Azucarera afianza su experiencia en la reutilización de residuos

Devolver al campo y al entorno rural lo que de ellos se obtuvo. Este es el principal objetivo que persigue el modelo de economía circular desarrollado por Azucarera. La compañía apuesta por principios de gestión basados en el aprovechamiento integral de las materias primas que utiliza en su proceso productivo y, desde su Centro de I+D ubicado en la planta de Toro, desarrolla proyectos de innovación que permiten reutilizar los residuos derivados de la remolacha. Con Betalia, su gama de productos fabricados mediante aplicaciones y usos industriales obtenidos a partir de este producto o del proceso de elaboración del azúcar, ofrece soluciones destinadas a la alimentación animal, la agricultura y la industria.

Betalia Feed produce materias primas a base de pulpa de remolacha y melazas para las raciones ganaderas en explotaciones extensivas e intensivas. Además, cuenta con productos enfocados al bienestar animal y la mejora de la inmunidad como Prebionat, un suplemento que modifica y desarrolla la flora intestinal de animales monogástricos y rumiantes mediante la alimentación de las bacterias beneficiosas y la expulsión de las patógenas. El desarrollo de este suplemento ha permitido dar importantes pasos en el conocimiento del efecto positivo de la ingesta de prebióticos naturales derivados de la remolacha, como los fructo-oligosacáridos. Los ensayos clínicos realizados en los corderos y ovejas gestantes han demostrado asimismo que Prebionat consigue mejorar sustancialmente la inmunidad de los animales, ofreciéndoles un aporte de mayor capacidad nutricional y más saludable.

Los nutrientes y fertilizantes vegetales de Betalia Agro se presentan como una alternativa más natural a los abonos convencionales, ya que aprovechan los productos que se obtienen de la remolacha con el fin de conseguir una mayor fortaleza y crecimiento de las plantas y cultivos. Asimismo, fabrica sustratos de fermentación a la carta orientados principalmente a la industria de la fermentación, pero que también están encontrando nuevas aplicaciones en sectores vinculados a la cosmética, la industria farmacéutica, la energía y la construcción.

Por otro lado, en 2017 Azucarera lanzó Fi-Bractive FOS 60, un jarabe rico en oligosacáridos y azúcares naturales, también obtenido de la remolacha, que aporta fibra a los alimentos y actúa como humectante, facilitando la reformulación de productos con menor cantidad de materia grasa.

A estas tres líneas de negocio se añade la producción propia de energía, cuyo excedente es vendido a la red. Durante el proceso de extracción del azúcar, las plantas de cogeneración de Azucarera producen electricidad y energía en forma de vapor de agua. También generan biogás obtenido a través del tratamiento de aguas residuales. Todo ello sirve para autoabastecer las fábricas y así depender en menor medida de fuentes energéticas externas.

“Solo actuando de manera responsable, con la innovación como herramienta clave en cada una de nuestras operaciones, y siempre basándonos en los principios de sostenibilidad y economía circular, podemos optimizar el funcionamiento de la cadena de valor”, señalaJuan Luis Rivero, consejero delegado de Azucarera.

La actividad de la compañía se extiende más allá del negocio azucarero: en los últimos siete años ha invertido 87,5 millones de euros (9,4 durante la última campaña) en políticas medioambientales, sostenibles y de eficiencia energética. La Gestión Ambiental de Azucarera pasa por consumir menos agua en sus instalaciones -en la campaña 19/20 se redujo un 7,6%-, la no generación de residuos, continuar avanzando en la eliminación total del plástico no reciclable -en la actualidad el 99% del que usa ya lo es- y reducir las emisiones de CO2 en sus procesos.