Electrointensivos en España: ni un euro más ni uno menos que en Francia o Alemania

Mi sincera felicitación a elEconomista Energía por sus 100 primeros números en la seguridad de que vendrán muchos cientos más. Desde Unesid seguimos con interés vuestros contenidos desde sus inicios y en ellos habéis tratado en múltiples ocasiones sobre la brecha existente entre los costes que soportan las empresas electrointensivas españolas y sus homólogas francesas y alemanas. Y me refiero a las empresas realmente electrointensivas, que deben tener una definición más exigente que la recogida en el vigente Estatuto en el que, con ánimo de contentar a requerimientos gremiales, se disminuyó el umbral hasta niveles que difícilmente pueden considerarse electrointensivos. A este efecto se une ahora el que puede tener la escalada de los precios eléctricos en el mercado en su conjunto, no solo en la industria electrointensiva sino en los consumidores domésticos e incluso en una parte de las comercializadoras eléctricas. Hay quien defiende que este aumento desbocado será coyuntural, pero conviene recordar que el tiempo de las empresas no es el de los profesores de universidad y que un año pagando la electricidad a 90 €/MWh es muchísimo tiempo para la economía real.

Los dos factores que han empujado al alza el precio eléctrico son el precio del gas y el de los derechos de CO2. El precio del gas tiene una importante componente geopolítica que se escapa a la capacidad de las empresas e, incluso, de los gobiernos nacionales. Sin embargo, el precio del CO2 es consecuencia de un mercado intervenido con el afán nunca ocultado de que “subiera el precio del CO2 para fomentar la descarbonización”. El mercado del CO2 está, por tanto, claramente intervenido. Como consecuencia de ello -y del repunte de la actividad económica e industrial- el precio de los derechos de emisión del CO2, que se había desplomado en 2012 con una media anual de 7€/t CO2, fue escalando a 20€ en 2018 y 25€ en 2019 y 2020 hasta la locura actual, que ha pasado de 33€ en enero a una media anual en el semestre de 44€, y desde principios de mayo supera los 50€ sin que se intuya bajada alguna.

En toda Europa, el precio de la electricidad, impulsado por el alza de los precios del gas y por el efecto del precio del CO2, está alcanzando niveles difícilmente soportables para el conjunto de la sociedad. Los futuros indican precios de más de 90€/MWh a final de año y a las industrias electrointensivas no les consuelan los anuncios pomposos de precios más bajos en 2040. Sorprendentemente, las autoridades europeas, cual la orquesta del Titanic, siguen tocando a pesar de que el buque ya ha chocado con un iceberg...