La crisis vírica, un aviso para ponerse al día con la cultura financiera

Desde las páginas de esta publicación, nacida hace dos años, venimos advirtiendo de la necesidad de hacer una planificación financiera-fiscal del ahorro de cara a la jubilación. Embates como el actual, en el que una pandemia sacude con fuerza nuestra economía, se convierten en hitos que hacen recordar la necesidad de elevar nuestra cultura financiera y tomar precauciones para proteger nuestro patrimonio y ahorros ante los imprevistos que puedan surgir. Máxime si se trata de las rentas que percibiremos tras el retiro, y habida cuenta de que la evolución del desequilibrio en las Cuentas de la Seguridad Social abocará a reformas que bajen el importe de las nuevas pensiones.

Por eso, es preciso tomar esa crisis vírica como un aviso a navegantes y perseverar en esa línea, en la del ahorro sistemático. Sin excusas, siempre se puede ahorrar algo, como bien explica en la teoría de los ‘equeños empujoncitos el Premio Nobel de Economía Richard Thaler: desde el ahorro a través del redondeo a la inversión en fondos y planes, pasando por una amplia panoplia de productos adaptados a todos los perfiles y niveles de renta.

No solo eso, hay que cambiar un chip muy acendrado en la gestión económica de nuestra sociedad, y se trata de la aplicación de la ecuación ingresos menos gastos igual al ahorro. Hay que cambiar ese modelo. Planificar qué cantidad se puede apartar sin tener un cambio sustancial en la vida diaria y aplicar la ecuación ingresos menos ahorro planificado es igual al dinero que se puede destinar al gasto. Ello genera una obligación y una rutina que se hace provechosa a largo plazo y supone un colchón tranquilizador para las economías familiares superior al sacrificio que puede resultar prescindir de algunos desembolsos en el día a día.

En estas semanas de confinamiento e hibernación económica hemos visto cómo muchas empresas han acudido al ERTE y cómo muchos autónomos y pymes bajaban la persiana. Ahora el Gobierno ha abierto una ventana de liquidez en los planes de pensiones que insufla oxígeno a las rentas familiares afectadas por el impacto económico del Covid-19. Es el momento en que se evidencia la necesidad de tener un colchón financiero previsto.

Y si uno mismo duda del producto más idóneo para acumular ese ahorro en función de sus ingresos y situación laboral y económica, lo mejor que puede hacer es recabar la ayuda de un profesional, un asesor financiero al que explicarle hasta el último detalle de la economía personal en orden a que pueda maximizar el ahorro y la rentabilidad con él conseguida, extremo en el que resulta sumamente importante introducir los cálculos a largo plazo de la factura fiscal y su reparto en el tiempo. Las crisis son cambio y son oportunidad. Saquemos de ésta la perenne enseñanza de no descuidar el ahorro. Estaremos comprando futuro.