China desplaza a Japón como primer importador mundial de GNL

El consumo de gas en China ha subido un 17% en los cinco primeros meses del año. Aunque el consumo de gas en Japón ha subido un 9% entre enero y abril, se espera que baje un 2% en el conjunto del año a medida que la energía nuclear se reinicie y la solar limite la quema de gas en el sector de generación de energía

Los mercados de gas natural han comenzado el año con un fuerte repunte. En su último informe trimestral, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) señala que el consumo de este combustible a nivel mundial subirá un 3,6% este año y un 1,7% de media en los tres siguientes ejercicios, de manera que, en 2024, la Agencia pronostica que el mundo absorberá cerca de 4.300 millones de m3 de gas, es decir, un 7% más que en 2019, antes de que estallara la crisis sanitaria.

El incremento en el consumo de gas este año es fruto de la recuperación de la actividad económica tras el impacto de la pandemia. A esta circunstancia se sumará, en el próximo trienio, la sustitución por gas de otros combustibles más contaminantes, como el carbón y el petróleo, en sectores como la generación de electricidad, la industria y el transporte.

Se espera que casi la mitad del aumento de la demanda de gas hasta 2024 (un 47%) provenga de la Región de Asia-Pacífico, con China a la cabeza; de hecho, el país representará por sí solo un 30% del aumento total, impulsado por los sectores industrial y de energía a gas.

Entre enero y mayo de este año, el consumo de gas en China ha registrado un aumento interanual del 17%. El uso de gas en el sector de generación de energía subió aún más en el mes de mayo, ya que el clima cálido de principios del verano en el sur de China provocó un aumento en la demanda de electricidad en un momento en que la disponibilidad de energía nuclear, hidráulica y carbón era limitada. Solo en mayo, China importó más de 7 millones de toneladas de gas natural licuado (GNL), un 25% más que el volumen importado en mayo del año anterior.

Según la consultora Drewry, las importaciones de GNL de China han alcanzado, a día de hoy, niveles récord, desplazando a Japón como principal importador de GNL del mundo. Aunque el consumo de gas en el país nipón ha aumentado un 9% interanual en los primeros cuatro meses del año, se espera que disminuya un 2% en 2021 a medida que la energía nuclear se reinicie y la creciente generación solar limite la quema de gas en el sector de generación de energía durante el resto del año.

Desde finales del pasado año y principios de 2021, el sudeste asiático sufrió una ola de frío extrema que agotó sus existencias de gas y disparó su demanda, de ahí que algunos países como China comenzaran a acumular existencias de este combustible a partir de ese momento, para evitar la escasez de gas sufrida ese invierno. Debido a esto, el país que lidera Xi Jinping alcanzaba una cifra récord en importaciones de GNL en el mes de enero, cuando las bajas temperaturas registradas llevaron a la demanda de generación eléctrica y de calefacción a alcanzar máximos.

China espera que el crecimiento de la demanda de gas natural en el país se acelere este año un 10% más que en 2020, a medida que la economía se recupera y el consumo del combustible se ve impulsado por la transición del país a fuentes de energía con bajas emisiones de carbono.

La reciente promesa de China de alcanzar emisiones netas cero en 2060, fomentará el uso del gas -tanto de respaldo para las energías renovables como sustituto del carbón- al menos en el medio plazo. Uno de los primeros pasos para lograr este objetivo, ha sido la puesta en marcha de un mercado de carbono para su sector energético, con 2.225 centrales registradas cuyas emisiones históricas anuales superan las 26.000 toneladas de CO2. El mercado de carbono de China se diferencia del que existe en la UE en que no hay límite de emisiones, sino un mecanismo de asignación basado en tarifas, que variará según los niveles de producción de las plantas.

India, por su parte, también tendrá un papel relevante en el mercado del gas. Aunque las perspectivas en el corto plazo se han visto empañadas por un aumento de los contagios por Covid -principalmente en abril y mayo-, las perspectivas de crecimiento de la demanda de gas en el medio plazo para el cuarto mayor importador de GNL del mundo se plantean sólidas, gracias al aumento de la demanda de gas de su industria, que se irá ampliando a otros sectores -residencial, comercial y de transporte- a medida que el país despliegue sus redes de distribución de gas urbano. Los expertos creen que el consumo de gas en la India podría crecer entre un 6% y un 8% en 2021 si el país consigue salir de la pandemia.

En el caso de Corea, se espera que la demanda de gas en 2021 aumente un 5% interanual. Sin embargo, a partir de 2022, se espera que la expansión de la demanda de gas se desacelere como consecuencia de una menor demanda de gas en el sector eléctrico tras la incorporación de nueva capacidad de generación nuclear (5,6 GW) y de carbón (7,3 GW).

Respecto a los mercados emergentes del sur y sudeste de Asia, la generación de energía seguirá siendo el principal impulsor de la demanda de gas, respaldada por la creciente demanda de electricidad y el desarrollo de nueva capacidad de generación a gas.

Gas, CO2 y electricidad, por las nubes

El incremento de la demanda ha provocado que el precio del gas haya subido a niveles nunca vistos, tanto en los mercados asiáticos como en Europa. El último boletín de precios de mercados elaborado por GasIndustrial señala que, en la quincena del 12 al 25 de junio, el precio del gas se disparaba, subiendo un 11,8% la media de los precios spot de los hubs europeos hasta los 29,02 euros/MWh. Los precios máximos diarios en el TTF holandés -índice de referencia en Europa- llegaban hasta los 32 euros/MWh, mientras que los precios mínimos diarios se producían en el MGP italiano, registrando un mínimo de 26,44 euros/MWh.

“El gran aumento de la demanda de gas para la producción eléctrica debido a la paridad con el carbón -altos precios de carbón y EUA-, la necesidad de inyección en almacenamientos -niveles más bajos de lo habitual- y los altos precios del JKM asiático, han provocado un aumento generalizado del precio en toda Europa”, explican desde la Asociación. En cuanto a la oferta, “la escasez de suministro tanto de gaseoducto como de GNL -debido a diversas interrupciones- proporciona apoyo alcista adicional en los precios de gas”, añaden.

Según avanza el verano, los precios del gas siguen subiendo. Los futuros de gas en el TTF siguen registrando máximos históricos, con valores que han llegado a alcanzar los 38 euros/MWh la primera semana de julio. No obstante, el comportamiento de los precios del gas en las dos semanas siguientes, han empezado a marcar una tendencia a la baja, que podría indicar que los máximos ya se han alcanzado.

El incremento de los precios del gas, junto a una subida de más del 150% de los precios de los derechos de emisión de CO2, cuyo máximo histórico de 57,77 euros/tonelada se alcanzó el pasado 5 de julio, están propiciando importantes subidas de los precios de los mercados eléctricos europeos.

Los elevados precios del gas natural y el CO2, a los que también hay que sumar los altos precios de la electricidad, que han llegado a superar los 106 euros/MWh, supondrán una importante barrera para la recuperación económica de Europa, debido a una mayor dependencia del gas ruso y al auge de la competencia asiática por este hidrocarburo.