Almudena Semur, economista: “El Pacto de Toledo
ha pasado la ‘patata caliente’ a las siguientes generaciones y gobernantes”

Voz autorizada y experta en la materia de Seguridad Social, la economista Almudena Semur, atiende a ‘elEconomista Pensiones’ en un momento crucial para el futuro del sistema público de pensiones, con una reforma en ciernes, y con algunos puntos de fricción en la materia de previsión social complementaria por su desarrollo

Justo tras la consecución del acuerdo en el Pacto de Toledo y su aprobación en el Congreso de los Diputados, Almudena Semur radiografía la futura reforma del sistema público de pensiones.

Con la reforma de pensiones encima de la mesa ¿Cree que las recomendaciones del Pacto de Toledo dan respuesta a las necesidades del sistema?

El Pacto de Toledo con sus recomendaciones lo único que hace es pasar la “patata caliente” a siguientes generaciones y gobernantes. El Sistema es simplemente insostenible debido principalmente a la esperanza de vida tan dilatada y el próximo desembarco en las pensiones de los baby boomers.

Las recomendaciones intentan cubrir la necesidad imperiosa de tener una regulación clara en materia de pensiones. Pero no veo medidas que aborden una verdadera reforma que garantice la sostenibilidad del sistema. Nos enfrentamos a un problema de gran magnitud y tenemos la obligación de contribuir a su sostenibilidad. Propuestas como el mantener la revalorización de las pensiones al IPC real en vez de hacerlo conforme al índice de revalorización aprobado en la reforma de 2013, no son la mejor solución para garantizar la sostenibilidad. Hay otras vías para comenzar a atajar el problema como revalorizar únicamente las pensiones mínimas y para el resto introducir un índice de revalorización distinto que fuera sensible a la salud financiera del sistema de pensiones.

Medidas como cambiar de balance los gastos impropios disminuirán el déficit del sistema, pero no resuelven el problema, ya que se traspasa el coste a los Presupuestos del Estado. En cuanto a la creación de sistemas de previsión social complementarios como son los planes de pensiones de empresas, bienvenida sea, pero no representa una gran novedad, ya fueron suscritos en el pasado de forma voluntaria por más de siete millones de trabajadores.

¿Qué echa en falta en las medidas propuestas por los partidos en la Comisión?

Se echa de menos, valor. Valor para decir la verdad a la población. Echamos en falta educar a la población joven en el ahorro desde las escuelas, colegios, universidades e incluso en los departamentos de RRHH de las empresas cuando inicien su carrera profesional. Mejorar y potenciar la fiscalidad de los vehículos de ahorro privado a largo plazo. En España más que motivarla está “castigada” ya que parece que él que se esfuerza año a año ahorrando, “será más rico” en la jubilación, que el que no puede o no quiere, y esto políticamente no es correcto. Lo llevamos viendo por ejemplo con el acoso a los planes de pensiones desde 2007. Se echa de menos, también la cuantificación del impacto económico de las medidas propuestas. Sin un informe que valore las implicaciones económicas es difícil de valorar la idoneidad.

Parece que con la transferencia ‘ordinaria’ del Estado a la Seguridad Social y perpetua se asumen que parte de las futuras pensiones se pagarán con impuestos ¿Se puede permitir España esta situación, esta vía de financiación de las jubilaciones?

Rotundamente, no. Cubrir las futuras pensiones con subidas de impuestos y/o cotizaciones para financiar el incremento de gasto previsto en las medidas propuestas, implicaría un incremento de la presión fiscal tanto para trabajadores como para empresas, muy significativo que nuestro país no se lo puede permitir y menos en estos momentos. Pero tampoco se puede permitir seguir acumulando deuda a costa de las futuras generaciones, hecho que no deja de ser cuestionable en términos de equidad intergeneracional.

Determinadas recomendaciones del Pacto, como contemplar la posibilidad de que determinados colectivos de trabajadores puedan elegir los años de su carrera de cotización que le sean más favorables en la determinación de la base reguladora de su pensión, nos llevaran a un mayor endeudamiento. Cuanto más tardemos en no ajustar el gasto, más nos endeudaremos. Financiar las pensiones a costa de endeudamiento del Estado nos llevará a alcanzar en 2040 una necesidad, como mínimo, de financiación de 80.000 millones, para cubrir las pensiones.

¿Cree, como dice el ministro Escrivá, que es posible cerrar el déficit en pensiones para 2023 pese a la caída del empleo?

Lo encuentro francamente difícil, no solo por el escenario post pandémico que nos encontraremos en 2023, sino por la estructura de la pirámide de la población española que no ayuda a cumplir ese objetivo. En el caso de no tomar medidas tardaremos en cerrar el déficit más de una década.

Sobre la edad de jubilación, ¿cree positivo que el Gobierno quiera incentivar la permanencia en el mercado laboral una vez alcanzada la edad legal de retiro? ¿Se debería alargar más allá de los 67 años?

Todo lo que sea incentivar la permanencia en el mercado laboral, me parece correcto. En cuanto a alargar la edad de jubilación, exceptuando aquellas ocupaciones que requieran un esfuerzo físico, la alargaría hasta los 70 años, lo que supondría un balón de oxígeno tanto para el sistema de pensiones como para nuestra economía. Teniendo en cuenta que el 70% de las actividades actuales se pueden realizar con la futura implantación de la robótica, la aplicación de la inteligencia artificial, maquinaria sofisticada, etc.

¿Cómo ve los cambios que ha llevado a cabo el Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado y que afectan ya al sistema de pensiones? ¿Ve un impulso al ahorro?

Sinceramente no, creo que va en la dirección contraria y que penaliza el ahorro privado en un país como el nuestro en el que no está afianzada una cultura del ahorro como ocurre en los países del norte de Europa. La curva de nuestro ahorro se asemeja a los dientes de sierra, mientras que en economías avanzadas es una curva ascendente y lineal.

¿Qué consecuencias puede tener el recorte del 75% de incentivos fiscales a las aportaciones a planes de pensiones del sistema individual en el sector?

Totalmente negativa. En situaciones económicas anteriores al Coivd-19, la tasa media de ahorro de los españoles se situaba en torno al 5%, de la renta. Con la crisis, el ahorro ha aumentado hasta el 30%. Superada la crisis pandémica y de seguir el recorte de los incentivos al ahorro, la media del ahorro volvería al escenario pre pandémico. Ya se ahorraba poco por falta de educación financiera y sobre todo por decirnos que siempre habrá pensiones que estarán blindadas. Esto no incentiva al ahorro, del que puede ahorrar.

¿Cree que el desplazamiento de incentivos hacia los planes colectivos incrementará la base de ahorradores en España?

Muy pocas empresas podrán acudir al segundo pilar y las grandes, ya lo llevan haciendo hace años -hay casi 3 millones de empleados con planes de pensiones de empresa-. Por otro lado, para una pyme, el ser promotor de un plan de pensiones de empresa, en el caso de poder hacerlo para sus pocos empleados, tiene que sortear además del coste, una farragosa burocracia. Con un sistema similar al de la mochila austriaca, sí se incrementaría el ahorro. Pero con la condición de su obligatoriedad.

¿Qué le parece la aprobación de un fondo público de pensiones para incluir masivamente a autónomos y pymes?

Se me antoja más como un parche que como una solución realmente efectiva si no va acompañada de otras medidas. Con las condiciones del mercado, quizá es más aconsejable buscar entre las diferentes soluciones de ahorro sistemático a largo plazo, una opción más segura.

¿Qué ventajas y qué inconvenientes puede tener la adscripción a este fondo?

Ventajas: garantía del Estado. E inconvenientes: la regulación con pocos elementos de adaptabilidad al ahorrador.