Grifols y Almirall pierden fuelle, pero PharmaMar rompe sus registros

Las farmacéuticas del Ibex han presentado sus resultados. Mientras Pharmamar ha presentado los mejores resultados de su historia, gracias al medicamento contra el cáncer de pulmón Zepzelca, tanto Almirall como Grifols han sufrido la pandemia en sus beneficios anuales.

A pesar de los que se pueda pensar, el resultado económico de una farmacéutica no se impulsa por una pandemia. Hay laboratorios que sí que han sabido amoldarse a la situación, normalmente multinacionales (Pfizer, AstraZeneca) con gran músculo financiero e innovador, pero aquellas que tienen sus modelos de negocio muy definidos y que necesitan del normal funcionamiento de los sistemas sanitarios han visto cómo el coronavirus ha hecho desaparecer buena parte de sus ingresos y beneficios.

Como en todos lados, hay excepciones, aunque también tienen una explicación clara. En España, dentro de las farmacéuticas que están presentes en el Ibex, ese soplo de aire fresco lo ha protagonizado PharmaMar. Sin embargo, la explicación es muy sencilla. La compañía venía de una situación complicada en 2019, donde registró pérdidas de 9 millones de euros. Sin embargo, a finales de aquel año se firmó el contrato más importante de la firma en su historia. El antitumoral Zepzelca, indicado para el cáncer de pulmón no microcítico en segunda línea, donde hacía décadas que no había una innovación, despertó el interés de una farmacéutica estadounidense. Pagó por una molécula que no había terminado sus ensayos clínicos hasta 1.000 millones de dólares, condicionados a diferentes hitos. Uno de ellos llegó en verano, con la aprobación condicional de la FDA. De esos réditos y de los royalties de venta del medicamento en los cinco últimos meses del año es de donde se explica el beneficio de 137 millones de euros de PharmaMar en 2020.

Hay otras decisiones que han sumado, pero que a la vista de los resultados tampoco tienen tanta incidencia. Una de ellas es la decisión de licenciar Yondelis, su famoso anticancerígeno, a socios locales en lugar de a Johnson & Johnson. Las ventas han crecido respecto a 2019, pero no en una cantidad que explicase por si sola el cambio de paradigma de la farmacéutica. También hay que señalar que la división diagnóstica de la compañía también ha contribuido. Desde que comenzó la pandemia han trabajado en diferentes test que hoy se venden tanto en España como en otros países, impulsando los ingresos de la filial.

La otra cara de la moneda en el Ibex la protagonizó Almirall. La farmacéutica presentó un beneficio que se situó en los 74,3 millones de euros, cifra que representa una caída del 29,9% respecto al dato de 2019, 106 millones. La empresa sufrió de forma importante la pandemia del Covid-19, así como la caída de ventas de su medicamento Aczone por la aparición de un fármaco genérico. De hecho, si se excluye el comportamiento de esta molécula, las ventas de la compañía se habrían mantenido prácticamente igual. En total, la compañía generó una facturación de 807,4 millones de euros por los 853 millones del año anterior.

Los malos datos mencionados contrastan con la evolución de su promesa terapéutica, Ilumetri, que en 2020 alcanzó también el mercado francés. Las ventas de este medicamento biológico en Europa aumentaron un 124% respecto a 2019, alcanzando los 44 millones de euros. Esta molécula pertenece al área de la dermatología, negocio clave de la compañía española. La mayoría de este pipeline se mantiene o cae con la excepción de este medicamento y Ciclopoli, fármaco que lideró la ventas con 45,9 millones de euros (un 8% más que en 2019).

Otro de los medicamentos que más se ha visto afectado por la pandemia ha sido el antibiótico Seysara en Estados Unidos. Si bien es cierto que está lejos de ser el epicentro de ventas de la compañía, este año consiguió facturar 18 millones de euros, un 22% menos que en 2019.

Sin embargo, la mirada hacia el futuro sonríe a Almirall, con permiso de la pandemia. La farmacéutica enfrenta este año con muchas expectativas por el lanzamientos de nuevos productos al mercado y con la esperanza de que el Covid vaya desapareciendo y permitiendo a los hospitales recuperar su actividad, lo que se traducirá en nuevos diagnósticos a los que se les pueda prescribir sus medicamentos. Uno de los más prometedores será Wynzora, adquirido por la compañía hace unas semanas. Se espera que a lo largo del presente año vaya consiguiendo aprobaciones para su comercialización. En Europa se espera en el segundo semestre.

También se encuentra en la lista de promesas terapéuticas con amplio negocio Klisyri, que en diciembre consiguió la aprobación en Estados Unidos. A Europa, según las previsiones de Almirall, llegará, al igual que Wynzora, en el segundo semestre. Para este medicamento se estima que el pico de ventas global será de 250 millones de euros.

A largo plazo, para 2023, se producirá la aprobación de una de las mayores apuestas de la compañía española. Los ensayos clínicos de fase III de lebrikizumab están en curso y se espera obtener resultados preliminares en el segundo semestre de 2021. En 2019, Almirall ejerció su opción con Dermira (posteriormente adquirida por Eli Lilly) para la licencia de los derechos de este fármaco para Europa. Almirall considera que tiene la capacidad de convertirse en un tratamiento líder en su clase y prevé un pico de ventas en Europa de aproximadamente 450 millones de euros.

Entre Almirall y PharmaMar habría que situar a Grifols, que en 2020 cedió un 1,1% de su beneficio de 2019. Los ingresos se vieron impulsados por los crecimientos de las divisiones Bioscience y Diagnostic, y la contribución de nuevos productos ha representado más del 50% del crecimiento de los ingresos, ha informado la compañía. A 31 de diciembre de 2020, la posición de liquidez asciende a cerca de 1.500 millones, incluyendo 580 correspondientes a la posición en efectivo y cerca de 900 millones de euros de líneas de financiación no dispuestas.

Las inversiones netas en I+D+i se situaron en 298 millones, frente a 329 millones en 2019, incluyendo proyectos internos, externos y de empresas participadas. Grifols también ha continuado con el plan de inversiones de capital previsto, con 308 millones (fueron 332 en 2019) para acelerar la ampliación de la capacidad productiva de la División Bioscience y el crecimiento del resto de divisiones.

Las españolas vinculadas a la vacuna

Además del Ibex, también hay dos farmacéuticas cuyos resultados se han seguido con interés. Se trata de Rovi y Reig Jofre, ambas vinculadas a proyecto de comercialización de la vacuna contra el coronavirus, si bien este proyecto no ha podido, prácticamente, verse reflejado en los resultados de 2020.

Rovi sorteó la crisis del coronavirus y durante el año pasado su beneficio se disparó en un 55%, hasta los 61,1 millones de euros. El mayor impulso vino de su negocio de fabricación a terceros, donde se enmarcaría el acuerdo con Moderna para el envasado de la vacuna contra el Covid. Esta área creció un 39% en ventas, si bien la compañía española no especifica el impacto del contrato con la empresa norteamericana. Sobre el acuerdo por la vacuna, los únicos números existentes son proyecciones para 2021. Para ese año, Rovi espera que los ingresos operativos se incrementen entre el 20% y el 30%, incluyendo la producción de la vacuna de Moderna contra la Covid-19. Asimismo, la compañía también espera que este año, “las ventas de fabricación a terceros se incrementen entre el 10% y el 15%, incluyendo las actividades vinculadas al acuerdo con Moderna, pero excluyendo la producción de la vacuna”.

En relación con los productos farmacéuticos de la compañía, las heparinas, principal motor del laboratorio hasta ahora, tuvieron un buen comportamiento. Las ventas de esta división se incrementaron en un 14% hasta alcanzar, en 2020, los 209,3 millones de euros. Las ventas de heparinas representaron el 50% de los ingresos operativos en 2020, frente al 48% en 2019.

Reig Jofre sobrevivió a la pandemia del coronavirus impulsado por las ventas de su unidad de osteoarticular y medicamentos de UCI, que sujetaron las pérdidas en otras unidades de negocio. El beneficios de la compañía se elevó hasta los 5,7 millones de euros, un 15% más que en 2019. Ese porcentaje de incremento se repitió en las ventas de la compañía, que facturó este año 230 millones de euros. La división de Pharma Tech (que representa el 48% de las ventas de Reig Jofre) logró un crecimiento del 12% (hasta los 111 millones de euros) gracias a la fabricación de medicamentos esenciales vinculados al Covid.

En el capítulo de inversiones, la compañía ha destinado en 2020 algo más de 11,8 millones de euros. De ellos, casi el 50% (5,5) está destinado al último tramo de inversión en la nueva fábrica de Sant Joan Despí, que será la encargada de fabricar la vacuna de Janssen a partir del mes de mayo.