraciones neurológicas (deterioro cognitivo, pérdida de memoria, trastornos del sueño, cefalea), psiquiátricas (ansiedad, bajo estado de ánimo, depresión), cardiovasculares (alteraciones del ritmo cardiaco y la presión arterial, trombos), dermatológicas (picores, urticaria, alopecia), gastrointestinales (reflujo, anorexia, diarrea), pulmonares (disnea, tos seca) otorrinolaringológicas y oftalmológicas (parálisis facial, ojo seco, visión borrosa, dolor de garganta), alteraciones de la menstruación y la salud sexual, trastornos de la respuesta inmunológica, dolores osteomusculares y de las articulaciones, así como sensación de presión torácica.

Nerea Montes es médico y una de las impulsoras del colectivo Long Covid ACTS en Aragón se refiere al impacto de la enfermedad en la calidad de vida como un fenómeno “con un impacto brutal”. Explica que la alianza con la SEMG vino de la observación de muchas personas con síntomas persistentes, que dieron como resultado el sondeo de la situación en España. Actualmente están colaborando en la elaboración de guías clínicas para el manejo de la enfermedad.

En su opinión, la promoción de la investigación es determinante porque hasta ahora lo que se está haciendo es tratar los síntomas a medida que se manifiestan, pero hay muchas preguntas en el aire sobre cuál es el mecanismo de la enfermedad, sobre la respuesta del sistema inmunológico o la posibilidad de que el virus se aloje en un reservorio, por solo plantear algunas. A las autoridades sanitarias les piden la formación de unidades especializadas, de las cuales ahora solamente hay en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol.

También se está trabajando para difundir la información entre los propios médicos, con el aval de que el Ministerio ya ha incorporado la enfermedad a un documento oficial y la Organización Mundial de la Salud también ha reconocido su existencia. Según explica, “antes, cuando explicabas los síntomas se inclinaban más por derivarte al psiquiatra que por considerar la enfermedad persistente”.

Estas acciones forman parte del Proyecto MARCO 10 en el cual colaboran el colectivo y la SEMG. Han creado grupos de trabajo para poner en marcha cuatro grandes líneas de actuación. La primera es la puesta en marcha de un proyecto de investigación que va a llevarse a cabo recopilando información sobre pacientes, con un seguimiento mínimo de dos años, para obtener evidencia científica sobre lo que sucede a las personas con esta condición. También se trabajará en protocolos específicos para atender a los pacientes, diseñados con los servicios de Atención Primaria. Los grupos de trabajo van a abordar también la elaboración y validación de escalas objetivas para cuantificar los síntomas de covid persistente, así como su impacto en la calidad de vida y la autonomía de los afectados. Un último grupo se ocupará del análisis y elaboración de propuestas sobre bajas e incapacidad temporal “para que a cada paciente se le aplique un criterio claro y adaptado a su capacidad real de desarrollar su actividad laboral”.

Los pacientes piden un recuento de las personas afectadas, quieren que se definan los protocolos para tratarles, que la atención sea una prioridad para las autoridades, que se amplíen los medios en Atención Primaria y se facilite acceso de los médicos a las últimas informaciones médicas al respecto. Además, solicitan que no se excluya del seguimiento y del tratamiento los casos en los que las pruebas de anticuerpos son negativos a falta de una PCR diagnóstica si los síntomas son 100% compatibles con la enfermedad, y que se respeten sus derechos como enfermos.

Ana Victoria, que forma parte del colectivo en Aragón, explica que a pesar de haber pasado la enfermedad sin necesidad de ingreso en el hospital, sigue sufriendo disnea y trastornos del sueño, además de haber perdido 8 kilos de masa muscular. Nunca se ha recuperado totalmente, a pesar de que se reincorporó al trabajo. Su vida está ahora muy limitada, cuenta. Por su condición de trabajadora sanitaria y su actividad en la asociación cuenta con información sobre covid persistente. En un estudio cardiológico le diagnosticaron cardiopatía activada por covid.

A Macu, que también contrajo el nuevo coronavirus hace casi un año, le dicen en la consulta que “cuesta mucho recuperarse”. Ella, que no forma parte de ningún colectivo, insiste en que la fatiga y la disnea que padece desde entonces no han remitido en ningún momento.

Las dos, que no se conocen, se refieren a su situación actual diciendo: “Ya no soy la misma”.