Samsung conquista el salón con su experiencia visual para gourmets

El fabricante de televisores, líder del mercado durante 15 años, eleva el listón tecnológico con su serie Neo Qled, dotado con puntos lumínicos 40 veces más pequeños,
potentes y precisos que los diodos de led convencionales

Los buenos televisores han salido reforzados durante la pandemia. Aquellos meses entre cuatro paredes permitieron a millones de familias valorar la calidad de esa otra ventana al mundo, cuando todo lo que acontecía en el exterior llegaba a los hogares a través de las pantallas y los balcones. Pasado todo aquello, y sin aparentes visos de repetición gracias a la vacunación masiva, los televisores se han consolidado como los indiscutibles reyes del salón. Asumida esta nueva realidad, hasta parece razonable invertir en este viejo compañero de ocio a cambio de mayores prestaciones. La industria de los televisores está acostumbrada a reinventarse año tras año con los mismos ingredientes de toda la vida: imagen, sonido y diseño. A grandes rasgos no hay más elementos para inventar, salvo en el caso de las compañías comprometidas con la innovación. Solo éstas firmas encuentran argumentos para acercar el futuro al presente. Samsung, en calidad del líder destacado del negocio por 15 años consecutivos, asume su papel tractor con la convicción de que no solo existe margen de mejora sobre los tres pilares básicos de la tecnología, sino también en el resto del ecosistema.

En el análisis de las piruetas técnicas de las nuevas series Neo Qled conviene detenerse en el virtuosismo del denominado Quantum Mini LED. Pero antes de profundizar en la materia hay que retroceder un paso atrás para recordar las propiedades de la tecnología Quantum Dot Led. En pocas palabras, este sistema marcó distancias con sus rivales LCD y OLED al dotar de independencia orgánica a cada píxel de forma individual. Esta audacia confiere una mayor precisión, resolución y eficiencia en la transmisión de la información de cada punto de luz, con colores puros específicos. En las versiones de 2021, los ingenieros han ido un poco más lejos con la tecnología Quantum al reducir el tamaño de los leds, en una proporción cuarenta veces más pequeña que el led convencional. De esa forma, con la ayuda de múltiples microcapas sobre cada punto de luz, se logra aumentar la información gráfica de cada nano milímetro cuadrado de pantalla. Ese tipo de magia requiere un procesador de imagen especialmente potente, como es el caso del Neo Quantum Processor, que por primera vez imita el funcionamiento de las redes neuronales artificiales, ya probadas por los referentes de la industria, entre ellos Intel y Nvidia. El mérito de este motor de inteligencia reside en la capacidad para procesar la información de cada mini diodo y, al mismo tiempo, aprender sobre la marcha cómo proporcionar mayores niveles de contraste, sin rastro de los indeseables halos de las luces de iluminación trasera de los LCD Led. Nada que ver en el caso de los nuevos Samsung. A modo de ejemplo, el negro o rojo profundo de un diodo no ‘salpica’ nunca al vecino. El mismo procesador hermanado con la Inteligencia Artificial presume de adaptar cualquier fuente de imagen a la calidad 4K y 8K aunque la calidad de origen sea distinta. Ese proceso de reescalado continuo e instantáneo requiere una potencia de proceso de datos descomunal, algo que por ahora solo está al alcance de este tipo de televisores.

Pero hay mucho más que celebrar de los Neo Quantum, como es la intensidad lumínica de cada punto de la pantalla, ahora de 12 bits, idóneo para que la experiencia HDR sea realmente plena, con zonas milimétricas oscuras ciertamente profundas y áreas brillantes extraordinariamente deslumbrantes. Esa forma de domesticar la luz es lo que posiblemente distingue a los Neo Quantum de otras tecnologías del resto de los televisores premium del mercado.

El sonido de los nuevos televisores Samsung ha dado un nuevo salto de calidad sin necesidad de las siempre recomendables barras de sonido adicionales. En concreto, el televisor distribuye 5.1 canales de sonido a lo largo de todo el perímetro de la pantalla. Ese ‘Majestic Sound’ incrementa la potencia del audio y ofrece una experiencia acústica dinámica, capaz de responder al movimiento de los objetos sobre el panel. Es decir, si en una película se produce una explosión de un automóvil situado en la parte izquierda de la pantalla, es en ésa precisa zona donde también se incrementa sensiblemente el sonido.

Todo lo anterior son pequeños detalles que el cerebro del espectador percibe para conferir mayor realismo a cada escena gracias a la tecnología OTS Pro de Samsung, que también ha venido para quedarse. Lo mismo sucede con la función SpaceFit Sound, una herramienta capaz de ponderar el tamaño y condiciones acústicas del salón o la habitación para acomodar automáticamente el sonido a esa estancia. Quien todavía piense en los televisores como la caja tonta del siglo pasado encuentra nuevos argumentos para frotarse los ojos y desatascarse los oídos.

A simple vista, el diseño de un televisor ofrece escasas posibilidades para la creatividad en una pantalla plana -o curva- que puede ser más o menos grande, con el marco estrictamente indispensable y el menor grosor sostenible. Sin embargo, los responsables de este negociado se afanan en encontrar nuevos escenarios para el lucimiento. A la ya familiar eliminación del cableado básico de otros modelos Samsung, añade la patente Slim One Connect Integrable, que escamotea los cables y fibra óptica en un habitáculo especial en la parte trasera de la pantalla, allá donde nadie mira.

Samsung también ha respondido al reto ecológico con tres programas de sostenibilidad alineados con sus televisores. Por un lado, ha reducido el consumo eléctrico de sus equipos, muy agradecido cuando las tarifas de la luz andan disparadas, lo que también acarrea una menor huella de carbono y una mejora de la eficiencia energética en sintonía con su programa corporativo Going Green. Los embalajes también han pasado por el rincón de pensar para rebajar peso, con un diseño reutilizable y sostenible. De esta forma, Samsung estima que reaprovechará 200.000 toneladas de cartón cada año. También ha limitado a la mínima expresión la impresión en ese packaging, con la consiguiente eliminación de tintas a base de aceite, y una vez convencidos de que no hace falta lucir colores en unas cajas llamadas a viajar al contenedor de papel. Al mismo tiempo, la empresa incorpora un mando a distancia solar que puede recargarse mediante la iluminación interior o exterior, o mediante la conexión de un puerto USB. Ese pequeño-gran gesto evita residuos de casi un centenar de millones de baterías de tipo AA, a la vez que incorpora el plástico de botellas reciclables para confeccionar casi la cuarta parte del armazón del mando a distancia.

La inclusión de todos los colectivos es otro nuevo punto a favor de la compañía con nuevas funciones de accesibilidad en los Qled y Neo Qled de 2021, ayudados con la inteligencia artificial. Estos algoritmos hacen la vida más fácil de las personas con problemas de audición o visión, ya sea total o parcial, con las patentes Caption Moving (movimiento de subtítulos), Sign Language zoom (zoom para lengua de signos) y Multi-output Audio (audio de múltiples salidas). Con vistas al próximo año, los ingenieros de Samsung confían en lanzar la guía de voz para que los ciegos puedan disfrutar de la experiencia televisiva con la mayor fidelidad posible.

La smart TV QN90A Neo QLED 4K de 50 pulgadas está disponible desde 1.399 euros y la Smart TV QN900A Neo QLED 8K de 85 pulgadas cuesta desde 8.749 euros.