¿Un ‘coronatributo’ para reducir el déficit
desorbitado del Sistema?

Desde Fedea se propone un recargo extraordinario en el IRPF que sirva para mitigar el impacto de la crisis sanitaria en el cuadro presupuestario donde, según las previsiones de la AIReF para este año, se espera que eleve el déficit del conjunto de las Administraciones públicas hasta el 14% del PIB

El sistema de pensiones o, más concretamente, la Seguridad Social experimentará este año 2020 un tensionamiento mayor de que venía registrando como consecuencia de ayudas aprobadas por el Gobierno para afrontar la pandemia. Siendo este el organismo sobre el que recae el 85% del impacto presupuestario de las medidas, las estimaciones de la AIReF sitúan el desequilibrio para este año en el entorno de los 60.000 millones de euros, lo que supone 5 puntos de PIB y el triple de los déficit que venía registrando años atrás.

Ante este cuadro, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) propone introducir un recargo extraordinario en el IRPF de manera temporal y hasta que se consigan equilibrar las cuentas públicas, después de que la crisis del coronavirus vaya a disparar el déficit público por encima del 10% del PIB según las estimaciones de distintos organismos, desprende el informe de la Comisión de medidas tributarias del Grupo de Trabajo Mixto Covid-19 (GTMC) de Fedea, coordinada por Julio López Laborda y Jorge Onrubia.

En las medidas de carácter temporal o transitorio que propone el documento, los autores proponen el uso de los coronatributos con el fin de ayudar a financiar de una forma “equitativa” los gastos extraordinarios generados por la pandemia, incluyendo las “necesarias medidas” de protección social y reactivación.

Periodo limitado de aplicación

En el segundo grupo se incluirían medidas de carácter estructural y permanente, dirigidas a conseguir un saneamiento estable y duradero de las finanzas públicas y a sentar las bases de un crecimiento “sólido e integrador”. Asimismo, Fedea indica que ambos tipos de medidas han de plantearse en combinación con iniciativas de “racionalización del gasto público”. En relación con el primer bloque, los expertos considera que el “coronatributo más justo y más sencillo” sería un recargo extraordinario en el IRPF, que estaría vigente durante un período limitado hasta alcanzar un cierto equilibrio en las finanzas públicas.

Este recargo podría articularse de forma similar a las tarifas complementarias aplicadas entre 2012 y 2014, aunque Fedea advierte de que su fecha de introducción debería estudiarse “con cuidado” para evitar frenar el inicio de la recuperación económica. En cuanto a las medidas estructurales y más a largo plazo, su objetivo sería equilibrar del modo “más eficiente posible” la brecha estructural entre ingresos y gastos públicos, que los autores cifran en 35.000 millones de euros con datos de 2019.

Acabar con los beneficios fiscales

Para ello, proponen una “reforma integral del sistema fiscal”, que se diseñe “cuanto antes” y que debería ser fruto “de un amplio pacto entre las fuerzas políticas y los agentes sociales”. “Si fuera preciso, su entrada en vigor podría ser gradual, según las exigencias que puedan derivarse del desempeño de las variables macroeconómicas”, subraya el documento. En concreto, evaluar “de forma exhaustiva” y con criterios de “eficiencia y efectividad” todos los beneficios fiscales (exenciones, reducciones, deducciones, bonificaciones, tipos reducidos, etc.) que reducen el gravamen efectivo de los principales impuestos, como el IRPF, IVA y Sociedades.

“La eliminación de algunos de estos beneficios podría generar un volumen importante de ingresos y contribuir a reducir las ineficiencias asociadas con esos impuestos”, destaca el documento.

Asimismo, Fedea asegura que también puede ser un “buen momento” para eliminar el régimen de estimación objetiva (conocido como tributación en módulos) de los rendimientos de actividades económicas en el IRPF y, en paralelo, el régimen simplificado del IVA, por lo que tributan muchos trabajadores autónomos. Y transitar hacia un modelo de cotización en base a los ingresos reales que generan los pequeños y medianos empresarios.

Impuesto de sociedades

Igualmente, también pide aproximar “lo más posible” el Impuesto sobre Sociedades a un impuesto neutral, que no distorsione las decisiones de inversión, financiación y organización empresarial, correctamente integrado con el IRPF y con un reparto equitativo de su recaudación entre países en el caso de las empresas multinacionales.