España ya tiene 215 incubadoras y aceleradoras de ‘startups’

Aunque son un fenómeno reciente, ya son actores fundamentales en el ecosistema emprendedor, gracias a los servicios de asesoramiento y acompañamiento que prestan, y que han sido analizados por el equipo Social Innovation Monitor en colaboración con la Asociación Española de Startups

Al analizar el ecosistema emprendedor de cualquier país las principales miradas se centran en las startups y los emprendedores, por supuesto, además de de lo relativo a la financiación y los inversores. También el Estado, como regulador, juega un papel destacado. Pero hay una serie de actores que también son fundamentales para el éxito emprendedor y que suelen pasar más desapercibidos: las incubadoras de empresas y las aceleradoras.

En España, claro, esto no es diferente. Para tratar de aportar algo de luz sobre estos actores, el equipo de investigación internacional Social Innovation Monitor (SIM), con sede en el Politécnico de Torino (Italia), en colaboración con la Asociación Española de Startups, ha publicado el primer informe del impacto de las aceleradoras e incubadoras en España.

Y el principal descubrimiento de este equipo, que ya había hecho informes similares en Italia en los últimos años, es que en España hay un total de 215 incubadoras y aceleradoras, de las cuales 26 son de corporaciones (proyectos desarrollados por grandes empresas) y 23 son universitarias.

Madrid, Cataluña y Comunitat Valenciana

Por distribución geográfica, la Comunidad Autónoma con mayor presencia de incubadoras es Madrid, que cuenta con 58, según el informe. Le siguen Cataluña, con 37; Andalucía, con 22; y la Comunitat Valenciana, con 19. Otras regiones con un número significativo de aceleradoras son Galicia y País Vasco, con 14 cada una, y Castilla y León, con 10.

En cuanto a la naturaleza legal de las aceleradoras, 97 son públicas, 89 son privadas, y hay una pequeña porción de 22 que son público-privadas.

Por año de formación, la primera nació en 1984, hasta el año 2005 el sector no acaba de despegar, y registra máximos de cinco nuevas incubadoras nacidas al año. Es a partir de entonces cuando el sector empieza a crecer, con más de siete fundaciones cada año, aumentando progresivamente, hasta tocar techo en los años 2014 y 2015, cuando se lanzaron 25 nuevas incubadoras en cada ejercicio, demostrando que el sector había alcanzado cierto punto de madurez. “Es un fenómeno reciente”, apunta el informe. Posteriormente el crecimiento se ha visto más estancado, cayendo hasta las 7 nuevas incubadoras en 2018, último año analizado.

Otro punto importante a tener en cuenta es el empleo generado por las incubadoras y aceleradoras españolas. El estudio estima que dan trabajo a un total de 1.376 personas. Hay que tener en cuenta que una gran parte de estas instituciones tiene uno o dos trabajadores únicamente, y la mayoría no llega a ocho. Solo algunas elegidas superan la 20 de empleados. El máximo de trabajadores entre las incubadoras estudiadas es de 36, aunque se trata de una cifra excepcional, registrada solo en uno de los proyectos analizados.

En cuanto a las solicitudes que reciben cada año, la media es de 121,1, según el informe. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la mayoría reciben menos de 50 propuestas, pero la media se dispara debido a que hay algunas incubadoras que reciben 400, 500 y hasta 1.000 solicitudes.

Algo parecido pasa con el número de startups impulsadas. La media es de 22, pero la mayoría de aceleradoras no acoge ni siquiera 15 proyectos, siendo lo más habitual que tengan menos de 10. Sin embargo, algunas de las más potentes pueden llegar a tener bajo su paraguas más de un centenar de compañías.

Servicios ofrecidos

Para estos agentes, los servicios más importantes que les ofrecen a las startups aceleradas son la ayuda y la formación en materia de gestión, la provisión de espacios de trabajo, junto con el acceso a la financiación, incluyendo el contacto con inversores.

Otros campos en los que estos actores son útiles para el ecosistema son los servicios legales y administrativos, la gestión de la propiedad intelectual, o el desarrollo y gestión del networking.

“Estamos convencidos de que las incubadoras y aceleradoras juegan un papel fundamental en el ecosistema de emprendimiento europeo y es importante estudiarlas, así como hacer comparativas entre ellas en los distintos países europeos”, señala Paolo Landoni, profesor de la Politécnica de Torino.

Por su parte, Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Startups, destaca que “es muy importante conocer el estado actual de los diferentes modelos de aceleración e incubación y tener un primer mapa completo de esta realidad en España.