Coca-Cola pone en marcha el ERE para cerrar su planta de Málaga

La multinacional ha anunciado el cese de su planta embotelladora de la Costa del Sol tras 60 años de historia, para concentrar toda la actividad en Sevilla. CCOO denuncia que la operación afecta a más 70 trabajadores fijos y a unos 100 empleados temporales

La industria malagueña ha sufrido este mes un importante varapalo, una de sus fábricas más emblemáticas, la planta embotelladora de Coca-Cola, echa el cierre tras 60 años de historia y deja en el aire el futuro de más de 70 empleados fijos y cerca de 100 temporales, para los que ya se negocia un ERE.

En noviembre de 1960 el gigante de los refrescos desembarcaba en la capital de la Costa del Sol abriendo una pequeña planta para embotellar y comercializar sus productos en la provincia. La zona industrial malagueña daba la bienvenida a la multinacional que llegaba para crear empleo y riqueza.

Ahora 60 años después, con una plantilla de trabajadores que en muchos casos lleva media vida en la empresa, decide apostar por la concentración, cerrar la sede y aglutinar toda su actividad en Sevilla, donde se trasladará la producción de Málaga.

A principios de octubre, apenas un mes antes de la culminación del 60 aniversario, Coca-Cola European Partners (CCEP), embotelladora de la marca estadounidense, convocaba al comité de empresa de la planta embotelladora de Málaga, perteneciente a la sociedad Rendelsur, para anunciarle su decisión de cerrar la factoría en la ciudad.

“En el entorno actual tenemos que asegurar que contamos con fábricas innovadoras tecnológicamente, más grandes, que sean capaces de producir todo el portafolio de productos, tengan mayor flexibilidad y aprovechen las economías de escala”, señalaban desde la compañía.

La empresa expresaba su compromiso de “buscar todas las opciones posibles” para mantener el nivel de empleo en Andalucía y asegurar el mantenimiento de su capacidad industrial en la comunidad, en un centro “puntero” como el de La Rinconada (Sevilla), que es la planta más grande en toda Europa.

Esta planta cuenta con capacidad para producir el 25% del total del volumen vendido en el mercado español a través de sus 11 líneas, que sirven la totalidad del portafolio, además de un almacén robotizado con capacidad para 100.000 palés. En 2019, la producción de la planta de Sevilla alcanzó los 130 millones de cajas, mientras que la de Málaga produjo en el mismo periodo 20 millones de cajas en dos únicas líneas -vidrio retornable y BIB-

La compañía ha nombrado una Comisión Negociadora para acordar con el Comité de Empresa las condiciones del ERE que afecta al total de los 77 empleados fijos de la planta, pero deja fuera a los 100 trabajadores temporales con los que se refuerza la plantilla en la temporada alta de verano.

El anuncio del cierre cayó como un jarro de agua fría en la ciudad y ha desatado una ola de reacciones en el mundo empresarial y en la política. “Supone un golpe brutal a la industria malagueña, se cae una bandera del empleo de calidad en la provincia y creemos que no era el momento ni son las situaciones adecuadas para que la multinacional adopte este tipo de operaciones. Sin industria no habrá futuro, si la poca industria que tiene Málaga desaparece llevamos un camino muy malo, así que pedimos a las administraciones que se pongan del lado de los trabajadores”, comentaba Andrés González Secretario de Industria de CCOO Málaga.