Los tres errores más comunes sobre la nube pública

Los servicios nube o cloud son cada vez más populares en los entornos empresariales gracias a sus beneficios que han sido ampliamente demostrados durante la crisis sanitaria del Covid-19. Entre los más mencionados por los CIO están: aportan mayor escalabilidad de los recursos tecnológicos, permite de forma sencilla y rápida el acceso móvil a todos los datos y recursos; y mejoran considerablemente el rendimiento y la flexibilidad de la infraestructura tecnológica de la compañía. Al mismo tiempo, este tipo de nube genera menores costes relativos a la infraestructura, así como también reduce el trabajo de administración y de mantenimiento. Pero, ¿qué hay detrás de estas supuestas ventajas? ¿Ofrecen los sistemas de cloud público los beneficios que realmente esperan los CIO?

A continuación, detallamos las tres ideas erróneas más extendidas sobre los sistemas de cloud público. En primer lugar, estos sistemas siempre son la opción más económica. Los sistemas de cloud público son una solución rentable para la infraestructura tecnológica, pero esto solo es cierto en determinadas circunstancias. Por ejemplo, los hiperescalers como Amazon, Microsoft o Google anuncian que los usuarios solo tienen que pagar por lo que realmente están usando en cada momento, es el conocido como Pay as you go. Este modelo de pago es muy atractivo para los sistemas de capacitación, por ejemplo, o para ampliaciones de capacidad que sólo se necesitan a corto plazo.

Sin embargo, en el caso de las aplicaciones de SAP que se utilizan las 24 horas del día y los 7 días de la semana, la situación es bastante diferente. En este caso, el cloud público puede dar lugar rápidamente a un aumento de los costes. Después de todo, nadie pensaría en reservar un taxi para utilizarlo permanentemente. Solo tiene sentido para viajes cortos. Para cargas de trabajo 24/7, los llamados "recursos reservados" son, por lo tanto, la solución más rentable. Por lo tanto, un cálculo transparente e individual es esencial para determinar cuál es realmente la solución cloud más rentable según la carga de trabajo requerida. Esto siempre debe calcularse en base al tiempo de funcionamiento previsto, tipo de aplicación, acceso a datos, etc. Una combinación de diferentes soluciones de cloud, es decir, un multicloud, puede resultar la mejor solución y es aquí donde las herramientas y metodologías de optimización de costes pueden sernos de gran utilidad.

En segundo lugar, la nube pública funciona por sí sola. Los sistemas de cloud público tienen un nivel de automatización muy alto gracias a que los hiperescalers han hecho un muy buen trabajo. Sin embargo, hay que considerar la complejidad de un centro de datos y que necesita potencia de computación, redes, cortafuegos, espacio de almacenamiento. Todos estos recursos se pueden compilar y configurar con solo unos pocos clics a través de la consola web de la nube en los sistemas de cloud público. También hay una serie de útiles servicios y microservicios adicionales que facilitan a los usuarios la creación de aplicaciones.

Sin embargo, el plug & play es un concepto inadecuado para las capacidades de estos sistemas, ya que cada uno de los componentes deben configurarse de forma correcta y con los parámetros adecuados. No basta con poder comunicarse con el data center a través de interfaces, también hay que saber cómo utilizarlo correctamente.

A pesar de toda la automatización, todavía se necesitan expertos con los conocimientos adecuados que entiendan cómo implementar y orquestar todo correctamente. Las plantillas de infraestructura estandarizadas pueden ayudar, pero incluso estas plantillas tienen que ser diseñadas en base a la experiencia de expertos que hayan desarrollado proyectos de diversa índole y complejidad para cubrir un amplio espectro de necesidades que puedan surgir según la empresa que solicite el servicio y así disponer de la arquitectura más adecuada para sus necesidades.

En tercer lugar, el cloud público es fácilmente accesible a través de Internet sí, la consola de gestión de los sistemas de cloud público y la API son fáciles de manejar a través de Internet. Esto significa que muchas funciones pueden administrarse a través de una conexión normal a Internet. Pero no se puede simplemente acceder a la nube pública desde la red corporativa porque una nube pública es en realidad como un centro de datos en sí misma.

Además, los servicios del cloud público deben estar conectados a la red corporativa para poder integrarse sin problemas en las aplicaciones de negocio de la compañía. La mayoría de las redes empresariales solo abren los puertos http y https, y el tráfico de datos restante se bloquea y no se permite salir de la red. Por lo tanto, para acceder a los servicios alojados en un cloud público debe establecerse una conexión de red de confianza, que puede ser una VPN de Internet u otra conexión de red dedicada.

Lamentablemente, no existe una solución lista para integrar el cloud público en la red de empresa, lo que obliga a que cada usuario tenga en cuenta dónde está el sistema de cloud público que quiere usar y cómo se integra de forma segura en la red. Esto también requiere experiencia, después de todo, un cloud público sólo es seguro si ha sido configurado de forma segura. De lo contrario, las brechas de seguridad no deseadas podrían abrir las puertas a los hackers.

En definitiva, la nube pública no debe abordarse con demasiada ingenuidad; tampoco es un éxito seguro. Si se presta atención a algunas peculiaridades y se establecen adecuadamente los parámetros para su configuración y despliegue con la ayuda de expertos, el cloud público -posiblemente en combinación con otros modelos de cloud- es una fuente de ventajas para el desarrollo sostenido y sostenible de cualquier negocio permitiendo además la incorporación de múltiples nuevas funcionalidades que aportan los hiperescalers con cierta facilidad.