Cargados de razones

En la senda de la Transición Energética, el pasado de la fotovoltaica está vinculado al presente y se proyecta hacia el futuro. Esencialmente, porque sin el esfuerzo inversor que se hizo hace una década para madurar esta tecnología, estaríamos indefensos frente al cambio climático y cautivos de la generación fósil, contaminante y cara, y de la peligrosa generación nuclear, también cara si se le imputan la totalidad de sus costes. Por eso, no podemos ni debemos olvidar que 62.000 familias fotovoltaicas españolas han transformado lo que era un horizonte desolador en un presente energético de ilusión y esperanza, que alumbra un escenario sostenible y competitivo. El gran milagro renovable no surgió por generación espontánea; hemos recorrido una década apasionante de esfuerzo colectivo, que ha legado una reducción de costes de hasta un 90%.

Fue en 2007 cuando el Estado pidió a la ciudadanía que invirtiera sus ahorros en el desarrollo y la generación de energía solar fotovoltaica y, con dicho afán, estableció un marco normativo sencillo, previsible y seguro. 62.000 familias españolas destinaron sus ahorros, atendiendo este llamamiento patrio, considerando que se trataba de una inversión ética que contaba con la garantía del Estado. Pero tan sólo dos años después, se inició un carrusel de cambios retroactivos que ha llevado a este sector a soportar recortes de hasta el 50% de las retribuciones que motivaron todo este gran esfuerzo inversor ciudadano. Un quebranto económico y moral que debieron encajar las familias que promovieron -en muchos casos la única inversión de sus vidas- en su gran mayoría de entornos rurales. Sin embargo, los más de 40 inversores internacionales que soportan los mismos recortes que las familias españolas, sí están logrando justicia en las instancias internacionales y obligan a nuestro Estado a restituir el daño económico causado por los desmedidos recortes.

Gracias a las inversiones de la pasada década, ahora contamos con un parque de generación de energía limpia y barata que no para de crecer; tenemos una industria renovable pujante e internacionalizada; los objetivos de electrificación y reducción de GEI están a nuestro alcance; la banca está teniendo todo el retorno esperado; el precio de la energía cada día será más y más bajo; y los autoconsumos fotovoltaicos son una gran oportunidad para empresas y familias. Nos consta que el Gobierno es sensible a esta cuestión y se ha comprometido con no dejar a nadie atrás en este proceso de transición ecológica, por lo que es comprensible que a los que fuimos promotores del cambio de paradigma tecnológico se nos tenga en consideración, en consonancia con el compromiso recogido en el programa de Gobierno PSOE-UP. 62.000 familias confían en alcanzar un leve alivio a media vida de lucha, porque están cargadas de razón.