Restaurantes seguros ante el virus para atraer clientes y vender más

La ‘startup’ Siltom Institute forma al personal de los locales de hostelería para evitar que los protocolos de seguridad se conviertan en un postureo y los clientes suban reseñas negativas a Ias redes sociales.

Los hosteleros están adaptando sus negocios para evitar la amenaza que supone la propagación del Covid-19, sin que ello vaya en detrimento de la comodidad de un cliente que necesitará sentirse seguro y con confianza en el momento de quitarse la mascarilla para disfrutar de su pedido. Esto implica la adaptación de los restaurantes a la nueva realidad observando distancias de seguridad de dos metros entre clientes desconocidos o de 1,5 metros si comparten mesa, la necesidad de usar mascarillas en aquellas situaciones en las que lo anterior no se pueda respetar, o que los locales dispongan de geles hidroalcohólicos para la higiene de manos. Además, se exige que las prendas de uso laboral exclusivo se laven a 60º, la utilización de desinfectantes alimentarios para los crudos, así como alcanzar temperaturas de pasteurización (73º) en la cocción de los alimentos.

Los restauradores también van a verse obligados a desinfectar frecuentemente todo objeto y superficie que vaya a ser utilizada en cada servicio, y a gestionar de forma eficiente tanto la recepción de las mercancías de los proveedores como su posterior almacenaje para no introducir contaminación exterior en la cocina. Por su parte, los clientes tendrán que acostumbrarse a llegar a los restaurantes y no encontrar mesas dispuestas hasta el mismo momento de sentarse. Tampoco va a ser posible compartir platos al centro, o pasar de una mesa a otro material de autoservicio como servilleteros, pajitas, palilleros, vinagreras o cestas de pan.

Por otro lado, el personal de los restaurantes, ya se trate de cocineros o camareros, deberá conocer y dominar la ejecución de los nuevos protocolos para protegerse a ellos mismos y a los clientes. Por este motivo, la startup Siltom Institute está formando gratuitamente hasta quince personas de cada restaurante en diez aspectos fundamentales: conocer cómo se propaga el virus; el distanciamiento personal; la manipulación de alimentos con total higiene y seguridad; comunicarse sin contacto físico; el lavado de manos; la vestimenta profesional; el uso de mascarillas y guantes; identificar o reaccionara ante síntomas o casos confirmados de Covid-19 entre empleados y clientes; desinfección de objetos y gestión de residuos biológicos.

La hostelería es muy consciente de que dar una imagen de establecimiento seguro es fundamental para atraer ventas. Y, como recuerdan en Siltom Institute, “saben que los clientes actúan como jefes exigentes que van a identificar fácilmente los errores que les generen desconfianza, y van a diferenciar el postureo de lo que anuncian cumplir”. En este sentido, la responsable de la gestión de procesos de negocio de Siltom Institute, Maribel Bainad, señala que “en esta carrera por ser el restaurante más seguro, tras una gran inversión por adaptar los espacios y comprar el material de protección necesario, hay que evitar que el personal sea el gran talón de Aquiles que incumpla los protocolos cuando el jefe no mira”. Para ello, añade Bainad, “es de vital importancia que conozcan al detalle las pautas de seguridad frente al Covid-19, lo que no se conseguirá mandando a los empleados un protocolo por email y pidiéndoles luego que dejen constancia de su firma con un acuse de lectura.

Lo que proponen en Siltom Institute para proteger a los 1,7 millones de personas que trabajan en hostelería y a un cliente que, antes de la pandemia, acudía a bares y restaurantes una media de 160 veces al año en su tiempo libre, es un aprendizaje desde el móvil con una metodología que combina la gamificación o enseñanza lúdica mediante juegos con técnicas neurodidácticas de retención de conocimientos. Técnicas que se basan en un trainapp o quiz, cuyo itinerario formativo simula la vía de un tren que atraviesa estaciones que integran el avanzar en el contenido con repasos. Cuando el tren llega al final de trayecto se certifica la “excelencia de conocimientos” del profesional de la restauración.