Y a partir de ahora, ¿qué podemos esperar?

El rebote que se ha producido en renta variable desde marzo hasta octubre era la fase inicial de un nuevo mercado alcista, conducido inicialmente por una expansión de múltiplos mientras los beneficios empresariales colapsaban. Sin embargo, estamos en noviembre, y hemos vivido varios hitos que han despejado incertidumbres y sobre todo han relajado la volatilidad de los mercados. Por una parte, el resultado de las elecciones norteamericanas. Al final lo que nos queda claro es que no se van a realizar políticas fiscales especialmente extremas. Y el segundo hito, quizás si cabe en estos momentos más importante, las positivas noticias de la vacuna del Covid-19 de Pfizer y Moderna.

Desde una perspectiva de mercado, el tema crucial una vez eliminado el riesgo elecciones es el tema crecimiento económico, el cual está directamente relacionado con la vacuna, ya que lo que necesitamos es una visibilidad de vuelta a la normalidad. Es cierto que las condiciones financieras continuarán muy laxas, junto al apoyo fiscal en Estados Unidos y Europa que continuará en los próximos meses y seguirá dando alas a la recuperación económica. Desde una perspectiva de PIB, el fuerte rebote que esperamos el próximo año significa que la economía global volverá a niveles de finales de 2019 a mediados de 2021 (aunque China ya se encuentra a niveles pre-Covid, mientras no se espera que Europa vuelva a esos niveles hasta 2022 y Japón hasta 2023). Es cierto que los niveles de beneficios no es probable que reviertan a niveles prepandemia hasta finales de 2021 en Estados Unidos y Asia y hasta finales de 2022 en Europa. En este contexto, los beneficios podrían crecer a tasas en el entorno del 30% globalmente el próximo año después del 20% de caída en el año 2020.

Así, una aceleración en la economía global y en beneficios en 2021 y 2022 debería apoyar un año muy positivo para los mercados. En este sentido, ¿cómo estructuraríamos nuestra cartera? Bajo la premisa de una buena diversificación, seguimos apostando por aquellos sectores en los que seguimos viendo mayor visibilidad, entre los que sanidad y tecnología ocupan puestos destacados. No obstante, nos parece que puede ser el momento de incluir sectores más cíclicos y apalancados operacionalmente al crecimiento. En este sentido, sectores como autos, materiales, industriales podrían ofrecer buenas oportunidades.