Yves Kramer, gestor del fondo ‘Pictet Security’: “El gasto en ciberseguridad crece cada año tres veces más rápido que la economía global”

La seguridad en Internet se ha convertido en una idea de inversión que el próximo año habrá alcanzado un volumen de 120.000 millones de dólares. No solo son los pagos electrónicos o las compras ‘online’. Las conexiones 5G y el Internet de las Cosas o los vehículos autónomos necesitan protección frente al cibercrimen.

Si algo beneficioso dejará la pandemia cuando esté erradicada será la digitalización plena de las empresas. El teletrabajo, la telemedicina y los servicios digitales, tanto de consumo como para realizar compras, han venido para quedarse en mayor o menor medida. De esta tendencia se benefician fondos como Pictet Security, que se sitúa en los primeros puestos de la Liga Global de elEconomista por rentabilidad.

¿Son más conscientes las empresas de la importancia de la seguridad en Internet?

Los asuntos relacionados con la seguridad están todos los días en los medios y nadie quiere arriesgar, ni empresas ni gobiernos. Las compañías en Europa, con la regulación de protección de datos, han de ocuparse de la infraestructura y seguridad de los datos de sus clientes con una transparencia que no era obligatoria en EEUU, y demostrar que han tomado las medidas necesarias. Ello genera nuevas tecnologías y soluciones. Hay que tener en cuenta que las tecnologías de la información van por detrás de los piratas electrónicos. WannaCry ransomware ha llegado a infectar más de 200.000 sistemas en 150 países, paralizando agencias gubernamentales, hospitales y sistemas bancarios. Incluso el correo de Yahoo fue objeto en 2016 del mayor ataque cibernético, afectando a mil millones de cuentas de usuario. Por su parte, el Internet de las Cosas ha provocado nuevas preocupaciones de seguridad. Para este año se espera que el número de dispositivos conectados llegue a 30.000 millones, según IBM, lo que desencadena nuevas amenazas a ritmo acelerado. De manera que la cuestión es elegir compañías que proporcionan soluciones de seguridad, con márgenes al alza y precio atractivo, que en seguridad en tecnologías de la información incluye seguridad en Internet y datos y chips. Adicionalmente, la presencia tecnológica de China se pone de manifiesto con compañías como WeChat y en el mercado de semiconductores, donde quieren disponer de industria propia los próximos dos años, para lo que están construyendo grandes fábricas. En ese sentido el razonamiento de Trump es entendible, pues quiere que China, que se beneficia de transferencia de tecnología, se abra más al comercio internacional.

¿Qué tipo de servicios pueden ser más vulnerables y deben contar con algún tipo de medida para reducir riesgos?

Los vehículos autónomos, comprendidos en el Internet de las Cosas, ilustran cómo el sector privado y los gobiernos son precavidos respecto de las nuevas amenazas a la seguridad. En 2014, la Oficina Federal de Investigaciones de EEUU ya expuso en un informe interno que la conducción autónoma puede ser un arma letal, al permitir que los criminales escapen de las fuerzas del orden con las manos y visión libres para contrarrestar la persecución. El caso es que el desarrollo de tecnología móvil 5G permite la transferencia de datos entre vehículos conectados y, a medida que sensores y dispositivos recuperan información almacenada en la nube, se crea demanda de servicios relacionados con la seguridad de datos y la red, así como recuperación de desastres.

¿Es una industria creciente entonces?

Hay que tener en cuenta que el gasto mundial en ciberseguridad crece anualmente tres veces más rápido que la economía global y va camino de alcanzar 120.000 millones de dólares en 2021. Las tensiones geopolíticas pueden proporcionar un impulso adicional. Además, a medida que se introduce la tecnología 5G, cada vez más dispositivos estarán conectados a Internet. Para 2021 podrían ser 25.000 millones, desde refrigeradores hasta timbres de puertas, lo que podría suponer una cuarta parte de los ciberataques.

¿Qué catalizadores pueden tener los mercados en el último cuatrimestre del año?

Dada la persistente incertidumbre de la economía, asegurar las infraestructuras críticas, proteger la integridad de los ciudadanos y garantizar la capacidad de las empresas son prioridades principales. Además las nuevas tecnologías abren nuevas necesidades de seguridad, incluyendo informática en la nube y pagos electrónicos. Estas industrias se benefician de la regulación más estricta, que favorece la necesidad de pruebas, análisis e inspección. Recientemente ha destacado el buen comportamiento del segmento de servicios de seguridad, especialmente centros de datos y fintech, mientras que la seguridad física se ha visto impulsada principalmente por las ciencias de la vida y empresas relacionadas con el control de acceso.