‘Shadow Banking’, ‘private equity’ y Covid-19

Si observamos y analizamos lo que los fondos de pensiones en países más desarrollados están y llevan hace tiempo haciendo, encontraremos que el desafío de las consecuencias económicas de la pandemia Covid-19, serán menos dolorosas de lo que para otros menos preparados sufrirán, sin embargo es una increíble oportunidad para hacer lo que antes no hicimos, y es aprovechar la situación para utilizar las inversiones alternativas y en especial estrategias de private equity para encajar la estructura de inversiones en el largo plazo en activos vinculados a la economía real, cuando aquí hablábamos de ESG, y solo hablábamos, créanme, el fondo de pensiones de profesores del Estado de Florida lo lleva haciendo, que no diciendo, por una década. Y también el fondo de profesores de Texas, y el de funcionarios de California, y otros muchos que no nombraré por hacer la lista larga y tediosa.

Es cierto que invertir en activos ilíquidos es como mentar al anticristo para los reguladores, pero la casa en propiedad donde vivimos es un activo ilíquido también, y el fondo de pensiones del que el regulador no nos permite disponer es ilíquido también. Pero valoremos también qué aportan estos activos iliquidos, techo donde vivir, creación y sustento de actividad económica, creación de empleo, avivan la competitividad y son el alimento de la productividad, todos principios constitucionales y de derecho de los ciudadanos.

Si en España el 74% del empleo está en las pymes y su contribución al PIB es del 65%, representando las pymes el 99% de nuestro tejido productivo, dada la coyuntura y el parón de la actividad económica en España como consecuencia de la pandemia y dolorosa situación que hoy estamos viviendo por el Covid-19, parece que tendría sentido focalizar todos los esfuerzos en apoyar y facilitar la reactivación económica, liberar inversión hacia el tejido de la economía productiva y coparticipar todos, el Estado aportando y facilitando el acceso al crédito, y las empresas produciendo y creando empleo.

Ahora también le toca al Estado, es la hora de crear déficit público y hacerlo directamente a los ciudadanos y a las pymes. En las empresas hacerlo en sus dos formas posible, vía inversión en proyectos que generen actividad empresarial, con lo que estará directamente facilitando actividad económica y empleo, y segundo vía facilitación de acceso a financiación de deuda a través del sector bancario con el aval del Estado.

Y respecto a los ciudadanos creo que hay una oportunidad frente a la tormenta perfecta, que es la ayuda directa vía ayuda al desempleo como estabilizador económico fundamental, señor Estado, alimentemos a los ciudadanos y permitamos el ejercicio de su libertad.

En febrero de 2017 presenté una conferencia sobre un tema que quisiera recordar y que nos servirá para entender mejor el desafío ante el que nos enfrentamos y mucho más al día de lo que podía parecer, el título era Shadow Banking, back to basic y el contenido pretendía explicar cómo en esta nueva era y como consecuencia del exceso de intermediación bancaria se había creado el paradigma donde entidades, inversores y ahorradores toman el papel de prestadores de recursos económicos y de gestión a empresas directamente, tomando un papel activo en la generación de crédito, más allá de la pasiva y simple intermediación financiera bancaria.

Hoy quiero a partir de esta conferencia, para realizar una reflexión, la extraordinaria perturbación económica a nivel mundial que causará esta pandemia surgida por el Covid-19, originará y sentará las bases de una nueva economía. Muchas personas han perdido su trabajo, y probablemente millones de personas lo perderán en los próximos meses, se ha roto la cadena productiva y de originación de riqueza, la destrucción de empleo es ya un hecho sin precedentes y radical, la vuelta a la economía productiva y el retorno a la actividad económica va a ser lento durante algún tiempo, se producirá un desequilibrio por una oferta limitada y limitación de producción, frente a una demanda con dificultades para poder pagar la adquisición bienes y servicios. Y es aquí donde los estados tendrán su máxima responsabilidad, que es el incremento del gasto público, gasto que debería tener dos objetos, uno, inversión pública en obras y servicios; y dos, hacer llegar a los individuos el dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas de supervivencia, de tal manera que actúe como estabilizador económico.

En España hay 75 mil millones de euros invertidos en planes y fondos de pensiones, con 7,5 millones de partícipes, una cantidad ridícula e insuficiente como suplemento a la jubilación de la Seguridad Social, creo que estamos ante una oportunidad única de realizar los cambios regulatorios que permitan participar al ciudadano en el desafío económico, permitiendo una mayor participación de los fondos de pensiones vía asignación de activos de la economía real y promocionar la creación de fondos empresariales desde donde crear coparticipación entre empresas y empleados dirigidos a la inversión en activos y deuda a través de private equity, y esto sí es ESG.

Más allá también surge la oportunidad de la tormenta perfecta, es el momento de establecer el segundo pilar de los fondos de pensiones, y regular la aportación de las empresas y los trabajadores a la suscripción y fundación de planes de pensiones que aligeren las cargas del sistema de Seguridad Social, a ver si el señor Estado es capaz de empezar a pensar en el futuro y menos en el cortoplacismo.

*) En 2007, Paul MacCulley (PIMCO) acuño el término de Shadow Banking en la conferencia anual organizada por el Kansas City Federal Reserve Bank en Jackson Hole, Wyoming