El reto de la descarbonización de la industria electrointensiva

Desde AEGE, nuestra felicitación a elEconomista Energía y a su equipo por este aniversario de 100 ediciones y nueve años de información mensual sobre la realidad energética, un asunto clave para las empresas electrointensivas.

Nuestras industrias están comprometidas con la descarbonización, un proceso que debe potenciar la economía, mejorando la eficiencia energética, aplicando economía circular, reduciendo emisiones en los procesos e incrementando las energías renovables, acciones encaminadas hacia la nueva economía verde. En todo ello, la industria básica juega un papel fundamental. En nuestras industrias, la electricidad supone hasta el 60% de los costes productivos, por lo que cualquier alza en los precios repercute drásticamente en la competitividad y en la cuenta de resultados. Pero el asunto adquiere su mayor dimensión al comparar nuestros costes eléctricos con los de Alemania y Francia, una desventaja competitiva por el diferencial de costes regulados, tasas, impuestos y compensaciones, frente a lo que disfrutan nuestros competidores. Hoy esa desventaja es de más de 700 millones de euros, que no se podrán dedicar a la adecuación de nuestras instalaciones ni a la descarbonización en la que estamos inmersos.

El Estatuto del consumidor electrointensivo ha reconocido este problema de la industria básica pero sus medidas resultan insuficientes para reducir el diferencial con nuestros competidores alemanes y franceses que superará en 2021 los 30 ó 40 €/MWh, para quienes somos más electrointensivos. Por eso es preciso completar el desarrollo del Estatuto, incluyendo las medidas que ya disfrutan desde hace tiempo nuestros competidores. Si en esos países son posibles esas medidas con el plácet de la Comisión Europea, en España también lo debe ser. Solo así lograremos un suministro eléctrico, competitivo, estable y predecible.

Somos industria básica, empresas globales lastradas por una desventaja que merma su competitividad en los mercados exteriores. Cuando nuestras compañías cerraron los presupuestos para 2021, lo hicieron en base a precios 30 euros por debajo de las actuales previsiones de cierre del año de 80 €/MWh. Con este nivel de precios eléctricos, no es posible mantener nuestra industria.

La transición ecológica tiene que ser una oportunidad para crear más industria, pero la nuestra precisa siempre un precio eléctrico competitivo, más cuanto más intensiva en energía. La transición energética y ecológica no tendrá éxito si no lo tiene en cuenta. Desde AEGE, reclamamos una transición ordenada y justa en la que todo tenga su tiempo y su papel, con un suministro eléctrico a precio competitivo. España necesita una industria fuerte que suponga por fin ese 20% del PIB que tanto anhelamos y ello solo será posible si aprovechamos la oportunidad de la transición ecológica y optimizamos las inversiones del plan de recuperación.