El Gobierno impulsará el biogás para reducir la dependencia

La Hoja de Ruta aprobada recientemente reconoce el valor de esta fuente renovable para alcanzar la neutralidad climática y plantea multiplicar por 3,8 su producción hasta 2030

Tras la crisis económica de 2008 y, especialmente, la provocada 12 años después por el coronavirus, la Unión Europea ha redoblado su apuesta por reducir la dependencia energética e industrial de los países productores de hidrocarburos e incentivar la producción propia. La guerra que el pasado mes de febrero se desató en Ucrania no hizo más que confirmar la necesidad de caminar con paso firme hacia la independencia energética poniendo el foco en la descarbonización y circularidad del sistema económico para minimizar los envites del calentamiento global. Pero ni es fácil ni puede hacerse de un día para otro.

Los gases renovables (hidrógeno verde y biogás), junto con la fotovoltaica y la eólica, son los pilares energéticos sobre los que se desarrollará la bioeconomía europea en las próximas décadas, ya que permitirán reemplazar el uso de combustibles fósiles incluso en aquellos sectores en los que la electrificación no resulta factible para alcanzar un futuro neutro en carbono.

Además de las ventajas medioambientales, como contribuir a la eliminación de gases efecto invernadero y otras emisiones contaminantes, aprovechar el potencial de los gases renovables en España aportará un conjunto de beneficios que ayudarán a reducir la dependencia energética, reforzarán la economía circular y fijarán la población rural gracias al crecimiento de su amplia cadena de valor empresarial.

Con la Hoja de Ruta del Hidrógeno, aprobada en octubre de 2020, el Gobierno comenzó el despliegue de este incipiente sector que el pasado 22 de marzo dio un nuevo paso con la activación de la Hoja de Ruta del Biogás, un documento que identifica los retos y oportunidades de esta fuente energética y plantea multiplicar por 3,8 su producción hasta 2030, superando los 10,4 TWh. También permitirá evitar la emisión a la atmósfera de aproximadamente 2,1 millones de toneladas de CO2 equivalente al año.

Enfocada en la valorización de residuos (agropecuarios, industrias agroalimentarias, municipales y lodos de depuradora), esta guía ha sido diseñada con el objetivo de impulsar el aprovechamiento del biogás mediante dos grandes vías: la producción de electricidad y calor útil -especialmente para la industria- y su utilización como biocombustible sostenible en movilidad. En este sentido, se está tramitando una orden ministerial con las bases reguladoras para repartir ayudas por 150 millones de euros.

Su uso en el transporte facilitará, además, cumplir el objetivo del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 de alcanzar una cuota de energía renovable del 28% en 2030, así como los hitos europeos de penetración de biocarburantes avanzados, que deberán llegar al 3,5% del total ese mismo año.

Garantías de origen y objetivos de venta

Para dinamizar el mercado del biogás, la Hoja de Ruta contempla 45 medidas concretas repartidas en cinco ejes de actuación.

En primer lugar, establece la creación de un sistema de garantías de origen, similar al de la electricidad renovable, para que los consumidores puedan distinguir el biogás del gas fósil convencional, poniendo en valor su origen renovable. También incluye la agilización y homogeneización de los procedimientos administrativos y la mejora de la normativa sobre residuos, para facilitar la obtención del gas renovable y el uso posterior del digerido resultante tras el proceso anaeróbico, principalmente como fertilizante.

El segundo punto destaca la posibilidad de establecer objetivos anuales de penetración en la venta o consumo de biogás, con cuotas de obligado cumplimiento; además, se propone fomentar su producción en zonas con abundante materia prima -donde haya explotaciones ganaderas, industria agroalimentaria o plantas de tratamiento de residuos-, junto con medidas para promover el consumo in situ, en flotas de vehículos, en usos térmicos, en la producción de hidrógeno, y la sustitución en general del gas de origen fósil, siempre que sea económicamente viable.

El texto también prevé destinar líneas de ayuda existentes para financiar la innovación y el desarrollo tecnológico, así como aprovechar el impulso que puede proporcionar al sector el Plan Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que incluye ayudas al biogás.

Asimismo, busca priorizar los proyectos de biogás en zonas de transición justa, introducirlo en pliegos de contratos públicos, divulgar sus ventajas, crear comunidades energéticas y grupos de trabajo para facilitar su implantación.

Por último, planea impulsar aquellos proyectos que muestren su utilización en la industria y promocionar la innovación en tecnologías menos maduras, y fomentar a la investigación para reducir las emisiones de gases contaminantes.

Una renovable ignorada

La Hoja de Ruta del Biogás contribuye a conseguir los objetivos planteados en las políticas transversales del Gobierno de España y forma parte de la solución para alcanzar la neutralidad climática en 2050. Por eso, el ejecutivo de Pedro Sánchez ha optado por fomentar el desarrollo de una energía que, hasta ahora, había sido la renovable más ignorada de nuestro país.

El biogás es una fuente de energía renovable que se obtiene a partir de los residuos urbanos, ganaderos, industriales e, incluso, de los lodos de las depuradoras de aguas residuales, y contribuye a la ansiada neutralidad carbónica por partida doble: por un lado, es capaz de generar energía eléctrica y térmica verde descartando los fósiles, pero también evita la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero como, por ejemplo, el metano que se libera de manera natural a la atmósfera durante la descomposición de la materia orgánica. Además, a partir del biogás es posible obtener biometano, un gas renovable que resulta tras someter al biogás a un proceso de limpieza denominado upgrading que elimina las distintas impurezas como el CO2 consiguiendo una composición similar a la del gas natural y que, por tanto, se puede inyectar en la red de gasoductos y también utilizarse como combustible para vehículos sostenibles, que reducen la huella de carbono.

Sin embargo, se trata de dos tecnologías prácticamente desconocidas en nuestro país, donde únicamente se contabilizan 146 instalaciones con una producción estimada de 2,74 TWh en 2020 y sólo cinco plantas de producción de biometano procedente de la depuración del biogás, de acuerdo con los datos disponibles en el Registro Administrativo de Instalaciones de Producción de Energía Eléctrica (Pretor), dependiente del Miteco.

En cambio, en Europa se erige como un vector bastante consolidado. Según el análisis realizado por la Asociación Europea del Biogás (EBA), en 2019 existían casi 19.000 instalaciones de biogás con las que se produjeron un total de 193 TWh. En lo que respecta específicamente al biometano, el sector alcanzó las 725 plantas con una producción de 26,7 TWh.

Y es que un estudio realizado por Gas for Climate señala que su uso en las infraestructuras ya desarrolladas en Europa para sistemas de calefacción de edificios eficientes, producción de electricidad gestionable y como combustible en el transporte pesado rodado, podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta niveles nulos para mediados de siglo. La utilización de 270 bcm de gas renovable supondría un ahorro anual para el continente europeo de 140.000 millones de euros para 2050.

Prioridad estratégica del Gobierno

El despliegue del biogás es una de las medidas recogidas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030. Además, se incluye en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), dotado de los fondos europeos Next Generation, y forma parte del Proyecto Estratégico para la Recuperación y la Transformación Económica de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (PERTE ERHA).

En concreto, dentro del apartado para el ‘Despliegue e integración de energías renovables’, se van a lanzar próximamente las primeras ayudas a proyectos singulares de instalaciones de biogás que contribuyan a descarbonizar distintos sectores de la economía. Estas instalaciones podrán ser de digestión anaerobia; para la producción de calor, generación de energía eléctrica, cogeneración, o producción de biometano, o instalaciones para tratamiento del digerido.

El sector pide más ambición

Desde la Asociación Española del Gas (Sedigas), celebran la aprobación de la Hoja de Ruta y el reconocimiento que el Gobierno otorga a los gases renovables como pieza esencial para alcanzar los objetivos de país en materia energética y de neutralidad climática

Sin embargo, el sector gasista considera que los objetivos marcados en la estrategia aprobada por el Consejo de Ministros en cuanto a capacidad de producción de biogás y biometano no reflejan plenamente el potencial que tiene el país.

Según datos de la Comisión Europea, España es el tercer país de la Unión con mayor potencial técnico para producir hasta 137 TWh (la demanda de gas en España alcanzó los 378 TWh en 2021). “A la vista de estos datos el objetivo señalado en la Hoja de Ruta del Biogás de 10,41 TWh en 2030, representativo de apenas un 1,5% de biometano de la demanda gasista, es muy poco ambicioso”, señala la asociación, que considera que es posible “superarlo con creces y alcanzar uno próximo al 10%, tal y como se han propuesto otros países de nuestro entorno como Francia”.