Una década con la energía de la industria

Una década de elEconomista Energía, un tiempo editorial considerable en el que nos habéis mantenido bien informados de la actualidad energética. Muchísimas felicidades desde ACOGEN. Agradecemos que hayáis recogido con excelente consideración el papel de la energía en la industria y de la cogeneración. La cogeneración lleva en España más de 30 años contribuyendo con sus aportaciones a los sistemas energéticos y a una economía industrial competitiva y descarbonizada. En las economías de nuestro entorno en Europa y en el mundo, la cogeneración es un activo-país valioso, más apreciado en tiempos de crisis energética y climática como la actual. Del acierto de una política energética que apostó por la cogeneración (Plan Energético Nacional 1991-2000) y en la primera década del siglo (Estrategia de ahorro y eficiencia energética en España 2004-2012), pasamos en 2012 a la moratoria de nuevas plantas que esperamos se levante pronto con las anunciadas subastas de 1.200 MW. De pioneros y avanzados, hemos pasado al pelotón de rezagados. España ha cometido un error estratégico en su política energética, industrial y climática al abandonar el desarrollo de la cogeneración. Hoy Alemania nos cuadruplica en cogeneración e Italia nos duplica. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2021-2030), desfasado y desorientado con la cogeneración, ha ahondado en el mismo error de la década pasada al obviar el importante papel que esta tecnología puede desempeñar para promover la economía del hidrógeno verde y los gases renovables, aunando desarrollo energético, climático e industrial, un enfoque estratégico para el ecosistema industrial de España.

Si no queremos acabar siendo un parque temático turístico-cultural, dependiente de otros, hay que potenciar las industrias en sinergia con nuestros desarrollos energéticos. Es la mejor política para afianzar el futuro: industria y energía, como hace la cogeneración. Hoy en España, la política energética -marcada como en Europa por la guerra de Ucrania- presenta oportunidades para valorizar el potencial energético e industrial del país, aprovechando las excelentes infraestructuras costeadas por los consumidores, especialmente las industrias. Las cogeneraciones del resto de países, incluido Portugal, están a toda marcha aportando ahorros de energía y ventajas a sus industrias y su sociedad. En España, no. Aquí hemos parado el 50% de las cogeneraciones con la excepción ibérica, de la que estamos excluidos. Seguimos equivocándonos y haciendo las cosas mal. Ojalá que cuando elEconomista Energía celebre su 20 aniversario, la política nacional haya aprendido del error, retomando el camino de aunar desarrollo climático, energético e industrial. Está claro: no hay otra senda mejor que seguir co-generando.