Estrategias para que el ‘M&A’ español
siga destacando en el panorama internacional

Debido al elevado número de operaciones ejecutadas a nivel mundial, el 2022 aún podría terminar como uno de los mejores años para el sector de las fusiones y adquisiciones (M&A) de los últimos tiempos. En este sentido, cabe mencionar a las firmas de private equity, que continúan siendo un catalizador para el crecimiento de las compañías y han estado presentes en un tercio de las operaciones de M&A europeas cerradas durante el segundo trimestre del ejercicio, tal y como señalan desde PitchBook.

La abundancia del “dry powder” -masa monetaria acumulada por los fondos de private equity disponible para invertir- está contribuyendo a mantener la actividad de las operaciones de M&A. Sin embargo, existen una serie de riesgos a corto plazo que podrían frenar este auge y provocar un cambio de paradigma en la segunda mitad del año:

- Tipos de interés: La subida de los tipos de interés se traduce en un aumento de los costes de financiación de las operaciones.

- Pandemia: Las restricciones sanitarias, aún presentes en determinadas zonas del mundo, añaden incertidumbre al sector.

- Inflación: El aumento de los precios en toda la cadena de valor, exacerbada entre otros factores por la guerra de Ucrania, está ejerciendo una mayor presión sobre los márgenes de las empresas, que se ven obligadas a pagar más por el transporte de mercancías, la energía, las materias primas y la mano de obra.

- Escasez: La dificultad a la hora de adquirir determinados materiales afecta a la capacidad de las empresas para predecir costes y entregar productos.

A pesar de que la actividad del M&A continúa cerca de los máximos históricos -con un valor total de 38.700 millones de euros en las operaciones anunciadas en España durante el primer semestre-, estos retos arrojan incertidumbre sobre el crecimiento del sector. El Harvard Law School Forum on Corporate Governance ya revela datos en este sentido a nivel mundial, con un descenso del 20% en el valor de las operaciones del primer semestre del año respecto al mismo periodo de 2021 y una previsión de que esta caída continue a finales de año.

En el caso de España, se han anunciado 382 operaciones durante el primer semestre del año, de las cuales 161 han estado respaldadas por fondos de private equity. De esta manera, son varias las firmas internacionales que han liderado las operaciones de M&A españolas en este periodo, entre las que destacan Carlyle y Antin Infrastructure (con las ventas de Cupa Group y Lyntia Networks, respectivamente) y CapVest y KKR (con las adquisiciones de Natra e IVI, respectivamente).

El interés por las operaciones en España continuará, pero es previsible que las interrupciones en las cadenas de suministro y las subidas en el precio de la energía afecten negativamente a la actividad de M&A. Por estos motivos, así como por la demanda contenida durante las primeras fases de la pandemia, las valoraciones de las operaciones se mantienen elevadas, lo que da lugar a una gran diferencia entre las expectativas de vendedores y compradores. Estas valoraciones seguirán en múltiplos altos -de hasta dos dígitos- hasta que los precios se ajusten a las condiciones económicas actuales, sobre todo en el caso de activos de sectores de alto crecimiento como el tecnológico o biosanitario.

En consecuencia, la falta de liquidez, el aumento de los costes de financiación y las expectativas de valoración podrían provocar una caída en las operaciones de M&A en España durante el segundo semestre de 2022. Así, para evitar que nuestro país caiga en las previsiones mencionadas de Harvard Law School, se deberían aprovechar las oportunidades que presentan aquellos sectores menos expuestos al ciclo económico o anticíclicos.

Adicionalmente, los sectores más estratégicos -como el sanitario, el farmacéutico, el tecnológico o el educativo- debería estar en el radar de todos los agentes interesados en operaciones de M&A. De la misma forma, los sectores críticos para la economía, como la energía o las infraestructuras, deberían seguir protagonizando muchas de las operaciones relevantes, especialmente en forma de joint ventures.

Por otro lado, el ya mencionado dry powder seguirá motivando a los inversores a exigir rentabilidades y a poner su dinero en funcionamiento, especialmente teniendo en cuenta la falta de alternativas en el mercado debido a la inflación y la volatilidad. Además, las empresas familiares seguirán acudiendo a las firmas de private equity para acelerar su crecimiento y es de esperar que las grandes empresas comiencen a plantear desinversiones, absorciones o escisiones. Finalmente, cabe destacar la Ley concursal aprobada recientemente por el Gobierno de España y que fomentará las estrategias de préstamo con opción a compra.

En definitiva, aunque el entorno de las fusiones y adquisiciones en España haya dejado una buena trayectoria durante los últimos años, en este momento se encuentra en una situación de incertidumbre, al igual que el resto de los países de nuestro entorno. Solo si se aprovechan las oportunidades adecuadas en cuanto a sectores, fases del crecimiento empresarial y alianzas con firmas de private equity, España podrá seguir aspirando al liderazgo en la actividad de fusiones y adquisiciones.