Los ESG o la sostenibilidad como condicionante de la gobernanza

Constituye un hecho plenamente constatable, que hoy en día los inversores reconocen y otorgan una mayor importancia a los factores llamados “ESG”, es decir, a aquellos que tienen un especial impacto en los ámbitos de carácter medio ambiental, social y de gobierno corporativo, precisamente a la hora de valorar el mérito y las perspectivas económicas y de desarrollo de las empresas. El concepto de inversión sostenible, es aquel que hace referencia a una filosofía de inversión ética, llegó para quedarse a finales de los años 60, siendo obviamente objeto de un progreso meteórico, hasta tal punto, que, en la actualidad, es vital para los beneficios de cualquier compañía cumplir con una serie de parámetros sostenibles a la hora de invertir. Y estos son los llamados “criterios ESG”, que abarcan los siguientes aspectos o pilares que deben ser tenidos en consideración, y que son los que se indican a continuación:

a). El factor ambiental (E), para tomar decisiones en función de cómo afectan las actividades de las empresas en el medio ambiente y que se concreta en el cambio climático, en la necesidad de preservar el capital natural, en el control de la contaminación y en el aprovechamiento de los residuos, y, asimismo, en saber aprovechar las oportunidades ambientales (tecnológicas, urbanísticas, renovables, etc.); y, finalmente, en el fomento de los incentivos fiscales que favorezca este clima de actuación.

b). El factor social (S), para tener en cuenta la repercusión que tienen en la comunidad las actividades desempeñadas por la compañía, por ejemplo, en términos de la diversidad y de inclusión, los derechos humanos, o los cuidados de tipo sanitarios y de la salud en general, pero entre los que también tienen cabida dentro del capital humano, la atracción, la retención y el desarrollo del talento, la llamada “equidad salarial” o aspectos vinculados a la seguridad en todas sus manifestaciones. Dentro de este factor social podemos hablar de la responsabilidad acerca de los productos, haciendo referencia con ello a aspectos tan importantes como la información que sobre los mismos se proporciona al consumidor o el etiquetado de los mismos. Del mismo modo la seguridad de los productos y la preservación y el mantenimiento de su calidad también son aspectos fundamentales para destacar. La seguridad y la privacidad en la protección de datos personales, manteniendo la confianza que han depositados los consumidores en los responsables de tratamiento. Del mismo modo, en este factor social es trascendente destacar todos los aspectos que atañen a la inversión responsable en todas sus manifestaciones, pero también a la satisfacción de los clientes. En la inversión a llevar a cabo en este ámbito social debe hacerse expresa mención a la responsabilidad en la cadena de suministro, prestando una especial atención a los estándares laborales que concurren en las cadenas de suministro, a las controversias que se producen en dichas cadenas, o en la responsabilidad que se adquiere con relación a todos los proveedores. El factor social al que se viene haciendo referencia, determina la existencia de importantes oportunidades sociales, entre las que se debe destacar la contribución que se produce a las diferentes comunidades humanas, al fomento del consumo responsable, a la sensibilización y el activismo social en todas sus formas, y finalmente, es relevante hacer alusión a aquellas que llevan consigo un notable impacto de carácter social.

c). Y, por último, el factor de gobierno (G), que estudia el impacto que tienen los propios accionistas y la administración, y se basa en cuestiones tales como: la estructura de los consejos de administración, los derechos de los accionistas o en la transparencia, entre otros factores de influencia. Este pilar de gobernanza afecta a muchas facetas del gobierno corporativo en general. Y así se pueden mencionar aspectos tan importantes como la diversidad en la composición de los consejos de administración, las remuneraciones en las empresas, la propiedad de las mismas, la transparencia en su funcionamiento, la independencia de los órganos de administración y dirección de las mismas, y sus competencias en el ámbito de influencia de los factores ESG. Los condicionamientos en materia de gobernanza tienen su impacto también en las exigencias vinculadas a los comportamientos corporativos de todas las entidades, donde deben ser abordadas cuestiones atinentes a la ética en los negocios, a aquellas prácticas que pueden ser consideradas como anticompetitivas, a la corrupción en todas sus manifestaciones, y a la prevención del blanqueo de capitales. Estos comportamientos inciden en otros aspectos que deben ser tenidos en consideración, como la inestabilidad del sistema financiero, la transparencia fiscal, o todo lo relativo al Compliance o cumplimiento normativo.

Los riesgos de ignorar las cuestiones de ESG repercuten de manera negativa en el ámbito de actuación de las empresas, y en su consideración pública o reputación. Entre estas consecuencias, pueden determinarse las que se citan seguidamente y que son: a). Los altos costos de capital, dado que los informes y la planificación deficientes pueden hacer que sea cada vez más costoso acceder a préstamos de dinero. b). La pérdida de reputación, ya que los resultados deficientes de ESG se pueden percibir como una señal de mala gestión. c). la pérdida de inversores, ya que los fondos de inversión buscan cada vez más fondos alineados con los ESG y estrategias empresariales. d). los impactos en la fijación de precios, ya que el costo de un mayor capital y un seguro más alto se transfiere a los compradores. e). La falta de confianza del comprador, especialmente entre los que son cada vez más influyentes Mercado de la generación Z. f) La escasez de talentos, ya que los mejores empleados buscan empleadores que se alinean con sus valores personales. g). Las llamadas “violaciones de conformidad”, ya que los gobiernos y las jurisdicciones introducen nuevas regulaciones o actualizan las existentes. Consecuentemente con todo ello, los operadores jurídicos y económicos (reguladores, los inversores institucionales, la sociedad en general, etc.), a los que hay que adicionar los nuevos criterios empresariales que están calando en el seno de las empresa, llevan consigo un decisivo impulso a la gobernanza y al gobierno corporativo, donde los consejos de administrativos y sus directivos, deben asumir nuevos compromisos y responsabilidades acordes con los tiempos que nos ha tocado vivir, desterrando aquellas viejas prácticas que contradigan este impulso y evolución vinculada al desarrollo de las empresa, pero sobre todo desde la impronta de la sostenibilidad. Por ello puede afirmarse que el dinero gastado en protección ambiental, como aire limpio, biodiversidad y economía azul sostenible, no es sólo un coste.