McDonald’s y Burger King se enzarzan en la guerra del pollo

Los dos gigantes de la hamburguesa y otras cadenas de restauración están apostando por el pollo como gran opción dentro del mercado de la comida rápida en Estados Unidos

En poco menos de un mes, Taco Bell, Burger King y McDonald’s han estrenado nuevas variantes de un viejo favorito en sus menús a este lado del Atlántico. Y no, no estamos hablando de hamburguesas o tacos, sino de sándwiches de pollo. Estos se suman así a la retahíla de variantes ya incorporadas por KFC, Shake Shack e incluso Boston Market en lo que se perfila como una lista cada vez mayor de opciones de comida rápida con el pollo como único protagonista.

“El pollo ha sido identificado como una oportunidad de crecimiento en toda la industria, casi duplicando el tamaño de la carne de vacuno a nivel mundial y creciendo a un ritmo más rápido”, señala la analista de Credit Suisse, Lauren Silberman. “Esperamos que la competencia se caliente en 2021”, añade.

En estos menesteres, McDonald’s sacó la artillería pesada en febrero lanzando tres nuevos sándwiches y rebajando al máximo el precio frente a sus principales rivales. De esta forma, la compañía enmienda sus errores del pasado, como ocurrió en 2015, cuando optó por lanzar un producto similar, pero a un coste premium.

Es por ello que sus nuevas opciones cuestan entre 3,49 y 3,69 dólares en comparación con el sándwich de 3,75 dólares de Chick-fil-A o la versión de 3,99 dólares de Popeyes. Durante su fase de prueba se estima que McDonald’s ha llegado a vender una media de 125 a 150 sándwiches de pollo crujiente al día. Si la compañía es capaz de mantener el extremo superior de dicho rango a nivel nacional, el sándwich podría elevar las ventas comparables en sus establecimientos en un 4%.

En los últimos años, la cadena privada Chick-fil-A se ha erigido como un competidor sin precedentes, superando vertiginosamente a muchas veteranas y convirtiéndose en la tercera más grande de Estados Unidos por ventas, sólo por detrás de Starbucks y McDonald’s. Su menú, centrado en el pollo, ha atraído a nuevos consumidores al expandirse más allá de su base sureña y aumentar la competencia con otras grandes cadenas de fast food.

No obstante, Popeyes, cadena que forma parte Restaurant Brands International, también matriz de Burger King, plantó cara en 2019 a Chick-fil-A con un sándwich que pronto se convirtió en un éxito, especialmente por las virales comparaciones en redes sociales, llegando a impulsar un crecimiento de doble dígito en las ventas en sus restaurantes y añadiendo unos 400.000 dólares en ventas anuales por cada local.

Hablando de Burger King, la compañía tiene previsto jubilar este año a su tradicional sándwich de pollo crujiente y lo ha sustituido por una nueva versión empanada a mano. El nuevo bocadillo, con dos versiones distintas, cuesta unos 4 dólares y estará disponible en sus 7.000 restaurantes estadounidenses a finales de este año.

La cadena vende una media de entre 60 y 75 sándwiches de pollo al día por lo que el nuevo sándwich podría aumentar sus ventas en las mismas tiendas hasta un 4% si vende 75 sándwiches por restaurante cuando se lance a nivel nacional.

Por último, Taco Bell ha dado un paso más allá con su nuevo Taco Sándwich de Pollo Crujiente que, de momento, sólo se sirve en sus restaurantes de Nashville (Tennessee) y Charlotte (Carolina del Norte) desde el 11 de marzo por 2,49 dólares. Si la aceptación es buena, está previsto un lanzamiento a nivel nacional a finales de este año.