¿Qué son las ‘SPAC’? La fórmula
para salir a bolsa que arrasa en 2020

Este año ha sido el mejor para los estrenos en el parqué de compañías con un propósito especial de compra (SPAC, por sus siglas en inglés), en términos de cantidad de acuerdos y capital recaudado. La CNMV ya ha abierto la puerta a estudiar esta vía alternativa para las salidas a bolsa en España.

Probablemente, como lector de Inversión a Fondo usted esté familiarizado con términos como OPV (oferta pública de venta), OPS (oferta pública de suscripción), colocación privada o listing (listado directo); las cuatro modalidades más habituales para las empresas que deciden salir al mercado en busca de financiación (ver gráfico). Pero basta con echar un vistazo a los términos financieros más buscados en España en Google en el último año para comprobar el aumento de interés que ha experimentado el vocablo SPAC (special purpose acquisition companies) o compañía con un propósito especial de compra, la fórmula de moda para dar el salto al mercado en EEUU en 2020.

Aunque aún cuentan con poco arraigo en Europa, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se ha comprometido a estudiar las distintas vías de salida a bolsa y se refirió en concreto a las SPAC, en línea con la conveniencia de hacer la economía española más bursátil para que resulte más atractiva a los flujos de inversión internacionales.

¿En qué consiste esta fórmula?

Por poner un ejemplo sencillo, las SPAC son instrumentos en los que los inversores apuestan al jinete y no al caballo, porque no hay caballo. Estas compañías, también conocidas como “de cheque en blanco”, son entidades que no tienen un plan o propósito comercial específico y su modelo de negocio suele estar centrado en participar en una fusión o adquisición con otras empresas. Pueden salir a cotizar incluso aunque no hayan completado la compra de una compañía o tengan intención de hacerlo. Básicamente, salen a bolsa como una compañía con un propósito especial de compra, es decir, con la intención de recaudar capital para la potencial fusión o adquisición de una futura empresa o startup.

Estos vehículos no suelen tener un historial operativo cuando salen a bolsa pero tienen una vida de dos años, en los que deben usar los ingresos recaudados en su operación pública de venta (OPV) para adquirir o fusionarse con una empresa. Para una compañía que está en el punto de mira de una SPAC, esta es una forma de salir a bolsa, ya que una vez completada la operación pasa a sustituir a la SPAC en el mercado de valores.

Entre las ventajas de esta fórmula es la sencillez de desplegar capital para las compañías, la rápida revalorización y la gran liquidez que ofrecen. Por contra, corren el riesgo de que la SPAC no encuentre una compañía que adquirir, o a que los inversores no les gusta la operación.

Apetito inversor por las SPAC

Solo en el tercer trimestre, según FactSet, un total de 77 SPAC salieron a cotizar bien en el New York Stock Exchange o el Nasdaq, entre otras plazas de referencia. Así, este tipo de vehículos supuso más del 47% del mercado de las salidas a bolsa entre julio y septiembre, asumiendo un porcentaje similar de toda la recaudación acumulada. En 2019 solo se registraron 59 salidas a bolsa de este tipo de entidades, con una recaudación total de 13.600 millones de dólares. En lo que llevamos de año, las SPAC han recaudado en bolsa más de 65.718 millones de dólares, de acuerdo al portal SPACinsider. Para ser más concretos, un total de 182 de este tipo de compañías han captado una media de 361,1 millones de dólares por cabeza.