El año más atípico de la historia termina con la Navidad de las limitaciones

Pese a estar en plena segunda ola de la pandemia, poco tiempo le ha faltado a mucha gente para tomar las calles iluminadas con las luces de Navidad y pasear entre las tiendas. Hace escasos días trascendió una imagen de una calle de Madrid que bien podía pasar por antigua, ya que un mar de cabezas inundaba todo el ancho de la misma. Las mascarillas, y que la imagen fuera noticia, indican que, efectivamente, era de este año. Obviamente, esta foto podrá tomarse en otras ciudades españolas, incluida Barcelona en los próximos días. El levantamiento de las restricciones gracias a la mejora de los indicadores sanitarios y la llegada de la campaña de Navidad, con las tradicionales compras serán el detonante. De nuevo, la responsabilidad colectiva deberá primar sobre todo lo demás y será trabajo de cada individuo respetar todas las recomendaciones, porque sin el esfuerzo de todos, la curva de contagios ahora doblegada volverá a girar y a ascender, culminando la Navidad en un nuevo período de restricciones. Habrá que ser precavidos.

Si bien es cierto que las nuevas restricciones, que mandan limitación de asistencia a las comidas familiares, pueden cuestionarse porque rozan la línea roja de la limitación de derechos y libertades, está en la responsabilidad de cada uno protegerse y proteger a los suyos. Porque no seguir las recomendaciones no es solo sinónimo de confinamiento, noches de película y manta y restaurantes cerrados -que ya es mucho- sino también y demasiadas veces, sinónimo de dolor. Debemos tratar esta Navidad como otra época atípica de este doloroso año que nos ha tocado sufrir, por nosotros mismos, por los nuestros y por la sociedad en general, incluidos los pequeños negocios que dan vida a los barrios, pendientes de un hilo por la pandemia.

Cabe esperanzarnos en que pronto podrían empezar los programas de vacunación gracias a los avances científicos de AstraZeneca, Moderna y Pfeizer, que se han erigido como la luz al final de este largo túnel. Se empezará por los grupos de riesgo y poco a poco se irá vacunando a toda la población hasta conseguir la tan ansiada inmunidad de rebaño para superar la pandemia de una vez por todas. Pronto llegará la esperada normalidad, con cines y teatros a rebosar, estadios llenos y comidas familiares. Aun así, los expertos quieren suavizar la expectativa generada por las vacunas y por el excesivamente optimista mensaje de los políticos. Varios expertos del sector de la salud recuerdan que la vacunación será un proceso largo en el que, mientras dure, se deberán mantener las recomendaciones que han imperado desde hace meses, a saber: la mascarilla, la distancia social y el teletrabajo. No obstante, sí permitirá abrir aún más la actividad y la economía, permitiendo un proceso de mejora económico que precederá a la recuperación, que todavía no se sabe en forma de qué ‘letra’ será. El fin de la pandemia está cada día más cerca. Ahora, más que nunca, toca pensar en los demás.