Almacenamiento de datos y 5G: juntos para mejorar la seguridad al volante

Aunque la tecnología 5G está todavía en su etapa inicial, se prevé que representará el 20% de las conexiones mundiales para 2025. Al ofrecer velocidades de datos de hasta 10 Gbps -aproximadamente 100 veces más rápidas que la generación anterior- y una latencia tan baja como 1ms, las redes 5G no solo impactarán en lo que podemos hacer con nuestros dispositivos móviles personales, como teléfonos y tabletas, sino que también serán el trampolín para la próxima revolución en la industria del automóvil.

Las principales ventajas de las redes 5G son la alta velocidad y la baja latencia. Y gracias a ellas los consumidores van a poder cumplir sus principales objetivos de uso: navegar más rápido, utilizar mejores aplicaciones, ver vídeos sin problemas, etc. Por otro lado, la baja latencia y la alta velocidad también pueden permitir que los usuarios accedan simultáneamente a los datos en la nube e interactúen con ellos rápidamente. 5G exigirá a cada dispositivo un mejor rendimiento ya que deberá gestionar cada vez más cantidad de datos. Pero dichos rendimientos impulsarán más y mejores funcionalidades a una multitud de sectores como el de la automoción. Las aplicaciones de IA más avanzadas agregarán mayor complejidad en la gestión y será cada vez más importante considerar el almacenamiento en las primeras etapas de la fase de diseño para mejorar el rendimiento en el edge.

Debido al volumen de datos que circulará o fluirá a través de los vehículos, las redes 5G tendrán un impacto directo en la seguridad del sector, especialmente en tres áreas:

Mapas conectados de nueva generación. Los mapas actuales ya están actualizados con las condiciones de tráfico, pero evolucionarán para recibir y ofrecer mucha más información en tiempo real. A través de un mayor número de sensores y cámaras, los vehículos estarán constantemente vigilando la carretera y zonas colindantes. Cuando un vehículo localice nuevas carreteras, obras, un cambio en el número de carriles o la ubicación de un carril, enviará esa información a la nube, desde donde se compartirá con otros vehículos, peatones y otros actores en las carreteras.

Mejora de las comunicaciones. La comunicación V2X (Vehicle-to-Everything) es la tecnología que permite a los automóviles intercambiar datos con otras partes del sistema de tráfico, como los vehículos, la infraestructura y los peatones. La tecnología 5G permitirá a los automóviles utilizar la interfaz directa PC5 (en la que un dispositivo puede comunicarse con otro a través de un canal directo) así como la interfaz Uu, que utiliza torres de telefonía móvil para la red de acceso a la radio.

Las redes 5G tienen capacidad para comunicarse a una distancia de hasta 600m en la comunicación directa con PC5, y hasta 2km con Uu. Esto significa que V2X incorporará muchos más sensores móviles en el vehículo que proporcionarán una respuesta más rápida y a mayor distancia ante condiciones adversas o posibles riesgos que se avecinan como accidentes, cierres de carril, carreteras heladas o mojadas y escombros.

La interfaz de PC5 también permite que el vehículo se comunique con peatones y ciclistas a través de los teléfonos móviles y otros dispositivos, evitando así los accidentes que se producen debido a los puntos ciegos o a la entrada de peatones en la vía entre los coches. Tanto el vehículo como el peatón o ciclista serían notificados a tiempo para tomar las medidas adecuadas.

Actualizaciones de software automatizadas. Aunque ya existen actualizaciones de software por aire (OTA) para algunos vehículos, se convertirán en un estándar en el futuro. Los vehículos tendrán un mayor número y tipo de aplicaciones, así como de sensores y cámaras que dependerán de diferentes servicios interdependientes entre sí. Estas aplicaciones deberán ser mantenidas regularmente, y serán actualizadas vía 5G a través del módulo OTA del vehículo. Este tipo de actualizaciones será tan común y frecuente como las actualizaciones de los teléfonos inteligentes a las que estamos tan acostumbrados en la actualidad.

Los coches conectados están constantemente enviando y recibiendo diferentes tipos de datos y, como resultado, empiezan a parecerse más a pequeños centros de datos.

El almacenamiento de datos desempeña un papel fundamental en la gestión de los mapas, las claves de seguridad V2X, el software de aplicación, el registro de datos y las actualizaciones OTA. Los millones de códigos de software que ya existen en los vehículos están y seguirán estando almacenados en cada vehículo en celdas basadas en flash NAND que no requieren energía para retener los datos.

Además, garantizan que los datos se almacenen de forma segura y puedan moverse de manera óptima y fiable entre los diferentes sistemas de automóviles en todo momento, al tiempo que alivian los cuellos de botella en el rendimiento, proporcionan una mayor capacidad para manejar más datos a bordo y ofrecen una gran fiabilidad incluso cuando se someten a vibraciones o cambios de temperatura. Con el uso de la tecnología V2X se está dando un paso más hacia el futuro de los vehículos, donde el almacenamiento también será una pieza clave para las unidades en el borde de la carretera, los dispositivos inteligentes de la ciudad -como las señales de tráfico- y los centros de datos en el edge y nube que recogen y procesan este ecosistema de datos.

La tecnología 5G abre las puertas hacia una nueva era en la seguridad automotriz y la experiencia de conectividad de un vehículo estará determinada por su capacidad de mover datos tan rápido como su red 5G lo permita. Por lo tanto, la creación de una base sólida para la captura, conservación, acceso y transformación de los datos será fundamental para que los conductores y los pasajeros estén más seguros en la carretera.