Hora de reinventarse... de nuevo

En septiembre hemos cumplido seis meses desde que se decretó un Estado de Alarma que nos obligó a confinarnos y que paró la economía a nivel mundial, debido a la pandemia del coronavirus. Medio año parece poco tiempo para analizar nada con perspectiva, y especialmente cuando han pasado tal cantidad de cosas y a tal velocidad que hemos tenido que aprender a sobrevivir improvisando. Sin embargo, hemos aprendido algunas lecciones rápidas.

En el caso de Andalucía, ha sido una de las regiones menos castigada por la crisis sanitaria y, sin embargo, como se temía, ha sido una de las más afectadas por la crisis económica. Excepto la industria agroalimentaria, que ha dado un ejemplo de superación en estos meses, Andalucía es una región de servicios que apenas produce nada. Por eso, su dependencia del turismo, la hostelería o el comercio la hace tan vulnerable a cualquier turbulencia.

Lo ocurrido este verano con el sector turístico es un auténtico drama, que pone de nuevo sobre la mesa el debate sobre el modelo productivo andaluz, demasiado pendiente del monocultivo de sol y playa y de atraer a unos visitantes fascinados por el clima, la historia, la cultura y la forma de vida de una de las regiones más fascinantes de Europa.

En los últimos años, el crecimiento del sector turístico parecía no tener techo. En 2019, la región recibió más de 32 millones de visitantes, el 40% de ellos provenientes del extranjero, que dejaron en Andalucía ingresos por valor de casi 22.000 millones de euros. Por ello, la falta de esos visitantes ha supuesto un mazazo para muchos subsectores que dependían directa o indirectamente de la industria turística.

Si las previsiones de las autoridades sanitarias se cumplen, en un par de años se habrá llevado a cabo una vacunación masiva en la mayoría de los países de nuestro entorno -principales emisores de turistas- y volveremos a crecer con fuerza. Pero hasta entonces hay dos importantes tareas que debemos afrontar como sociedad: por un lado, ayudar a muchas de esas empresas estratégicas a aguantar esta travesía del desierto y, por otro lado, decirle la verdad otras muchas: “es hora de reinventarse... de nuevo”.

La UE va a ayudar a España con fondos muy importantes para dedicar a proyectos de digitalización y modernización de nuestra economía que no podemos desaprovechar perdidos en batallas absurdas en las que nos quieren embarcar buena parte de nuestros políticos. Hace falta un debate sereno y una apuesta decidida por la Andalucía emprendedora que ha demostrado que funciona y que sabe hacer bien las cosas cuando la dejan y cuando la Administración pública se convierte en una aliada en lugar de ser un freno para la inversión. Ojalá este sea el año de la vacuna frente a los errores del pasado y Andalucía se levante de nuevo.