La reconstrucción de España a través del sector alimentario

Desde que se decretó el estado de alarma y durante todos estos meses en los que nuestro país, y el resto del mundo, continúan inmersos en una crisis sin precedentes como consecuencia de la Covid-19, el sector alimentario español ha dado una respuesta ejemplar. Ha resuelto los desafíos a los que se ha enfrentado todo este tiempo, quedando patente su compromiso para con los consumidores y su papel en la economía española.

El sector alimentario, desde la producción hasta la comercialización y distribución, pasando por la industria, ha continuado con su actividad al 100%, manteniendo la producción para abastecer a la sociedad con alimentos seguros y de calidad en el territorio nacional y ha continuado, en la medida de lo posible, con la exportación a países terceros. Esto no ha compensado el cese de actividad de sectores tan importantes como la hostelería y restauración, pero al menos ha mantenido la actividad y el empleo de toda la cadena alimentaria.

El buen hacer del sector alimentario se ha visto reflejado en el refuerzo de las garantías de seguridad, tanto para los trabajadores como para los productos, ya que desde el primer momento se incorporaron los protocolos y medidas de protección frente a la Covid-19, complementando así los elevados estándares de seguridad alimentaria. Este compromiso de todo el sistema alimentario no es nuevo, viene de lejos, ya que durante la crisis de 2010 y en otras ocasiones de dificultad también se involucró en la recuperación del país, y gracias a ello consiguió mantener la actividad en territorios donde pocos sectores más pudieron hacerlo. Desde entonces, el sector alimentario ha contribuido a generar riqueza, cohesión territorial y empleo, evitando también el despoblamiento.

La contribución socioeconómica del sector alimentario viene siendo fundamental desde hace tiempo. En estos complicados momentos también pretende ser uno de los sectores que, aportando su granito de arena, pueda servir de ayuda para paliar los daños socioeconómicos causados por la Covid-19. En este sentido, las ayudas dirigidas a las empresas, dentro de los planes de recuperación de la Unión Europea, así como del Gobierno español, son una oportunidad que nos permitirán potenciar nuestras capacidades, al tiempo que contribuimos a la reconstrucción del país y favorecemos el desarrollo del sector alimentario en general y del cárnico en particular.

Por ello, desde la industria cárnica española, representada por la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), y conscientes de los retos y dificultades a los que nos enfrentamos, en la estrategia general de la asociación para responder a los retos que se plantean desde los distintos Ministerios para diseñar el Plan de Recuperación, hemos identificado en nuestros Grupos de Trabajo las posibilidades que ofrecen la digitalización y sostenibilidad, temas clave en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno. Esta labor que hemos realizado tiene el claro objetivo de ayudar y asesorar a las empresas cárnicas, para que, de la mano de la asociación, puedan optar a estas ayudas y contar con los apoyos necesarios para continuar trabajando en los proyectos que ya se han identificado en el seno de la organización. Estos proyectos e iniciativas han sido trasladados a nuestras empresas y se encuentran plasmados en un plan donde hemos volcado todos nuestros esfuerzos, y en el que se pueden observar las distintas materias, que presentamos a continuación, en las que es conveniente trabajar con el fin de contribuir a la recuperación socioeconómica de España.

La digitalización es fundamental para mejorar la competitividad de todas las empresas, y especialmente las del sector cárnico. Por ello, uno de los proyectos más interesantes que hemos identificado es la implantación del sistema Industria 4.0 en nuestro sector, lo cual nos permitirá promover la transformación digital, que nos ofrecerá nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia y productividad en los procesos productivos. Entre las distintas herramientas digitales, destacamos la oportunidad que presenta el Blockchain en toda la cadena cárnica como garantía de transparencia y trazabilidad. Una herramienta que ofrece ventajas para los consumidores, ya que permite garantizar la trazabilidad desde el origen y la naturaleza de los productos, procesamiento, envasado y etiquetado, transporte, plataforma logística y comercialización en punto de venta. Sin olvidar la confianza con proveedores y clientes y las posibilidades que ofrece para potenciar la imagen exterior de la carne y los productos cárnicos.

Queremos que la digitalización llegue a todas las empresas de nuestro sector, ya que gran parte de ellas se ubican en zonas rurales donde evitan el despoblamiento y contribuyen a generar empleo, riqueza y cohesión territorial. Por ello, buscamos desarrollar junto con nuestras empresas nuevos modelos de negocio ligados a la digitalización, que con proyectos tecnológicos nos permitan incrementar el valor de las producciones cárnicas también en estas zonas más despobladas. Por otro lado, la sostenibilidad, en sus diferentes enfoques y matices, ya sea medioambiental, social o económica, es parte importante de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de las empresas. Hemos trasladado a las empresas cárnicas la importancia de implantar estrategias de RSC y planes de ecodiseño en las pymes cárnicas, lo que permitirá mejorar la eficiencia del uso de los recursos naturales y reducir la huella ambiental. En línea con el compromiso medioambiental de la industria cárnica y consciente del impacto del cambio climático en nuestro planeta, el sector cárnico, que se esfuerza por lograr un modelo de transición ecológica global y una producción más sostenible, pretende avanzar hacia la neutralidad climática focalizando su actuación en la mejora de la eficiencia energética y en el empleo de energías renovables.

El sector cárnico, al igual que el conjunto del sector alimentario y las empresas que lo componen, vuelve a recalcar que su contribución socioeconómica es esencial para la reconstrucción del país. Un sector que ha sabido responder a las situaciones adversas y que quiere aportar su granito de arena para superar las consecuencias de esta crisis sanitaria mediante distintos proyectos que también favorezcan el desarrollo del conjunto del sector alimentario español.