Pablo Foncillas, divulgador y autor del libro Fact Energy: “La necesidad de disponer de energía de respaldo se acentuará con el desarrollo renovable”

Pablo Foncillas explica con claridad algunos de los problemas que un modelo 100% renovable puede generar en el sistema a corto y medio plazo y, por ello, pide que se disponga de la energía de respaldo suficiente para poder acompañar el crecimiento de la energía limpia durante los próximos años

Si hay dos sectores que crecen a nivel exponencial son la energía y el digital. Esta es una de las principales conclusiones a las que ha llegado el libro Fact Energy. La sostenibilidad que viene, elaborado por el profesor y divulgador Pablo Foncillas, promovido por Fundación Naturgy y editado por Deusto. El autor explica que el libro no está escrito en contra de nadie, ni a favor de nada. Su aspiración es hablar de sostenibilidad así como de los mitos existentes en el mundo de la energía.

¿De qué forma puede la revolución tecnológica de la energía transformar los sectores y las empresas?

La tecnología evoluciona a un ritmo tan vertiginoso que desconocemos qué maravillosos resultados puede proporcionar si la aplicamos al sector de la energía.

Existen muchos casos de tecnologías que están en desarrollo desde hace tiempo pero que no logran convertirse en alternativas viables. Desde la noche de los tiempos, el ser humano sueña con hallar una fuente de energía ilimitada. En la actualidad hemos añadido una capa de complejidad: la necesidad de que además sea limpia. ¿Se imaginan que eso fuera posible? Ciudades enteras iluminadas y acondicionadas térmicamente, fábricas funcionando, vehículos en movimiento, todo sin límite y sin contaminar. Esta tecnología ya existe conceptualmente, a nivel experimental, aunque se encuentra lejos de tener aplicación comercial. Se llama fusión nuclear -sí, fusión, no confundir con fisión nuclear-.

¿Cree que la sociedad está preparada para un cambio en este sector?

Es difícil aplicar adjetivos a la capacidad creativa del hombre. En mayor o menor medida, estaremos de acuerdo en que nuestro ingenio nos ha permitido progresar de forma increíble a lo largo de la historia. Desconocemos dónde está el límite de la innovación. Seguiremos evolucionando.

Lo único seguro es que no está claro cuándo seremos capaces de lograr depende qué cosas y cómo las lograremos gracias a la tecnología y si, por extensión, estamos preparados para los cambios que se avecinan. Porque la ciencia está en movimiento. Y esto importa por lo que respecta a la cuestión energética, porque la energía es un bien esencial que queremos que sea fiable y estable, y en el que, además, hay que hacer inversiones elevadas.

¿Considera que estamos yendo por buen camino con el impulso de las renovables que se hace desde ámbitos como el Gobierno o las empresas privadas?

Si bien en los últimos años estamos construyendo capacidad energética productiva en el campo de las renovables eólica y solar, con la ambición de ir reduciendo, por cuestiones medioambientales, la dependencia de otras fuentes de energía más contaminantes, también es cierto que estas fuentes de energía, con un presente formidable y un futuro indiscutible, requieren de viento y sol para funcionar. También la energía hidráulica, generada gracias a los recursos hídricos, es muy útil por sus bondades medioambientales, si bien no hay grandes proyectos en construcción en este campo.

Al conectar la idea de necesitar energía segura y estable con las energías renovables eólica, solar e hidráulica, principalmente debemos tener muy presente la siguiente cuestión: ¿qué pasa si no hay viento y sol suficientes para poder mantener el sistema en marcha?... En definitiva, ¿qué consecuencias tiene vivir con la incertidumbre de si habrá electricidad o no? Porque todos sabemos que la intermitencia es inherente a la naturaleza de las fuentes renovables.

¿Qué medidas cree que se pueden implementar para mejorar este ámbito, por parte del Gobierno?

Resulta evidente que se necesitan tecnologías que puedan responder rápidamente a las variaciones de la producción y/o de la demanda. Sin éstas, el sistema eléctrico sería inestable y dejaría de funcionar de forma adecuada. Y, para que esto no ocurra, debemos contar con lo que en el argot energético se conoce como “sistemas de respaldo”, es decir, sistemas que aseguren la continuidad del suministro energético incluso aunque no haya renovables.

Así, en un contexto en el que las renovables son el principal vector de crecimiento en cuanto a instalación de plantas de generación eléctrica, cuanta más potencia renovable haya instalada en un sistema, mayor será la necesidad de estas tecnologías de respaldo.

Hoy día, las tecnologías gestionables susceptibles de ser usadas como respaldo a gran escala son la generación con gas -por medio de las centrales de ciclos combinados- y también la hidroeléctrica.

¿Ve factible la generación solo con fuentes renovables?

Hilando con la anterior pregunta, hay que tener en cuenta que las renovables son importantes hoy y lo serán todavía más mañana por lo que siempre vamos a necesitar sistemas de respaldo.

A modo de ejemplo, en España tenemos más de 6.000 MW fotovoltaicos en operación. Eso significa que al ponerse el sol se da una situación que equivale a la “parada” de seis nucleares. Es decir, cada noche necesitamos encender el equivalente a seis centrales nucleares, debido a que el sol se pone. Sabemos que la capacidad instalada de energía fotovoltaica va a crecer significativamente en los próximos años, por lo que la necesidad de disponer de potencia de respaldo se acentuará. Y esto es aplicable al resto de fuentes de generación renovable.

¿Cree que el problema en la continuidad del suministro con renovables se resuelve con el desarrollo del almacenamiento?

En los últimos años se ha producido un avance considerable en el desarrollo tecnológico de las baterías para paliar el escollo que presentan estas fuentes de energía renovable. La evolución de las baterías está siendo extraordinariamente rápida.

Sin embargo, y como explico en el libro, en la actualidad todavía no resulta económicamente interesante utilizar baterías para almacenar energía proveniente de fuentes solares o eólicas, si lo comparamos con la tecnología de ciclo combinado de gas natural. Es decir, a igualdad de energía producida (kWh), en estos momentos sale más caro utilizar baterías. Y el coste nos importa, porque determina el precio que pagamos por la energía.

No obstante, es una opción a futuro porque es cierto que la evolución tecnológica prevista por los expertos sugiere que el coste de las baterías será cada vez más bajo, con lo que cada vez dispondremos de energía almacenada más barata. En los próximos años, las baterías se van a convertir en una tecnología importante a medida que caminemos hacia fuentes de energía de origen renovable, debido a su intermitencia.

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sector es el de las emisiones. ¿Es posible llegar a las emisiones cero?

El concepto “emisión cero”, aun siendo maravilloso, en la actualidad es utópico. Construir un panel solar, un coche eléctrico o un aerogenerador produce CO2, y no poco. Para ello hace falta disponer de combustibles fósiles que, a su vez, emiten CO2. De hecho, para medir de forma rigurosa el impacto de cualquier instalación -incluyendo las renovables- hay que tener en cuenta todo su ciclo de vida: la extracción de los materiales, la construcción de la planta, la gestión de los residuos producidos, etc.

Por ello, tal vez tenga más sentido el concepto de “neutralidad de emisiones”: el CO2 que se genera se contrapesa con el que se reduce. Porque, aunque estamos mejorando en la reducción de emisiones de CO2, todavía seguimos generando emisiones. Y, lo más importante, seguiremos haciéndolo.