La aportación del supermercado ante los objetivos de la Ley de Cambio Climático

Los supermercados afrontan retos importantes con la aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica, una Ley paraguas que ayuda a la gobernanza de unas medidas muy importantes para evitar los impactos del Cambio Climático y facilita nuevas oportunidades para alcanzar una mejor utilización de las fuentes energéticas. Los supermercados están, sobre todo, implicados en el objetivo de “neutralidad climática” en 2050, un término que debemos interiorizar para darnos cuenta de la trascendencia de los “pequeños” actos como aportación a ese gran reto.

Dentro de la carrera hacia la neutralidad climática, tenemos metas necesarias a más corto plazo, pero muy importantes. La reducción del 39% de las emisiones difusas en 2030 con respecto a 1990 es la más ambiciosa que afronta nuestro sector. Un porcentaje que, en parte, ya se ha logrado con varias medidas puestas en marcha por el sector de la distribución alimentaria y que son el principio de una manera de trabajar que se quedará para siempre.

Incremento de la eficiencia energética

Entre las acciones que aportan a esta reducción de emisiones, se encuentran las relacionadas con la eficiencia energética, en mejora continua y evaluadas según lo recogido en el Real Decreto 56/2016, relativo a la eficiencia energética, donde se recogen las obligaciones en cuanto a auditorías energéticas, acreditación de proveedores de servicios y promoción de la eficiencia del suministro de energía. Los supermercados llevan un lustro aplicando esta normativa, lo que les permite medir su mejora en eficiencia energética y aportar esta información en su informe no financiero.

El sector transporte, por su parte, tendrá que reducir un 35% las emisiones GEI (Gases de Efecto Invernadero) en España y, por ello, la Ley aborda una serie de medidas relevantes en materia de movilidad sin emisiones, también recogidas más detenidamente en el PNIEC. La idea central de la Ley es que, tanto el parque de turismos como de vehículos comerciales ligeros -muy utilizados en nuestro sector-, estén libres de emisiones directas para el año 2050. Las empresas ya han comenzado el cambio, en parte hacia vehículos eléctricos o hacia vehículos con combustibles de transición, pero que aportan una gran mejora en reducción de emisiones. Además, si tenemos en cuenta el transporte pesado, también hay que resaltar cómo las empresas ya están dando grandes pasos hacia estos combustibles como, por ejemplo, gas natural licuado.

En cuanto a la edificación, las empresas tienen en cuenta las obligaciones en cuanto a los centros logísticos y puntos de venta en relación con los aparcamientos. En este sentido, los aparcamientos de los supermercados deberán analizar si son puntos de recarga y deberán tener un porcentaje de plazas destinadas a la recarga de vehículos, en gran parte ya presentes en estos equipamientos.

Las tiendas de proximidad y la reducción de la movilidad

Además, es preciso resaltar el artículo 12 de la Ley de Promoción de Movilidad Sin Emisiones, la gran herramienta para fomentar los planes de movilidad sostenible que, en aquellas ciudades de más de 50.000 habitantes, será una realidad a partir de 2023. Aquí se relaciona también la necesidad de una mejora de la calidad del aire con la reducción de las emisiones. Desde ASEDAS, ponemos al servicio de la sociedad la gran herramienta que suponen los supermercados de formato completo y que permiten a los ciudadanos ir andando a hacer una compra variada o reducir la utilización del vehículo privado.

En el estudio del Institut Cerdá, El Supermercado y proximidad comercial en la movilidad sostenible, se analiza cómo las tiendas de proximidad, ubicadas muy cerca de donde viven o trabajan las personas, se localizan preferentemente en zonas urbanas -entre el 96% y el 100% según superficie de sala de ventas- y permiten no fragmentar el territorio y no fomentar la dispersión urbana. Ésta localización y dimensión permite, además, una movilidad sostenible de los consumidores en su compra cotidiana. En el caso de los supermercados de ASEDAS, la proximidad posibilita que más del 89% de los consumidores acudan a nuestras tiendas andando. Esta cifra ha crecido un 8% en los últimos diez años y, en cuanto a los empleados, más del 70% utiliza el transporte público o la movilidad activa.

Además, gracias a las ubicaciones de los supermercados y a sus aparcamientos de rotación, estamos logrando que las distancias medias recorridas para venir a comprar se reduzcan significativamente en los últimos años. Estos desplazamientos más cortos se traducen en menos emisiones, menos ruido y menos atascos. La logística eficiente también es clave para el abastecimiento de los productos. Las cerca de 10.000 referencias que cubren las necesidades de los clientes en muchos supermercados llegan a las tiendas reduciendo al mínimo los trayectos desde el campo o las fábricas.

Por todo esto, preocupa que los municipios no tengan en cuenta la experiencia de todo el sector en cómo se realiza el abastecimiento de las ciudades. Ésta se apoya en camiones de más de 16 toneladas, que permiten una mayor eficiencia. El cambio hacia camiones de 10 toneladas estaría dejando atrás esta eficiencia y contaminando un 50% más, tal y como se explica en el estudio antes mencionado del Institut Cerdá.

En definitiva, las ciudades deben ser conscientes de que tienen un gran aliado en el supermercado en estas nuevas zonas de bajas emisiones. El supermercado de proximidad es un formato que les permite realizar su compra completa con rapidez y con seguridad. No nos tenemos que ir muy lejos para comprobar el papel jugado por estos puntos de venta durante los confinamientos de los años 2020 y 2021, cuando se ha contribuido a reducir desplazamientos durante la pandemia y a garantizar el abastecimiento de todo tipo de productos de primera necesidad. Ese mismo compromiso se mantendrá vigente en el tiempo también en materia medio ambiental.

En definitiva, las ciudades deben ser conscientes de que tienen un gran aliado en el supermercado en estas nuevas zonas de bajas emisiones. El supermercado de proximidad es un formato que les permite realizar su compra completa con rapidez y con seguridad. No nos tenemos que ir muy lejos para comprobar el papel jugado por estos puntos de venta durante los confinamientos de los años 2020 y 2021, cuando se ha contribuido a reducir desplazamientos durante la pandemia y a garantizar el abastecimiento de todo tipo de productos de primera necesidad. Ese mismo compromiso se mantendrá vigente en el tiempo también en materia medio ambiental.